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Cemento - El Documental

Cemento - El Documental: Verán que sigo acá

Cronista: Ariel Andreoli | Fotos: Gentileza: Prensa

26 de Abril, 2017

Cemento - El Documental: Verán que sigo acá

Después de 12 años, Cemento reabrió sus puertas para el público rockero por única vez para la avant premiere del documental que cuenta su historia, dirigido por Lisandro Carcavallo. Debido a la gran cantidad de gente que quiso estar presente, la película fue proyectada dos veces.

La mañana del 26 de abril de 2017 ya había empezado con olor a Cemento: miles de personas se habían acercado al Recoleta Mall para retirar una entrada gratuita de lo que sería la presentación oficial en el mítico boliche rocker. En poco más de 10 minutos, las entradas se agotaron. De todas maneras, salvados aquellos que se quedaron largo rato esperando ese remanente que les devolvió la sonrisa.

“Che boludo, ¿no venís a Cemento hoy?”, le dice por teléfono un flaco a un amigo vía celular. Estados Unidos al 1200 se encontraba cortada, y más precisamente al 1234, la fiesta, la alegría y la nostalgia decían presente otra vez cuando cientas de personas entraban a ver la película, y otras tantas, se juntaban a tomar algo contemplando el ex recinto rockero.

Las funciones se atrasaron un poco (tal es así, que la segunda programada a las 22.30 horas, fue proyectada una hora después) pero, ¿a quién le importaba? Más allá del frío adentro y fuera del lugar, la idea era ver cómo estaban las cosas hoy, en lo que es un estacionamiento que le pertenece al estado porteño. Las famosas gradas y ese cubo particular de cemento concreto ya fueron demolidos, pero detrás de la pantalla dónde fue proyectado el film, se podía divisar la parte de atrás del viejo escenario y algunas paredes escrachadas con pintadas de aquellas bandas que lo visitaban cada fin de semana.

El ambiente era más bien festivo y la gente estaba muy eufórica: improvisaba cantitos, gritaban por la vuelta del lugar y la espera por la película se hacía parecía eterna. Luego de que el director Lisandro Carcavallo la presentara, Edu Schmidt, el ex Árbol, se paró con su guitarra criolla frente a todos a cantar “Cemento”, un tango en el que cuenta la suerte que sufrió el lugar y la añoranza por esos años dorados.

El documental empieza contando cómo, después del Café Einstein, el sueño de libertad y expresión post dictadura de Omar Chabán y Katja Alemann, derivó en la construcción del boliche que ellos mismos imaginaron y, en el cual, invirtieron mucho dinero. Incluso se podían ver imágenes inéditas de ellos mismos haciendo performances mientras los obreros trabajaban.

Por otro lado, cuenta las primeras presentaciones de la Organización Negra, ese grupo de experimentación teatral, germen de Fuerza Bruta y De La Guarda. Asimismo, también hace hincapié en que si bien a Chabán no le gustaba el Rock, entendió que para que el lugar subsista, tenían que tocar bandas ya que el boliche no funcionaba como él imaginaba.

Imágenes inéditas de Sumo, Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota en los ochenta, y de Flema, Los Violadores, Attaque 77, Hermética, Almafuerte, en los noventa se entrelazaban entre las decenas de entrevistas que el director realizó: desde Pil Trafa, el Mosca, Fernando Rossi, Walas, Gabriel Guerrisi y Ciro Pertusi, pasando por Raúl Villareal (mano derecha de Chabán en Cemento), el poeta Fernando Noy, el productor Alejandro Taranto y los periodistas Mario Pergolini y Juan Di Natale. 

La lista de testimonios continúa y parece no tener fin. Pasan Lee Chi (ex Los Brujos), el Cabra de Las Manos de Filippi y Sarcófago (ex Ratones Paranoicos), para terminar con el Indio Solari (sí, el mismo en persona), Ricardo Iorio, Chizzo, Tete y Tanque, de La Renga, Ricardo Mollo, y hasta Juliana Gattas y Ale Sergi, de Miranda!, entre muchos más. Para todos los gustos, de todas las épocas, pero todos coincidiendo en dos cosas: el valor de la palabra (todos los contratos se cerraban de esa manera) y el constante apoyo de Omar a las bandas que recién empezaban. Cosa maravillosa, cosa de no creer para los tiempos que se viven hoy.

Las anédoctas de Félix Gutierrez, de Todos Tus Muertos, se robaron las risas a carcajadas, mientras que  los momentos más emotivos fueron protagonziados por Fernando Ruíz Díaz, el líder de Catupecu Machu, y Edu Schmidt. El primero, jura que con su hermano Gabriel, fueron muy felices en Cemento, con unos ojos cristalizados perdidos en los recuerdos de su juventud. El segundo, cuando le preguntan qué representó el boliche de Estados Unidos al 1200 en su vida, se hace un silencio doloroso y los ojos estallados de lágrimas, contestan la pregunta. Muchos que estaban ahí, se encontraban en la misma situación.

El Ruso Verea, los integrantes de La Vela Puerca, Bobby Flores y Ricardo Mollo son los que más duro le pegaron al maltrato que sufrió Cemento post Cromañon. Todos hablan de la degradación cultural de los últimos años y sobre todo, de esa facilidad argenta de tratar de borrar todo lo que alguna vez hizo feliz a otro. Mientras que la ex Much Music y Rock & Pop, Carla Ritrovato definió a la discoteca como un lugar de esos que ya no existen más, y aseguró, para darle un final redondo, que el público de Rock de hoy se divide entre los que estuvieron y los que no. Es decir que aquellos que no llegaron a pisarlo, nunca van a entender lo que realmente fue.

Los aplausos estallaron, las luces se prendieron y el final ya era un hecho. Poco más de 90 minutos para un laburo muy bien logrado que rescata gran parte de la historia del Rock local. Mientras el frío helaba la sangre y varios curiosos se fueron adelante a sacarse fotos con las paredes originales del eterno Cemento, la imagen de la noche se la llevaba un tipo que, entre lágrimas y sollozos, guardaba un recuerdo recién arrancado en una mano, mientras que con la otra acariciaba el piso del lugar. Cemento no es historia: vive en todos los que lo quieran recordar.

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