Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Lollapalooza

No se si es Baires o Detroit

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Catalina Doval

18 de Marzo, 2016

No se si es Baires o Detroit

Eminem fue la atracción principal de la tercera edición de uno de los festivales más importantes del mundo. El Dios del rap aterrizó por primera vez en nuestro país y tuvo una actuación descollante, en una jornada en la que IKV, Tame Impala y Albert Hammond Jr. también dijeron presente.

La edición 2016 del Lollapalooza ofreció eclécticas variantes artísticas. Los tres escenarios estratégicamente ubicados a lo largo y ancho del predio del Hipódromo de San Isidro dieron muestra de la anhelada búsqueda en la multiplicidad de sonidos por parte de los organizadores; así, fue difícil que, durante toda una jornada de más de doce horas, algún espectador haya sufrido alguna suerte de trastorno de multiplicidad musical.

Eminem la descosió en su primera presentación en nuestro país y puso de manifiesto que no es en vano su título de Dios del rap. La performance y el magnetismo de Marshall Mathers III dejó a la audiencia extasiada y sin aliento, una audiencia que por momentos olvidó que estaba en San Isidro y parecía situarse en algún club marginal de Detroit. El setlist incluyó los clásicos “My name is”, “Stan”, “The real Slim Shady” y “Whitout me”, tracks con más de quince años pero que al momento de sonar funcionaron como un centenar de uppercats directos a la mandíbula.  

También hubo lugar para canciones como “Like toy soldiers”, “Love the way you lie” y “The monster” pero, para el momento de “Not affraid”, Em demostró dos cosas: la primera, el tipo renació una y mil veces y pareciera no temerle a nada; la segunda, la corona del universo rapper tiene un único dueño.

Algunos minutos antes, los Illya Kuryaki and the Valderramas funkearon, rockearon y rapearon en el escenario alternativo ante una buena cantidad de público y con la expectativa puesta en las nuevas canciones de la banda. Spinetta y Horvilleur brindaron un show eléctrico que arrancó con “Gallo Negro”, primer corte del nuevo disco homónimo, y siguió con los hiteros “Ula Ula” y “Jaguar House”; mientras que el momento emotivo llegó de la mano de “Águila amarilla”, la canción homenaje de los IKV al mítico Luis Alberto Spinetta. Para el cierre, dejaron los queridos “Jennifer del Estero” y “Abarajame”, derramando magia sobre el escenario y probando su vigencia, una vez más.

La jornada tuvo varias presentaciones altamente destacables. Tame Impala volvió a jugar de local en suelo argentino y convocó una importante cantidad de público en el Main Stage 2. “Let it happen” fue la pista elegida para dar rienda suelta a los viajes psicodélicos propuestos por el capitán Kevin Parker y el resto de su tripulación de mando. El intenso “Elephant” y la lisérgica “It’s not mean to be” también supieron decir presente en una lista de temas que no defraudó y que tuvo un derrotero bien definido hasta llegar a excéntricos niveles propuestos por Parker.

Tiempo antes, la bella Halsey salió al escenario y comandó a una legión de jovencitas combativas que se acercaron al escenario para ver a la última rebelde que entregó la escena musical. “Gasoline” fue la canción con la que roció el inicio de su presentación para luego poner a arder todo con “Haunting”, “Lost” y, su picante as, “New americana”; al mismo tiempo, y al otro del campo, los Of Monster and Men sonaban increíblemente bien y, en pleno auge de la “Generación Y” y las selfies, revalidaron el concepto de que la escencia musical es mucho más importante que la estética, con canciones como “Slow and steady” o “Crystals”. ¿Su momento hot? “Little Talks”.

Albert Hammond Jr. fue otro de los artistas calientes del primer día. Mitad estadounidense, mitad argentino, vestido íntegramente de blanco, con una gorra negra y anteojos de sol, el guitarrista de The Strokes le puso el pecho a la gris y húmeda jornada bonaerense y puso a sonar todo su estilo de rock newyoker para ponerle los pelos de punta a un público que lo esperaba ansiosamente. “Rude customer”, “Carnal cruise” y “Born slippy” fueron las primeras canciones de un nutrido repertorio.

Entre los artistas y las presentaciones revelación a destacar estuvo el power trío The Joy Formidable, los explosivos Twenty one Pilots (dos pibes sobre el escenario que suenan con la fuerza de una orquesta entera), los excéntricos Jungle y Walk the moon, y los metálicos Eagles of Death Metal, sin la presencia de Josh Homme pero con la potencia con la que supieron ganarse un espacio en la escena actual.

Los festivales siempre cuentan con un plus respecto de las presentaciones solistas. Tal vez sea la posibilidad de disfrutar de la diversidad musical en grandes dosis o, quizás, sea el hecho de poder tener la posibilidad de ver perfomances que difícilmente se dieran en otro marco. Cualquiera que sea el motivo, siempre es bueno disfrutar de un festival y el Lollapalooza nos demostró que esto es sólo el principio.

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