Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Natiruts

Alegría y reflexión

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Nacho Boullosa

15 de Agosto, 2017

Alegría y reflexión

Natiruts presentó en el Estadio Luna Park su séptimo disco, Indigo Cristal. En el marco de una gira por distintos países de Latinoamérica, el combo de reggae brasileño ofreció un vibrante show que emocionó a miles de fans en Buenos Aires.

La tercera escala de la gira latinoamericana que Natiruts comenzó hace unas semanas, Argentina, confirma cuánto ha crecido el vínculo afectivo entre la banda encabezada por Alexandre Carlo y el público local, y cómo las bandas de reggae de otras latitudes (podría pensarse también en Gondwana de Chile o Cultura Profética de Puerto Rico) encuentran terreno fértil por estas tierras para transmitir su mensaje y compartir su arte. Luego de presentaciones en Chile y Uruguay, y de visitar Rosario y Mar del Plata, un Luna Park desbordante a comienzos de semana presagia una noche de esas que dejan huella.

Con una puesta en escena ambiciosa que reproduce el arte de tapa de su nuevo disco, Indigo Cristal, y ofrece impresionantes efectos de luces, Natiruts comienza a desandar el camino de su séptimo trabajo con una introducción percusiva que decanta en “Na Positiva”. Con su guitarra al hombro, Alexandre Carlo ofrece una bienvenida cálida: “¡Buenos Aires, esta noche el lenguaje más importante es el de la música, la música latinoamericana, y la conexión entre dos países, Brasil y Argentina!”. La impecable sección de vientos que durante el show parece llevarse todo por delante se luce en “Caminhando Eu Vou”, y la banda saca a relucir su costado más funk en “Eu Quero Demais”, canción que en Indigo Cristal cuenta con la participación del genial músico brasileño Ed Motta.

El público, mezcla de argentinos y brasileños, se rinde desde el comienzo a los encantos del grupo: explota y bate sus palmas en “Meu Reggae a Roots”, responde ante cada arenga del cantante y entrega su cuerpo al baile en clásicos como “Deixa o Menino Jogar” o una versión relajada de “Presente de un beija-flor” que luego crece en intensidad. Pero el concierto también guarda un lugar para la reflexión, cuando Carlo se dirige a sus fans y explica que Indigo Cristal es un aporte que “intenta cambiar las vibraciones mentales y corporales de las personas, porque solamente ustedes pueden cambiar sus propias vidas. Un político o la televisión no lo van a hacer. Piensen siempre en la buena vibración. El planeta necesita de esas vibraciones positivas”. El clima que reina en el estadio se convierte en un pequeño grano de arena que aporta en esa dirección.

Desde la intensidad de “Naticongo”, con la solidez a prueba de todo de Luis Mauricio en bajo, hasta el retrato de la convulsionada actualidad política brasileña que ofrece “A Justiça Falha”, pasando por el clima intimista de “Indigo Cristal” y los aires experimentales de “Dois Planetas”, Natiruts convida al público con su amplio surtido de paisajes musicales y estados anímicos, en los que destaca el brillante guitarrista de Kiko Peres. Con muchos recursos tomados del rock que armonizan de forma absolutamente natural con la propuesta musical del grupo, sus ejecuciones son uno de los puntales en los que descansa el sonido de los brasileños.

El tramo final del show convierte al Luna Park en un hervidero: “No Mar”, “Groove Bom” y “Sorry, Soi Rei” desatan la locura en las plateas y el sector del campo, y el lugar se convierte en una discoteca para miles. El grupo cierra su mágica noche porteña con un clásico que resume su filosofía: “Liberdade Para Dentro da Cabeça” es la frutilla del postre para un concierto en el que Natiruts logra con creces su cometido: generar conciencia y exteriorizar emociones, con la alegría de su música como principal vehículo. 

Natiruts ofreció un monumental y abrasador concierto ante un Luna Park repleto, que se dejó seducir desde el inicio por una propuesta que encanta por muchos motivos: el sobrado talento de sus músicos, la solidez y la energía de sus composiciones, una calidez que parece marca registrada en los artistas brasileños y un potente mensaje de paz, amor y buenas vibraciones que, lejos de caer en clichés, se torna cada vez más necesario por estos tiempos.

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