Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Lamb Of God

Camina conmigo (en el infierno)

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Jorx Martinez

25 de Septiembre, 2015

Camina conmigo (en el infierno)

El grupo de Richmond, Virginia, puso sold out Groove con la presentación de su nuevo disco de estudio, VII: Sturm und Drang. Un éxito en medio de la superposición de fechas de la agenda metalera.

No hay dudas que desde que a mediados de los 90, cuando surgió la New Wave of American Heavy Metal, Lamb of God es una de las bandas que más ha crecido (si no la que más), y la que más se ha solidificado. Su receta es un sonido furioso -heredando lo mejor de Pantera-, letras liberadoras de demonios, una técnica meticulosa y sus incesantes grooves, hechos a medida para el headbanging de la dama o el caballero.

Muy respetados dentro del género -así lo refleja Slash en el documental “As the Palaces Burn”: “Es una de las bandas más grandes de heavy metal que hay ahí afuera"- vienen de lanzar su séptimo disco de estudio -VII: Sturm und Drang, el álbum de metal más vendido en el año 2015- y aprovechan su tercera visita al país para presentarlo después de su show en Rock in Río.

Cuando Los Corderos de Dios suben al escenario y su vocalista Randy Blythe se tira agua en la cabeza, es señal de que el Apocalipsis está por comenzar. La invitación queda sellada con el “Salten motherfuckers” y con la melodía siniestra de “Walk with me in Hell”, seguida del hipnotizante riff de “Now you’ve got something to die for”. 

Pero esta vez el Apocalipsis no fue completo, ya que le faltaron, al menos, dos jinetes. Porque a pesar de que el quinteto sonaba conciso, la voz de Randy estuvo oculta hasta el final de la presentación, y eso en Lamb of God, no es un síntoma menor. Sus cambios de climas, sus gritos graves y envolventes, sus relatos con tono de ultratumba –nadie narra mejor que él por ejemplo en “Omerta” o en “512”- se perdían, y eso es un pecado mortal.

Como novedades en Palermo sonaron “Still Echoes” y la ya nombraba “512”, que no solamente fueron los primeros singles lanzados, sino que también contienen líricas creadas durante el período más oscuro y triste de la vida de Randy: sus 38 días en una prisión checa por ser injustamente culpado de asesinar a un fan al “empujarlo” del escenario. 

Dejando de lado la voz de Randy, es difícil explicar la energía que había en Groove ya desde temprano con las presentaciones de M-28 y Plan 4 y la que liberó después LOG. Chris Adler es un asesino de parches –por algo lo eligió Dave Mustaine como sesionista– su hermano Willie Adler funde su guitarra rítmica con Mark Morton (guitarra líder) a lo Malcolm Young, mientras que John Campbell (bajo) no sólo suma decibeles, sino que además su barba canosa le da un look diabólico y efectivo. “Ruin”, “Hourglass”, “Set to Fail”, “Redneck” y “Blacklabel” dan por terminada la estampida que Lamb of God puede generar, dejando a todos exhaustos de tanto pogo y mosh pit.

Mientras el Papa Francisco hablaba en la ONU en Estados Unidos, los Corderos de Dios tiraban abajo un local de rock con su Groove Metal. Distintas formas de evangelizar, cada cual eligirá la suya…

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