Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Bryan Adams

Un show de película

Cronista: Juani Lo Re | Fotos: Luciano Bassano

25 de Abril, 2017

Un show de película

Bryan Adams volvió a la Argentina para presentar las canciones de su nuevo disco, Get Up!, y repasar lo mejor de su carrera.

En la noche del martes, el músico canadiense le puso calor a una helada Buenos Aires azotada por las tormentas y cumplió con el tercero de sus conciertos en el teatro Gran Rex con un show impecable de principio a fin.

Su último disco Get Up! (2015), producido por el legendario Jeff Lynne de la Electric Light Orchestra y coescrito con su usual colaborador Jim Vallance, es un trabajo notable con canciones tan pegadizas como bailables.

Luego del prolijo unplugged que ofreció Iván Noble, pasadas las 21 apareció Adams, de saco y camisa con un par de botones estratégicamente desabrochados. Con una pantalla proyectando imágenes ad hoc como única escenografía, su voz rasposa entonó “Do What ya gotta Do”, canción que también abre la última placa.

“Soy Bryan Adams, vengo de Canadá. ¡Tengo algunas canciones nuevas y otras muy viejas!”, se presentó el músico luego de “Run to You” del exitosísimo álbum Reckless (1984), y antes de tocar “Go down Rockin’”, cumpliendo con lo prometido de tocar material nuevo.

La idiosincrasia del canadiense lo lleva a rockear duro con su guitarra eléctrica para después rasguear suavemente las cuerdas de su acústica, a bailar provocativamente con una fan e incluso invitar a todo el público a “mover el culo”, literalmente. También aprovechó para recordar la primera vez que visitó el país junto a David Bowie, cuando el Duque Blanco tocó en el estadio de River Plate en 1990.

El repertorio intercaló canciones nuevas como “Go Down Rockin’” a clásicos como “Somebody” y “Have you ever loved a Woman?”. Pero el teatro se vino abajo con el power-pop “Summer of 69” donde cuenta “los mejores días de su vida” y el público bailó frenéticamente como si estuviese escuchando la radio Aspen en vivo a 110 decibeles. Para todos los que deseaban que vuelvan los lentos, sonó la soft-ballad “Heaven” y el Gran Rex se transformó en un karaoke gigante.

Junto a su histórico guitarrista Keith Scott llegaron los momentos acústicos, y el regreso a las bandas sonoras de varias películas: más de uno recordó a Kevin Costner en la piel de Robin Hood: Príncipe de los Ladrones (1991) cuando tocaron “(Everything I Do) I Do It for You”; y al corcel indomable de Spirit (2002) en “Here I Am”.

“Juro que no van a pasar otros 9 años para regresar”, prometió el cantante antes del último tema. Para los bises, pidió que apaguen las luces del escenario y que todos enciendan sus celulares. Enseguida, una marea de luces titilantes se vio reflejada en la pantalla de led.

Las 3.500 personas presentes cantaron “All for love”, aquel soundtrack de Los Tres Mosqueteros (1993), que él cantaba junto a Sting y Rod Stewart, y dio el punto final a un recital de más de dos horas.

Bryan Adams todavía lo tiene todo: su inherente voz rasgada, un peculiar encanto, una energía juvenil y esas canciones inoxidables que el martes a la noche hicieron bailar a tres generaciones diferentes.

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