Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kaiser Chiefs

Los comandantes en jefe de una turba feliz

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Barbara Sardi

09 de Junio, 2016

Los comandantes en jefe de una turba feliz

En su regreso al país, la banda de Leeds repasó su discografía y demostró que hay vida después de un hit.

La sola idea de presenciar un concierto de Kaiser Chiefs en Argentina a once años del lanzamiento de su segundo disco (Yours truly, Angry mob), aquel material que los supo colocar en el centro de la escena rocker mundial, era más que interesante para saber que es lo que se traían entre manos Ricky Wilson y compañía. Los afiches que promocionaron su show en La Trastienda mostraban lo que alguna vez Indio Solari definió como “Rockeros bonitos y educaditos”; sin embargo, durante el show demostraron que aún tienen mucho fuego como para dejarse extinguir.

El concierto dio inicio pocos minutos después de las 21 horas, y comenzó con el vehemente “Everyday i love you less and less”, incluído en su primer álbum Employment, y le puso calor y color a una sala llena y ansiosa por escucharlos. Los tracks siguientes fueron “Rufians on parade” y el simpático “Everything is average nowadays”; la energía continuó en incremento canción a canción y el clima se tornó cada vez más amigable para disfrutar de una buena noche de música.

Wilson arengó permanentemente al público. Posiblemente, la estrategia para no dejar que el show cayera en bajones anímicos no fue novedosa; no obstante, no dejó de improvisar algunos agradecimientos en español ni de mostrarse sumamente enérgico a la hora de la interpretación. “Never miss a beat” y “Modern way”, incluídas en Off with Their Heads y en su primer placa respectivamente, mostraron que la idea de la banda es la de no quedarse solamente con aquel momento dorado que supieron vivir en 2005.

Promediando la velada, el hit multipremiado y vendido “Ruby” hizo su aparición estelar y La Trastienda cantó fuerte “Rube, rube, rube”, generando tal vez uno de los puntos más altos de la noche. Los músicos ejecutaron las piezas con notable precisión y su calidad profesional dejó en claro que su éxito no radicó simplemente en una melodía pegajosa sino en su nivel musical.

El recital continuó con “The angry mob”, “I predict a riot” y “Cannons” haciendo del espectáculo un auténtico viaje a través de su discografía, en donde el orden de los factores nunca alteró el producto. Cerca del final, la banda hizo un break y la gente les regaló el tradicional “Olé, olé, Kaiser, Kaiser”; tal vez, fue por eso que la parada fue breve y los músicos volvieron para rockear fuerte con “Misery company” y “Oh my god”.

Es cierto, Kaiser Chiefs no lidera los charts de Reino Unido ni de Estados Unidos. Tampoco vende los millones de discos que supo comercializar en algún momento, pero la música no se trata de discos vendidos ni de éxitos. Se trata de experimentar, apostar y seguir creciendo sin dejar de creer en que sonar mejor posible es posible. Seguramente, los británicos lo entienden así y quizás sea por eso que su actitud siempre es ganadora.

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