Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Baradero Rock

Día 2 - De Sol a sol

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Beto Landoni

03 de Diciembre, 2005

Día 2 - De Sol a sol

Si los dioses roqueros pudieran bajar a la Tierra, seguramente, hubiesen elegido el paraíso musical que fue Baradero este fin de semana

El agobiante calor que azotaba la Ciudad de Buenos Aires (según me contaron), quedó indefenso ante la brisa que surcaba los verdes árboles y extensos pastizales que bordean la ribera del río Paraná. Y si a eso se le suma la fiesta musical de los campings, el paraíso se materializó definitivamente en el pueblo que convocó a mucha juventud y a grandes exponentes del rock local e internacional. Pero faltaba lo mejor. En el anfiteatro Pedro A. Carossi, a eso de las 5 de la tarde y a pleno sol, comenzó a sonar la música esperada.

El Viejo Surco tuvo la difícil parada de ser la primera banda en abrir la segunda jornada del festival. Comandados por Rodrigo Ortiz en voz, mostraron temas de su primera placa: Historias... Arrancaron con “Velocidad” y a este le siguieron otros con aires de rock & blues al ritmo de las armónicas de Dante Acuña y Julio Sosa.

Para los pocos que se animaron a dejar los placeres de la ciudad, a las 6 de la tarde tocó La Chirina. La cuál se ganó a los pocos que estaban en el predio cuando cerraron su set con Banderitas y Globos de Sumo. Los músicos de Richter fueron los terceros en aparecer a escena. Interpretaron 5 temas. Pero la perlita fue cuando Zenitram, el excéntrico cantante, saltó las vallas y caminó entre el público y hasta se dio el gusto de “robarle” un mate a unos chicos que estaban presenciando el show. Su corto set alcanzó para que la banda demostrara mucha personalidad ante la gente. Además, de mostrar una impecable precisión musical.

Poco a poco la gente se iba acercando con asiduidad. Las banderas, mayoritariamente de Las Pelotas y Almafuerte, comenzaban a flamear. Otro trapo era el de La Simona. La banda del sur bonaerense convocó a un nutrido y efervescente puñado de seguidores. Así fue que arrancaron con La Suerte de Barrabás, una canción con aires ricoteros.

A ese le siguieron Pepona y No hubo Testigos. Los que llegaron tarde se perdieron a esta banda que supo ser teloneros de Alejandro Sokol en el 2004. Pero, además, no pudieron ver a un excelente grupo de Rock & Roll con letras muy laburadas, apuntaladas por unos músicos muy sólidos.

Después fue el turno de Veta Madre. Con fuertes bases de bajo y slide de guitarra, mostraron sólo cinco temas. Con un sonido muy fuerte muchos se quedaron con ganas de más. Buenos Aires Karma realizó su set con varios temas en ingles. Y cerraron con Pain in Black de los Rolling Stones y otro de Nirvana.

Fanny Ardant arrancó con No está de Moda. Con unos aires bastante soft mostraron al público varios temas de su segunda placa. Con bases simples de guitarra y efectos provenientes de un sampler demasiado monótono, Fanny Ardant se despidió sin pena ni gloria.

Mientras el sol comenzaba a despedirse, salió a escena Buffer. Los chicos interpretaron ocho temas y fueron los encargados del primer pogo de la noche. Con bases y melodías punk dieron un show que fue muy festejado por varios fans. Lo mejor del set fue cuándo subió a cantar Mantu, de Bulldog, e hicieron una aguerrida versión de The KKK de los Ramones.

Después de un breve intervalo salió a tocar la primer banda netamente rockera: Kerosene. Con su poderoso sonido a lo AC/DC y con unos de los mejores violeros de la escena under cómo es Walsh, derramaron un potencial tremendo. Arrancaron con Envuelto en llamas y siguieron con En la raya y Babosa de asfalto. Para los que no los conocían fue una de las primeras sorpresas de la noche. Con una voz aguardentosa a lo Angus Yung, Semilla, se puso al hombro una banda contundente. Todos los que estaban sentados se pusieron de pie para aplaudir a una de las mejores de la jornada. Cerraron con Ruta 66 y el coro final sólo gritó por Pappo.

