Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El barrio llegó al Luna Park

Cronista: Lucas González | Fotos: Diego Carnevale

25 de Junio, 2016

El barrio llegó al Luna Park

La banda de los hermanos Cerezo llevó por primera vez el ritual de los pibes atentos al Templo del Box.

 
 

Fueron alrededor de treinta segundos, acaso algunos más, en los que el público tomó posesión del protagonismo. Todos al unísono, con entusiasmo, como si no existiera un mañana. Así arrancó la ya clásica "La ilusión que me condena", con el mejor coro del rock nacional. "Gracias por ser parte de esta ilusión", expresó Ramiro Cerezo, cantante de Pier, banda que el jueves por la noche llegó por primera vez al Luna Park.

En la previa, todo era incertidumbre y expectativa. De hecho, el campo demoró en colmarse, ya que afuera, en las inmediaciones del Estadio, la previa no tenía desperdicio. Promediando las 21, el efecto de las birras ya era demoledor. Ni hablar de la alegrías que causó el porro, mejor amigo del hombre.

Como era de esperar, la banda de los hermanos Cerezo -además de Ramiro, están Agustín en guitarra y  Eugenio en batería-, hizo uso de sus múltiples hits, los que apelan a letras que provienen del barrio y acordes de guitarra incandescentes. Y así sonaron, entre otros: “Herido y coleando”, “El Ritual de los pibes atentos”, “Vaquero de cemento” (interpretada por Agustín), “La Providencia (El fruto prohibido)”, “La Receta” y “Camino a la ruina”.

Mención aparte se merece la versión de “Sillones podridos”, la cual contó con la participación del trompetista Miguel Ángel Tallarita y el guitarrista Miguel Botafogo, a quien Ramiro definió como un maestro. Por otro lado, para “Jaque Mate”, clásico de la banda, se hizo presente el cantante Rolo Sartorio. “Nos conocimos en un recital de Calamaro”, apuntó el frontman de Pier sobre el cantante de La Beriso y agregó: “Lo admiramos muchos”.

Llegamos hace rato”, exclamó Ramiro, antes de interpretar, con Walter Sidotti en la batería, “Todo un palo”, de Los Redondos. El gesto, además de atrevido, puede ser interpretado como un corte de manga hacía todos aquellos malintencionados de turno, los que viven de la carroña y de las comparaciones.

Esperamos mucho tiempo para esto”, confesó el vocalista de Pier, ante un recinto abarrotado y pidió que la noche, además de quedar grabada en las retinas, permanezca en sus corazones. Un hecho fáctico: no cerraron con “Sacrificio y Rock and Roll”, aunque sonó al final. La realidad: no importó, porque los pibes se movieron y las nenas pudieron soplar la vela sin empaparse.

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