Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El Soldado

Canciones al galope

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Fernanda Guitian

22 de Abril, 2017

Canciones al galope

El Soldado presentó Potros, su séptimo trabajo de estudio, en el Centro Cultural Caras y Caretas. El músico también repasó parte de su discografía acompañado de una sólida banda.

A veinte años de su disco debut Tren de fugitivos (1997), Rodolfo González, más conocido en el ambiente musical como El Soldado, afronta la etapa de comenzar a mostrar las canciones que componen su nuevo disco de estudio, Potros. El lugar elegido para la ocasión, el Centro Cultural Caras y Caretas, ofrece condiciones que permiten acomodarse cerca del escenario y los músicos, generándose así un clima de intimidad acorde con la propuesta de este trovador del rock argentino, con pasado ligado a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Pasadas las diez y media de la noche, El Soldado y el sólido grupo que lo acompaña en escena apuestan desde el comienzo a la presentación de “Potros”: al tema homónimo le siguen “Aromas de una flor”, “Allá… va soñando” y “Sonriente”. El Soldado pasa con absoluta comodidad de la guitarra eléctrica a la criolla, y comienzan a destacarse los solos de guitarra de Federico Goglia en temas como “Aromas de una flor” y “Luna en el espejo”.

“Boleto de empeño” pone al público a hacer coros, mientras el reconocido periodista y músico Claudio Kleiman suma su guitarra sobre el escenario y continúa en “La gran margarita”. El aporte de instrumentos como el violín y los teclados le regalan una sonoridad especial a las canciones, el ingrediente adecuado para las historias que relata El Soldado con un aire parsimonioso e imperturbable.

El grupo no le da respiro al público, y arremete con otra tanda de nuevas canciones, como la bella balada “Peregrino”, el obstinado in crescendo de “Su eterno retorno” y la celebrada “Fuego de una traición”. El clima festivo se contagia con “Polvo y blues” y “Veneno sabor miel”, y los fans cantan, aplauden a rabiar y despliegan sus banderas cerca del escenario.

En el final, Kleiman vuelve a sumarse a la banda para acompañarla en “Ángel de los perdedores”, que El Soldado grabó a dúo con Carlos “El Indio” Solari y se convirtió en un clásico de su repertorio de la mano de una alta rotación radial. Los músicos deciden despedirse a pura potencia con “Trago especial”, que deviene en una jam en la que los solos de guitarra se multiplican. Tras una hora y media de show, El Soldado se despide con la promesa de futuros encuentros para convidar su rock guitarrero que invita a dejarse llevar.

Luego de casi siete años de silencio discográfico, El Soldado volvió a la carga con “Potros”, un disco cuyas canciones se entremezclaron de forma absolutamente natural con temas de anteriores trabajos en la noche de Caras y Caretas. A pesar de encontrarse algo resentido de la voz, El Soldado se entregó por completo junto a un grupo que se mostró fresco y preparado para ponerse al servicio de lo que precisara cada composición. Sin estridencias ni sobreactuación, para El Soldado lo más importante parece ser transitar y mantenerse en el camino de la expresión artística, y cuenta con un buen puñado de canciones para convidar a quienes quieran acercarse.

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