Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Cosquin Rock

Día 3: Arte, Paz, Justicia y Amor

Cronista: Ariel Andreoli | Fotos: Alan Guex

08 de Febrero, 2016

Día 3: Arte, Paz, Justicia y Amor

Los vestigios de la lluvia seguían haciendo ruido en el Aeródromo de Santa María de Punilla, pero nada pudo opacar el cierre de la decimosexta edición del Cosquin Rock.

Luego de la lluvia del domingo, el clima en la última jornada del festival se mostró ameno desde temprano, ideal para una buena comida al aire libre o para subir por los senderos que ofrecen los cerros cordobeses.

Para las 16 horas, ya las chicas de Wanna Wanna calentaban las tablas del escenario Geiser. Más tarde, en ese mismo lugar, bandas como Los Nuevos Monstruos, Zero Kill, Surfistas del Sistema, entre otras, pasaron como parte de una movida de grupos nuevos, dignos de investigar sus trabajos editados. Por su parte, el hangar se convirtió en un recinto Heavy Metal. Distintos grupos emergentes arrollaron cabezas y generaron cuernitos con las manos, desde temprano hasta altas horas de la noche.

En el escenario Alternativo, mientras Huevo se mandaba un show estupendo y no paraba de rockear, en el temático Rock(anrol), los rollingas más nostalgiosos vieron subir a La Mocosa, que después de un buen set, le dejó todo servido para que subiera Villanos. La banda de las legendarias remeras rayadas con el nombre del grupo en el pecho y esos cortes de pelos particulares, subieron al escenario comandados por su fundador y cantante Niko Villano, que sigue siendo un personaje que hay que verlo en vivo aunque sea una vez. Quien no haya cantado “Sale Caro” y “Llame ya!”, claramente, miente.

En el Principal, pasaron Los Caligaris, con su fiesta y carnaval a cuestas, haciendo canciones como “Todos Locos”, “Que corran” y “Asado y Fernet”, se ganaron los primeros grandes aplausos de ese escenario. Después siguió La que Faltaba, la banda de Miguel Angel “Micky” Rodríguez, que dejó perplejos a todos versionando de una manera muy linda a su ex grupo Los Piojos, con “Todo Pasa” y “El Balneario de los Doctores Crotos”.

Antes de empezar su show, “Toti” Iglesias, de Jovenes Pordioseros, llegó al Temático caminando por el campo y cuando lo reconocieron, todos se le tiraron encima para sacarse una foto. Mientras que Walas, de Massacre, se mandó una de las frases más graciosas e inolvidables del festival: “Gracias a todos los que vinieron hasta acá, al Quilmes Rock, y no fueron a ver a los Stones, que son unos caretas”. El set de su banda fue muy prolijo, con canciones como “Sofía, la Súper Vedette”, “Niña Dios” y “Plan B: Anhelo de satisfacción”.

Bersuit Vergarabat fue de los momentos más festivos de la fecha. Al ritmo de sus hits, la banda de los pijamas, ya sin Gustavo Cordera en sus filas, suena aún mejor que en los viejos tiempos. La gente no paró de cantar canciones como “Vuelos”, “La Argentinidad al Palo”, “Perro Amor Explota” y “El Tiempo no Para”.

Mientras Cielo Razzo y El Bordo sonaban en el temático, y Cientificos del Palo y Agarrate Catalina hacían de las suyas en el Alternativo, Babasónicos, en el Principal, dio una de las mejores presentaciones del grupo en años. La apertura fue con “D-Generación”, su primer hit del disco debut  Pasto, de 1992. “Este es el primer show de la gira en la que estamos festejando nuestros 25 años de vida. Por eso, vamos a tocar, por lo menos, un tema de cada disco que editamos”, dijo Adrián Dargelos, y le dio vida nuevamente a canciones editadas en los entrañables noventas, intercalándose con sus temas made in 2000. Desde “¡Viva Satana!” y “Egocripta” hasta “Microdancing” y “Muñeco de Haití”, pasando por “Desfachatados”. Para el final, “Putita”, “Malón”, y el doblete “Carismático” y “Yegua”, le dieron cierre a una lista impensada que enloqueció a todos.

Habituales animadores del Cosquín Rock, Las Pelotas tuvieron un set list impecable. Abrieron con “Esperando el Milagro”, tocaron su último corte de difusión “El Amor Hace Falta”, y se dieron el gustazo de cerrar con el tridente “Capitan América”, “Sin Hilo” y “Brilla (Shine)”, con Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu, como invitado en la voz de las dos últimas.

Los Gardelitos fueron los encargados de cerrar el Temático con un puñado de canciones que los hicieron brillar junto a su público fiel. “Gardeliando”, “Anabel”, “No puedo parar mi moto” y “Mezclas raras” dijeron presente en la noche cordobesa, y hasta una pareja de tango, supo bailar mientras ellos tocaban. La sonrisa de Gardel iluminó las sierras.

Sólo faltaba el broche final para cerrar la última edición del festival. La elegida esta vez, fue la banda charrúa No Te Va Gustar. Poco antes de la 1.30 del martes, salieron con  “Su sombrero”, para desenfreno del público que los estaba esperando. “Cero a la izquierda” y “Al Vacío” fueron las que siguieron y cantadas con sentimiento (sobre todo, por ellas). 

Los invitados no tardaron en llegar, y por eso, Fernando Ruíz Díaz (sí, otra vez y con otra banda) se sumó para “Sin Pena ni Gloria”, y los murgueros de Agarrate Catalina subieron para “Clara” y “La Puerta de Atrás”. Para cuando invitaron a los músicos de la Bersuit al escenario (que un rato antes habían invitado al líder de NTVG, Emiliano Brancciari, para una versión de "Sencillamente"), nadie pensó que lo primero que harían era un cover. La elegida fue “De Música Ligera”, himno inolvidable de Soda Stereo, y “Verte Reír” fue otra de las perlitas que hicieron juntos.

Cuando sonaron los acordes de “Pasos al Costado”, nadie esperaba que subieran a las tablas Joaquín Levinton (voz y guitarra) y Leandro Lopatín (guitarra), miembros originales de Turf, para apropiarse por un rato del escenario. Un guiño de una banda en su esplendor a otra que acaba de juntarse. Amistad rockera.

Después de dos horas de recital, “Fuera de Control” fue el último tema antes del bis, que incluyó a “El Camino” y “No era Cierto”. Así, la banda uruguaya se despedía de sus fanáticos, confirmando un presente por demás sorprendente.

El Cosquín Rock 2016 dejó un montón de esas anécdotas que se disfrutan contar con el correr de los años. No importó la lluvia del domingo ni el mal estado del predio, mucho menos el barro maldito. La paz de las sierras nuevamente fue testigo del amor y la pasión que la música genera. El clima del día 3 permitió disfrutar todos los recitales, ya que el arte, con esa grilla bien diversa, entretenida y para todos los gustos, ya había gando.

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