Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Viejos Komodines

Un cuento que dice hasta luego

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Anabella Reggiani

26 de Marzo, 2016

Un cuento que dice hasta luego

Viejos Komodines presentó en The Roxy Live su último trabajo, Un puto cuento de hadas. La banda oriunda de Floresta ofreció un potente show acompañada por un público fiel, antes de iniciar una nueva etapa compositiva.

Un mismo concierto puede adquirir múltiples significados para una banda. En el caso de Viejos Komodines, y en palabras de los propios músicos sobre el escenario, la noche en The Roxy Live representa la “despedida” de su último disco, Un puto cuento de hadas, el comienzo de un nuevo período de composición y la expectativa frente a lo que le deparará el futuro a un grupo con años de under y curtido en el camino de la autogestión.

De cara a un público expectante en el que se mezclan los que acompañan desde los inicios con aquellos que se han sumado recientemente, la banda arranca efervescente y con su acostumbrada crudeza, despachándose con “Un puto cuento de hadas” –canción homónima del disco-, “Chiara” y “De las cavernas huecas”. 

Javier López Arránz y Facundo Parini, guitarristas del grupo, se alternan en la voz principal para llevar las canciones a buen puerto, a pesar de ciertas dificultades técnicas en la afinación de las guitarras, por citar un caso, que muestran al grupo evidentemente incómodo. En la primera parte del show “El juego” y “Guerrero”, dos clásicos del repertorio en vivo de Viejos Komodines, permiten observar la interesante solidez alcanzada por las recientes incorporaciones, Javier Osorio Luque en bajo y Jonathan Arze en batería.

A pesar que los problemas técnicos parecen tener maniatado al grupo, éste se despacha con dos bellas baladas con aires épicos que ya casi se han convertido en una marca registrada: “Se vienen los monos” y “Reloj”. El rock ideal para la ruta llega de la mano de “Solicitud de amistad”, que los músicos grabaron en estudio con Walter “Willy” Piancioli de Los Tipitos, y luego de escupir su bronca en “Remolinos”, con una filosa guitarra slide cortesía de López Arranz, la banda se toma unos minutos antes de encarar la segunda parte del show.

Los Komodines asaltan nuevamente el escenario y llega quizá el punto musical más alto de la noche, con la belleza desbordante de “Samba de los perdidos” y un in crescendo que emociona. A partir de allí la banda, que parece sentirse ya mucho más cómoda sobre el escenario, parece dispuesta a arrasar con su actitud y sus canciones, y así desfilan “Juguemos en el bosque”, grabada junto a Lula Bertoldi de Eruca Sativa, “Al menos hoy” (de su disco Pánico en el baño de mujeres, del 2012) y “Nicotina”, una conocida de los viejos fans. Para el final del show, Viejos Komodines se despide como había llegado: con “Cachetazos”, “Desaparecer” y “Polvareda” despliega su rock urgente y machacador, con guitarras al galope y una atmósfera de libertad que invita a ponerle el cuerpo y la mente.

El show de Viejos Komodines en The Roxy Live representó una especie de reafirmación por parte del grupo del camino musical transitado hasta el momento, como el terreno desde el cual impulsarse hacia la búsqueda de nuevas melodías e historias. Con una gran puesta escénica y una actuación que mejoró con el pasar de las canciones, la banda se mostró sólida y sanguínea, ofreciendo un repertorio de canciones cuidadosamente trabajadas en estudio y, parafraseando el título de su primer disco, tocadas en vivo con “huevo y corazón”.

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