Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Marky Ramone

El espíritu ramonero ardió en el teatro

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Beto Landoni

07 de Diciembre, 2005

El espíritu ramonero ardió en el teatro

Un día esperado por muchos. Marky Ramone se presentó en nuevamente en Argentina. El célebre baterista de Los Ramones le puso cuota local al show

Para todos los presentes fue un demoledor concierto con aires de nostalgia. Pero, esto, en un sentido muy positivo. Todo arrancó con Bizzarros, una banda de 4 músicos bien del palo ramonero. Cómo se sabe, la parada de las bandas soportes siempre son muy complicadas. Tienen que enfrentar a un público que desespera por el número principal. Pero es este caso hubo pogo, aplausos y mucho aguante para este grupo punk. Y la despedida triunfal fue con el coro de la gente: Hey Ho, Let´s Go.

La espera estuvo matizada con música de Pearl Jam. A simple vista puede que no se entienda el por qué. Pero si hacemos memoria y recordamos que Eddie Vedder fue un fanático indiscutible de Los Ramosnes, ahí se va cerrando el círculo. Y si a eso le sumamos que estuvo en la seudo despedida de Ramones en River, eso le agrega un plus muy importante.

Con unos viejos jeans ajustados y con una remera roja, Marky salió a saludar a la gente. El Teatro estalló en gritos y aplausos. Se sentó a la batería, presentó el primer tema: Rockaway beach, y comenzó el pogo más grande de la ciudad. La ola de gente se movía de un lado a otro y en ese vaivén alguna legendaria cresta sobresalía del mar.

La banda estuvo conformada por tres de los integrantes de los locales. Voz y guitarra de Expulsados y el bajo de Violadores. Sebastián, el cantante, se mimetizó tanto que con un buen manejo de los temas en inglés, con flequillo y lentes oscuros no desentonó con el estilo.

La temperatura ya desde el comienzo estaba a mil. Pero el volcán explotó cuándo interpretaron Shenna is a punk rocker. El frenesí llegó al máximo con este clásico. Símbolo de la nostalgia ramonera. A este le siguieron Commando y Havanna Affair. Para interpretar Physco Therapy sube el cantante y guitarrista de Infierno 18, Tomás Taranto.

Con un sonido más que digno los músicos dejaron todo arriba del escenario. La gente gritaba desde abajo. Y todos miraban atónitos a aquella leyenda que supo formar, después de la disolución de Los Ramones, a The Intruders y a The Speedkings. Bandas con las que editó dos discos solista.

Todo muy coordinado. Marky no se desconcentró ni un minuto, a pesar de los incesantes gritos de la gente, y su mística predominó. Ni cuándo un pibe subió al escenario. El fans saltó a las tablas, llegó hasta Marky pero no se animó a tocarlo.Luego los de seguridad hicieron su trabajo. Para el cierre, una contundente versión casi trash de Blitzreig Bop, y todos con los puños en alto para aullar el grito de guerra: Hey Ho, Let´s Go, Hey Ho, Let´s Go…

Apenas una hora y diez duró el show, pero fueron 26 temas. Uno atrás del otro. Un mazazo atrás del otro. Tampoco faltaron Pet Cementary, Outside o The KKK take my babe award. El único miembro de Los Ramones originales que se encuentra vivo vovió a contar su historia en Argentina. Pero esto no sólo terminaba en Buenos Aires. El músico pasó por Neuquén, luego se iba para Santa Fe. Hasta en Enero llegará a Cosquín. Así que el que se quedó con ganas puede ir preparando la mochila.
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