Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Fabulosos Cadillacs

Aún los escuchamos cantar

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Nacho Boullosa

29 de Mayo, 2016

Aún los escuchamos cantar

Los Fabulosos Cadillacs volvieron al Luna Park con una única presentación y con disco nuevo, La salvación de Solo y Juan. Repasaron todos su clásicos, hicieron vibrar a una multitud, y demostraron que aún les quedan muchas aventuras por contar.

Volver. Esta vez, la frente no estuvo marchita, sino que por el contrario se mantuvo muy en alto. Los Fabulosos Cadillacs retornaron a los escenarios, con un disco completamente nuevo –La salvación de Solo y Juan, su primer ópera rock- y demostraron que lo suyo radica firmemente en el arte de la reinvención. 

El Luna Park se llenó de público que, cómo en aquellas veladas boxísticas promocionadas por el legendario Tito Lectoure, estaba expectante por ver salir a escena a los hombres que retornarían al ruedo luego varios años de inactividad, pero que parecían no haber perdido nunca el fuego sagrado. Aunque, en esta ocasión, el espectáculo contaría con una grata particularidad: una segunda generación de Cadillacs estaría sobre el escenario agitando las banderas del regreso.

Inteligentemente, y a modo de previa una vez apagadas las luces del estadio, sobre la pantalla gigante ubicada detrás del escenario se proyectaron tres cortes del último disco y el público respondió positivamente ante la nueva propuesta de la banda. Pasada la introducción, el concierto se inició con “Averno, el fantasma” y siguió con el clásico “El genio del dub”, aquel track electro-reggae de 1987 que abre el álbum Yo te avisé. El túnel del tiempo siguió con “Demasiada presión” y “V Centenario”, logrando un clima de efervescente nostalgia que iría en aumento canción a canción.

La química entre Gabriel Vicentico Fernandez Capello, Flavio Cianciarulo y el resto de los integrantes del grupo, se mostró intacta. Casi como si no hubiera pasado el tiempo, o mejor dicho, como si el tiempo sólo hubiera jugado como aliado en esto de consolidar el vínculo emotivo-musical. La performance en vivo no tuvo fisuras y los flashback estaban a la orden de cada acorde puesto a sonar. 

Florián y Astor, los hijos de Fernandez Capello y Cianciarulo respectivamente, estuvieron a la altura del regreso demostrando que tienen condiciones y, sobre todo, aportando una frescura y energía vital para comprender el espíritu de la reinvención. La timidez de Florián no impidió apreciar, a pesar de su corta edad, su talento con la guitarra ni su gran profesionalismo; en el caso de Astor, el desparpajo y el descaro para tocar la batería –generando un doble comando con el histórico Fernando Ricciardi- y el bajo -a dúo con su progenitor-, y hacerlo en un altísimo nivel, hablan de su prometedor futuro.

“Navidad”, “No era para vos” y “La tormenta”, todos temas incluidos en La salvación…, funcionaron como respiro en un setlist que mostró un ritmo frenético de principio a fin. “Saco azul”, “Revolution rock” –ese hit de The Clash doblado al español- y “Carnaval toda la vida” devolvieron el espíritu de fiesta al Luna Park y pusieron a bailar hasta al más impávido de los presentes.

Todo fue celebración y el recital no tuvo puntos flojos porque ni los protagonistas, ni la audiencia se lo podían permitir. El cierre a toda orquesta llegó de la mano de los multipremiados “Vasos vaciós”, “Matador” y el histórico “Yo no me sentaría en tu mesa”, con el himno nacional como bis, interpretado por el excéntrico y carismático Señor Flavio.

“Por más que quieran sacarnos de nuestro lugar, y pienses que sólo somos un puñado de idiotas, no podrás quitarnos lo que hicimos ya. Ahora somos más hermanos que antes”, dice parte de la letra de “Yo no me sentaría…”, y, tal vez, esas sentencias escritas hace treinta años, hoy suenan como la mejor profecía en este regreso de los Cadillacs. Seguramente, y a pesar de que luego de esta gira cada uno de los integrantes continúe con sus proyectos solistas, nadie podrá soñar con que continúen reinventándose una y otra vez.

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