Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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The Neal Morse Band

EsProgtacular

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Luciano Bassano

14 de Junio, 2017

EsProgtacular

La banda liderada por Neal Morse entregó un show de dos horas y media que bordeó la perfección y que demostró que el rock progresivo sigue más vivo que nunca.

Es difícil describir la sensación que vivieron todos los testigos del show de Neal Morse en Vorterix después de más de 150 minutos de música; no sólo por la calidad del concierto, sino por el hecho de saber que el género que ellos aman, sigue vivo, fresco y sobre todo vigente. En parte, eso es culpa del gran Neal Morse, este músico multi-instrumentista que ya había dejado su huella en el rock progresivo con su banda Spock‘s Beard; hasta que en 2002 al hacerse evangelista, dejó el grupo y comenzó su carrera solista con una temática más religiosa y espiritual.

En ésta, su primera visita al país, Neal vino a presentar su reciente álbum, The Similitude of a Dream, doble y conceptual basado en el libro "Pilgrim‘s Progress" (1678) de John Bunyan. Una obra clásica de alegoría cristiana que cuenta la historia (en forma de sueño) de cualquier cristiano y su viaje desde The City of Destruction (este mundo) hasta The Celestial City (la vida después de la muerte). En ese trayecto, conoce a una colección de personajes con nombres alegóricos -Evangelist, Sloth, Mr. Worldly Wiseman-, que ayudan o dificultan su aventura.

El grupo que apoya a Neal es una mezcla de experiencia, juventud, talento y homogeneidad total, con el legendario Mike Portnoy en batería, Randy George en bajo, Bill Hubauer en teclados, y el diamante en bruto Eric Gillette en guitarras, el presente y futuro del prog. Para generar más expectativas a todo este super-elenco, Portnoy había dicho, antes de que salga el disco, que lo ubicaba dentro de los tres más importantes de su carrera junto “The whirlwind” (2009), de Transatlantic y Scenes from a memory (1999), de Dream Theater; y las alarmas se prendieron.

Todo es oscuridad, Neal toma el escenario encapuchado con una linterna que lo ilumina por debajo como si estuviese contando un cuento de terror, y comienza a relatar su peregrinaje en “Long Day”, al mejor estilo Peter Gabriel, teatralizando todo. Ya con el quinteto completo, “Overture” toma vida: una genial pieza instrumental que reúne fragmentos de todos los riffs y momentos insignias del disco. Con guitarra acústica en mano Neal se pone más introspectivo e intimista en “The Dream” para dar paso a la apocalíptica “City of Destruction”, donde el fotograma queda grabado para siempre: cinco personas interactuando en lo más alto de sus capacidades, ya sea con sus instrumentos o armando una gigantesca armonía con los coros que no falla en ningún momento. Parece magia y quizás, después del solo lleno de técnica y sensibilidad de Eric Gillette en “The Slough”, quizás sí, sea magia.

Mike Portnoy, fiel a su estilo y su histrionismo, hace de todo durante el show. La rompe en su batería con sus fills y con sus contratiempos, le tira palillos a Eric para que se los devuelva, se enoja con el sonidista, canta en “Draw the Line”, y le hace caras todo el tiempo a Neal con el que ya tiene una relación especial después de compartir tantos proyectos (Transatlantic, Yellow Matter Custard, Flying Colors).

El viaje continúa y tiene de todo. Folk en "Freedom Song”- donde Bill Hubauer toca la mandolina-; riffs descomunales como en “The Man in the Iron Cage”; toda la locura propia del prog más insano en “The Battle” y la sensibilidad más religiosa en “Shortcut to Salvation” –donde Bill Hubauer toca ¡el saxo!-

La travesía llega a su fin narrada en “Broken Sky/Long Day (Reprise), pero la velada tiene más sorpresas en los bises con la acelerada e intrincada “Author of Confusion”, “Agenda” y con esa masterpiece de 10 minutos, con toques de Genesis y Emerson Lake & Palmer, que es “The Call”.

El final es con una gran ovación a modo de agradecimiento, que ayuda a mantener prendida la llama del rock progresivo. En octubre vuelve Mike Portnoy con su gira de The Shattered Fortress: la fiesta proggy continúa…

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