Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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La Beriso

Todo a mi alrededor crece

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Alan Guex

07 de Mayo, 2016

Todo a mi alrededor crece

La Beriso ofreció el primero de sus dos shows programados en el Estadio de Ferro ante más de 25.000 personas. La banda oriunda de Avellaneda repasó las canciones de su discografía y contó con Kapanga, el Tano Marciello, Soledad Pastorutti y Facundo Soto como invitados.
 

Es una fría noche de sábado en el barrio porteño de Caballito, y miles de personas esperan ansiosas que su banda de rock les ofrezca el abrigo de su música. De pronto, un anunciador de velada boxística toma la posta y arenga: “¡Esta es la fiesta del rock, y sobre este escenario se presenta la banda más pujante de la actualidad, auténticos pesos pesados en el rock argentino!”. En las próximas dos horas y media y a través de veintiséis canciones, La Beriso demostrará estar a la altura de semejante introducción, dejando en evidencia que encabeza una “primavera” de shows de estadio para las bandas de rock nacional.

La banda liderada en escena por Rolando “Rolo” Sartorio apuesta fuerte desde el comienzo, como corresponde a un concierto de esta magnitud, y el show se inicia con “Él éxito”, una declaración de principios por parte del grupo de Avellaneda. La intensidad se mantiene con “Mañana” y “Dicen”, canciones cuya energía se potencia por una impactante puesta escenográfica en la que se destacan los juegos de luces. Rolo comienza a transitar la pasarela que lo conecta con el centro del campo y motiva al público a soportar el frío. Con “Cuánto cuesta” y “Miradas”, La Beriso despliega su faceta acústica, en la que destaca en varios pasajes del show el saxo de Pablo Puntoriero. El grupo vuelve a levantar la temperatura con el febril rock and roll “Mirás al cielo” y Gustavo Garelli, cantante de 1 segundo es demasiado, se luce en la radial “Lo olvidó”.

“Hoy es una noche especial, de esas pocas en las que nos juntamos todos. Somos muy agradecidos, y lo que estamos confirmando en la noche de hoy y la de mañana (domingo) es el Estadio Único (de La Plata). Vamos a ver dónde quiere Dios que nos encontremos a fin de año”, lanza Rolo, mezcla de reconocimiento y promesa que provoca un estallido de aplausos. Con la segunda invitada de la noche, Soledad Pastorutti, La Beriso tiende puentes con el mundo del folklore para interpretar la sentida “Cómo olvidarme” y el clásico de Víctor Heredia, “Sobreviviendo”, en clave rockera.

Luego de un breve intervalo, la banda retorna al escenario dispuesta a arrasarlo. “Mi banda de rock”, “Venenosa” y “Vamos por la gloria” levantan la temperatura, y a partir de ahí la ronda de invitados no se detiene. El clima de fiesta queda asegurado con las presencias del Mono y Maikel de Kapanga, quienes acompañan a La Beriso en “Motoneta”, mientras Claudio “Tano” Marciello le aporta todo su virtuosismo en la guitarra a la bella “Todo es mentira” y “No me olvides”. En el tramo final del show, la pegadiza balada rockera “Traicionero” le cae como anillo al dedo a Facundo Soto de Guasones, quien se funde con el público en un estribillo que podría continuar por vueltas y vueltas.

“Madrugada”, Tan sola” y “Ella”son las elegidas por La Beriso para culminar el show tal como lo inició:a un ritmo frenético y con estribillos a la medida de semejante convocatoria. Acompañada durante toda la noche por un público fervoroso y respetuoso, y una impecable calidad de sonido, la banda se despide con la consigna “El show de La Beriso termina cuando llegan a sus casas” y la promesa de desatar una nueva fiesta el domingo… Aunque el lunes haya que ir a trabjar.

Llenó el Estadio Único de La Plata en diciembre del año pasado, telonéo a Los Rolling Stones en febrero de este año, está a punto de editar un nuevo DVD con su show en la capital bonaerense y continuará su gira por distintas provincias argentinas y el Uruguay. Son tiempos de mucha intensidad para La Beriso, y la noche de localidades agotadas en Ferro (que llevó al grupo a añadir un nuevo show para el día siguiente) son la muestra evidente de una banda que ha tenido un impresionante crecimiento en poco tiempo. El show en el barrio de Caballito mostró a una banda aceitada, apoyada en canciones cuyas letras invitan a escupir bronca, a recordar a quienes ya no están, a celebrar la vida y a tomar posición frente a ella; canciones que calan hondo en su público, formado por personas de todas las edades. Será interesante prestar atención a los próximos pasos del grupo en lo musical y fundamentalmente a cómo logra lidiar con el éxito masivo, cuestión que en Argentina no parece ser tarea sencilla.

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