Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Iron Maiden

De acá a la eternidad

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Jose Fuño

15 de Marzo, 2016

De acá a la eternidad

La banda de Steve Harris y Bruce Dickinson volvió a la Argentina para presentar su nuevo disco The Book of Souls, junto a 40.000 personas que llenaron el estadio de Vélez Sarsfield.

Iron Maiden, los veteranos del heavy metal, lo hicieron de nuevo. Una vez más dejaron un recuerdo que quedará tatuado en las pupilas de sus fans por mucho tiempo, por su música, por su entrega y por su profesionalismo. Durante la fecha en Chile, su avión Ed Force One sufrió un accidente, pero ellos junto a su crew, que no durmió durante tres días, se encargaron que toda la artillería pesada esté montada en Córdoba y en Buenos Aires. Chapeau. Y tanto esfuerzo se vio reflejado en el momento más feliz en la vida del fanático de Maiden: cuando empieza a sonar “Doctor, Doctor” de U.F.O., este tema que hace años sirve de antesala a la ansiedad pre show.

El video de un shamánico y amazónico Eddie ayudando a despegar el Ed Force One en la jungla (vaya deja vú), dispara la adrenalina. Bruce Dickinson con una capucha negra, prepara una especie de ritual en la tarima frente a un recipiente humeante como introducción a “If Eternity Should Fail”, seguida de ese hard rock con el sello Maiden que es “Speed of Light”. Ambos temas forman parte de su nuevo disco doble, The Book of Souls (2015).

El despliegue escénico de la Doncella de Hierro es realmente impactante. Durante los clásicos de los ‘80 –“The Trooper”, “Powerslave” y “Children of the Damned”-, Dickinson salta, grita, flamea la bandera de Gran Bretaña, todo al ritmo del galope de la batería de Nicko McBrain. Los telones gigantes pintados a mano que acompañan cada tema; el escenario decorado por una gran escenografía azteca influenciada por el arte de tapa del nuevo álbum; la doble aparición de Eddie -el séptimo Maiden- primero como figura de dos metros y después como una inmensidad inflable; y el tenebroso belcebú que se despliega en “The Number of Beast”, comprueban que la experiencia de ver a Maiden, es un combo completo.

El trinomio perfecto que forman Janick Gers, Dave Murray y Adrian Simth en las guitarras, alternando solos, armonizando, doblando/triplicando las violas llega a su máximo apogeo en las canciones del nuevo material, remarcando que ellos no se quedan en el tiempo abrazando su sinfín de hits. La prueba en “The Book of Souls”, “Tears of a Clown”- dedicado a Robin Williams- y en “The Red and The Black”, donde Steve Harris, su bajista, líder, cerebro y fundador, se lleva todas las ovaciones tocando la intro en solitario.

Una mención aparte se merece el inagotable Bruce Dickinson, que no sólo manejó las masas como siempre bajando un mensaje de unidad y de paz antes de cantar “Blood Brothers”, sino que su performance tanto vocal como teatral, después de haber vencido el cáncer de lengua, fue realmente impecable. Un guerrero. La fiesta fue completa con “Hallowed be Thy Name”, “Fear of the Dark”, “Iron Maiden” y “Wasted Years” y hasta hubo happy birthday para Steve Harris que el 12 de marzo cumplió 60 años.

La celebración empezó temprano, con The Raven Age -grupo del hijo de Steve Harris- y con los thrasheros de Anthrax, que con la crudeza de las guitarras de Scott Ian y los agudos de Joey Belladonna dejaron su huella con sus ya clásicos “Caught in a Mosh ,“ Medusa", "Indians” y con los nuevos "Breathing Lighting y "Evil Twin" de su reciente disco For All Kings. Los de Nueva York dejaron el escenario listo para una de las mejores presentaciones de Iron Maiden en nuestro país.

 

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