La siesta para el olvido llegó de la mano de los uruguayos Snake. Salieron vestidos con trajes con dibujos de calavera, pero ni eso hizo que la gente le demostrara cariño. Ni las aburridas bases de guitarras (no apta para este tipo de festivales), ni la arenga de Marcelo Fantanini, el cantante y guitarrista, pudo hacer que la gente los acompañara.

Pero los que se habían sentado con Snake, se pusieron de pie nada más ni nada menos que para recibir a El Soldado. Con una lista de sólo diez temas, el ex plomo de los Redonditos de Ricota arrancó con Ella es. No faltó Tren de fugitivos, Bolero de empeño o Trago Especial (con el que cerró). La gente le brindó todo su apoyo para que el músico diera la primera gran fiesta del día 2.

Promediando las 22, Bulldog salió a rugir en la noche estrellada. La gente un poco más tranquila que con el Soldado, pero las fans demostraron todo su aguante. La banda integrada por Mantu (voz y guitarra), Willy (guitarra), Rata (bajo) y Bebe (batería) le puso toda la fuerza a sus rockandrolles potentes. Los temas comandados por la stratocaster de Willy no eran para desperdiciar.

Y ... se armó el pelotero...

Cuando la fiesta era completa y en horario central Las Pelotas estremecieron a todo el estadio. Con una lista de más de veinte canciones arrancaron con Muchos Mitos. Los gritos de la gente se escucharon hasta San Pedro, cuando entraron a escena. Pero todos saltaron hasta el cielo cuándo interpretaron Escaleras. El momento de repudio llegó al dedicar a Mauricio Macri, Día Feliz.

La gente que llegó de varias partes de Buenos Aires no dejó de alentar ni un solo instante. Las fiesta se completó con varios clásicos cómo Generación @, Tucán, El Chupetón y el cierre estuvo a cargo de White Trash de Sumo.

Después del espectacular concierto muchísima gente abandonó. Para esto era las 2 AM del domingo. El festival iba para las 12 horas ininterrumpida de música. Habían pasado 11 bandas y la cosa seguía. El clima acompañaba y la fiesta no terminaba.

La grilla original tenía a Almafuerte para el cierre, pero por razones de cansancio de los miembros del grupo pidieron tocar un rato antes. No había problema dijeron los organizadores. Pero faltaba un detalle: el cantante. Ricardo Iorio no aparecía por ningún lado. Así fue que Árbol tuvo que salir a escena.

Las hojas al viento...

La banda de Sebas, Pablito, Hernán, Edu y Martín inició su set con su hiper hit Trenes, camiones y tractores. Cuándo tocaron Suerte! la habitual locura del cantante tomó protagonismo. Saltó del escenario, trepó las vallas y corrió entre el público. Cantando desde allí. Después de trepó al mangrullo de sonido. La intro de Osvaldo fue a puro violín. Y la melodía de Eleanor Rigby, de los Beatles, le dio más prestigio a la banda. No falto pequeños sueños, ni Cosa Cuosa. Sólo dejaron de interpretar Ji, Ji, Ji. Fueron 16 temas intensos. Hasta despedirse con La Vida.

Heavy industria argentina

Todo un día de intenso rock & roll. Desfilaron sonidos de todos los estilos posibles. Consagrados, no tanto y muchas bandas under. La comunión llegaba a su fin, pero faltaba Almafuerte. Luego del retraso, una camioneta con leyendas de Pico de Oro (sí, el vino) trajo a Ricardo Ioro de vaya a saber dónde. Bin Valencia, Beto Ceriotti, el Tano Marciello y el poeta criollo del metal salieron con todo. Los fieles que se quedaron hasta el final, respondieron con todo su apoyo ya sea a los temas o a cada broma del cantante.

El Visitante, Patria al Hombro, Homenaje, Del más allá (dedicado a Pablo Franco) fueron algunos de las interpretaciones. “Se nos pasó un día el concierto”, bromeaba Iorio a eso de las 5 de la mañana del domingo. Y agregó: “La próxima vez lo hacemos a las 10 de la mañana para que puedan entrar los menores”. Finalmente, cuándo la negra noche dejaba paso a la luz natural, la agrupación cerró el Baradero 2005 con Tu eres su seguridad.

Tal vez el último festival del año. Y esto no es un dato menor. En un 2005 controlado hasta el hartazgo, Baradero mostró seriedad organizativa. Y se le brindó mucha comodidad técnica a los músicos. Ya sean chicos o grandes. El Rock & Roll esta más vivo que nunca.
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