Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Fito Paez

Noche mágica en la ciudad de la furia

Cronista: Fernanda Miguel | Fotos: Alan Guex

20 de Diciembre, 2015

Noche mágica en la ciudad de la furia

Fito Páez realizó su quinto Gran Rex conmemorando los 30 años de su disco "Giros",  en un concierto cargado de emociones para todos los gustos.

La noche se llena de nostalgia. Algunos escucharon Giros cuando sus padres o hermanos mayores revolucionaban la casa trayendo un cassette de algún artista de moda. El público está disperso y contento, como Cecilia Roth, aquella musa inspiradora de las mejores canciones de Fito Páez; o el político Martín Sabbatella, a quién reciben como un artista más. De a poco la gente se acomoda en sus butacas y a las 20:25, se desata la magia y el viaje en el tiempo.  

Como no podía ser de otra manera, "Giros" es la que abre y Fito con su traje a rayas negras y blancas, arrasa con ese público que hace años espera un show como este. La lista sigue con "Taquicardia", "Alguna vez voy a ser libre" y "11 y 6". "Están pasando tantas cosas que cerrar un año así es fantástico", dice el rosarino  e invita a subir a Fabiana Cantilo quien fue la corista de la noche, como en los viejos tiempos.   

Los nueve temas de Giros salen al hilo. Un mix entre "Del 63" y "Tres agujas" abre el set de las otras canciones. Un pequeño fragmento de "Fanky" anticipa lo que va a venir después, pero la gente sólo se queda con ganas de cantar, sin sospechar quién está dando vueltas por ahí.  

"Gente sin swing" viene cargada con un palo al gobierno de turno y en "Polaroid de la locura ordinaria", el público ayuda a Páez a armar las estrofas que se le mezclaron en su cabeza, pero es sólo un detalle, la potencia de la canción hace que pase todo desapercibido. "Y dale alegría a mi corazón" es la que cierra el show antes de los bises, y la gente respondió como un coro profesional y durante largos minutos, inclusive sin Fito en el escenario, estuvo cantando el estribillo.  

Cuuando las luces se apagan, el rosarino vuelve, pero esta vez hay un agregado especial: suenan los acordes de "Yendo de la cama al living" y muchos se agarran la cara de la emoción al ver que en el escenario está ni más ni menos que Charly García. En silla de ruedas, pero visceral y encendido como siempre, como antes. El estallido es inmediato, nadie lo puede creer. Luego, "Necesito tu amor" acapara toda la escena, seguido de "Ciudad de pobres corazones". A esta altura es imposible bajarle un decibel a los espectadores que no saben si filmar, sacar fotos o disfrutar de lo que ven. Para "Brillante sobre el mic", como una nueva costumbre, Fito pide que enciendan los celulares y como un niño, Charly dice: "mirá qué lindo Fito" y a nadie le faltan las ganas de correr al escenario para abrazarlo. La noche se corona con "A rodar mi vida" y "Mariposa Tecknicolor" y para este momento ya no hay palabras que puedan describir lo que acaba de suceder.  

Fito Páez se reencontró con su público y ese público se volvió a reencontrar con el auténtico Páez, el que canta con poesía y con el corazón abierto, en una noche que quedará atesorada entre todos los privilegiados que estuvieron allí.  

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