Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Viticus

¡Bienvenidos a la fiesta del Canciller!

Cronista: Ariel Andreoli | Fotos: Nacho Boullosa

30 de Septiembre, 2016

¡Bienvenidos a la fiesta del Canciller!

Con una lista de temas arrolladora, Vitico festejó sus 50 años de trayectoria con una fiesta inolvidable, llena de invitados de lujo y de pura cepa rockera. ¡Felices bodas de oRock, Canciller!

Las camperas de cuero negro invadían las instalaciones del viejo teatro de Colegiales, y las remeras de Riff eran las favoritas en los rockeros presentes. Para cuando se hicieron las 21, ya no entraba nadie más, y así, con una puntualidad absoluta, Vitico y sus secuaces salieron a romper cabezas con “Rayo Luminoso”, el clásico de Ruedas de Metal, álbum debut de Riff.

“¡Buenas noches, Vorterix! ¡Esto es una fiesta!  La alegría que tengo es inmensa”, decía emocionado, Victor Bereciartúa, luego de una versión espectacular de “Esta noche hay Rock ‘n Roll”, y mientras distintas imágenes de fondo iban mostrando  su carrera en el ámbito rockero. La respuesta del público fue unánime y ensordecedora: “Hay que ver… hay que ver… hay que ver… Pappo presidente… Vitico canciller”. Sensibilidad metalera en estado puro.

La súper coreada “Mal Romance” fue seguida por “Ruedas de Metal”, canción que el bajista le dedicó a Norberto “Pappo” Napolitano, generando más cantitos entre la gente para ese guitarrista inoxidable que tanto le aportó al rock nacional.  Así siguió toda la noche, con los mejores temas del repertorio de Viticus  intercalados con los clásicos de Riff. Por eso, canciones como “La Autopista” y “Fugitiva”, fueron la antesala de “Sordidez” y “No detenga su motor”, canción en el que tomó el mando del micrófono, Gastón Videla, un guitarrista exquisito por donde se lo mire.

Mientras Vitico saca un peine y se peina en vivo, la banda desarrolla dos versiones salvajes: la “Nacido para ser así” y “El legendario” . Estas canciones sirvieron de previa para uno de los mejores momentos de la noche: Ike Parodi, cantante de Vudú, fue invitado al escenario para una versión de “Whole Lotta Love”, de Led Zeppelin, que quien estuvo presente  en el Vorterix, no se lo va a olvidar jamás. “¡Es el Roberto Planta de acá!”, dijo alguien entre la gente sobre Parodi. No se equivocó.

“Si quieren saber como era yo hace 30 años atrás, vean esto”, dijo el ex bajista de Riff, antes de llamar a Manuel Bereciartúa, uno de sus hijos, para hacer una de esas canciones que te levantan: “Mucho por hacer”. El clásico del álbum debut de Riff fue uno de los más festejados de la noche, con palmas, coros cantados con euforia y una ronda de pogo gigante. “Y así, era 50 años atrás…”, dijo entre risas Vitico, mientras subía su nieto Felipe (hijo de su hija Ana), para hacer el clásico “Sube a mi Voiture”. Arengando al pogo y a pura distorsión, la banda se despidió de la primera parte del show con “La Espada Sagrada”, otro himno riffero.

Pasaron cinco minutos, las cortinas se volvieron a correr, y una torta en el centro del escenario sintetizaba los festejos, generando cantitos por los 50 años de carrera de una de las leyendas vivas del Rock local. Pero faltaba más: el próximo invitado fue Luciano Napolitano, el hijo de Pappo, quien además de cumplir años, se despachó junto a la banda con una buena versión de “No obstante lo cual”, mientras de la torta salió una bailarina rockera que danzó cada compás de la canción. “Se llama Marylin y es para vos, Luciano”, sentenció Vitico, entre risas. Seguidito, para no perder el ritmo, sonó “Sucio y desprolijo”, el clásico de Pappo , mientras la gente se volvía loca a los gritos.

“¡Estoy muy contento! ¡Esto me mantiene vivo!”, agradeció Vitico, antes de realizar “El Forastero” y el doblete enganchado “Que sea Rock”/ “Es tarde”, para luego despedirse del escenario junto a los músicos que formaron parte de una velada inolvidable de puro Rock ‘N Roll, de la vieja escuela.

Una nenita haceiendo los cuernitos subida a los hombros de su papá mientras sonaban las últimas canciones de show, fue la mejor muestra de que varias generaciones se encontraban dentro del recinto del barrio de Colegiales. Vitico vive con mucha alegría el amor de sus fanáticos, pero sobre todo que ese “Pappo vive en Vitico”, profetizado en un cantito popular, mantenga viva la llama eterna que prendió alguna vez su íntimo amigo. ¡Es menester: que sea Rock!

 

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