Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El Atolon de Funafuti

Tiempo, espacio y canción

Cronista: Lucas González | Fotos: Gentileza prensa

18 de Septiembre, 2015

Tiempo, espacio y canción

En su primer y único show del año, la banda se presentó en el Abasto y repasó su discografia.

Fotos: Diego Carnevale

Con el anuncio de que se trataba del único del show del año, El Atolón de Funafuti desembarcó en el Uniclub, entre el estupor y la expectativa. El público, acorde para un viernes a la noche, llegó en su gran mayoría pasada las diez. “Tanto tiempo”, exclamó Tino Moroder –voz y guitarra-, luego de abrir con “Rock 50 miligramos” y “Volvió el maldito”. En sus palabras, que fueron pocas en toda la noche, se percibió una genuina sensación de gratitud.

La lista de canciones abordó un amplio abanico sonoro, hecho que permitió a cada uno de los integrantes del grupo tener su momento estelar. Las estrepitosas “Fuego idiota” y “Estrategia”, le dieron lugar al guitarrista Mariano Anselmi. Para las oníricas “Tiempo, espacio y canción” e “Hija de la tarde” el teclado de Lucas Herrera fue indispensable. Algo similar sucedió en “Cintura lunar”, donde la dupla Nicolás Silva (bajo) y Juan Corrao (batería) se combinaron a merced de una base precisa y ajustada. Quizás, lo único para lamentar fue la ausencia (por embarazo) de la violinista Marilina Calós, un color imprescindible en la estructura de la banda.

A diferencias de otros grupos, en El Atolón las voces no se reparten, cayendo en Moroder toda la responsabilidad del canto. Los registros, sean apasionados (como en la rockera “Naufragios”) o calmos (“Tiempo, espacio y canción”) son debidamente interpretados. “Vamos a tocar un blues”, anunció el cantante para dar paso a “Rabia”. Y así confirmaba, una vez más, los dotes de camaleónicos de su voz.

Está llegando el final”, anticipó Tino, mientras un dejo de nostalgia se apoderaba del recinto y “Los cuadros” acompañó la sensación de melancolía. El público, que se resistió a la despedida, agitó entre tema y tema, arengando a la banda y pidiendo que la fiesta continúe. Los músicos, agradecidos, cerraron su presentación bien arriba: “Eclipse”, “Descubriendo certezas” y con la icónica “Último tren” concluyó la función.

Las casi veinte canciones que interpretó El Atolón de Funafuti en su único show del año estuvieron acorde a las circunstancias, y esto se notó en el rostro de quienes asistieron. Dicen que no en vano pasan los años, y el grupo lo viene a ratificar: pasada su primera década de vida (se formaron en el 2004), con cuatro discos de estudio (el último es Palingenesia, del 2013), suenan cada día mejor, sin la necesidad de que su mensaje sea amplificado por alguna radio.

  

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