Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en

Barock 2017

En esta puta ciudad

Cronista: Manuel De Simone | Fotos: Diego Carnevale

16 de Octubre, 2017

En esta puta ciudad

Pasó la tercera jornada del mítico festival porteño y dejó postales de todos los colores, tamaños y sonidos. De la mano de Fito Páez, Las Pastillas del Abuelo, David Lebón, Bersuit Vergarabat, Carajo y un montón de bandas, el barrio de La Paternal vibró al ritmo del rock nacional.

Estaban todos. Los que se lookean, los que no y hasta los que se lookean para parecer que no lo están. Lo verdaderamente interesante del festival fue la posibilidad de reunir a distintas generaciones de músicos en un mismo lugar. La quinta edición del B.A. Rock se cerró con una afluencia de público notoriamente mayor a la del día dos.

La tercera jornada comenzó a primera hora de la tarde y entre los tres escenarios se pudo escuchar a Pampa Yakuza, Claudio Kleiman, Love Paranoia, Gran Martell, De la Gran Piñata, Carca y Cielo Razzo. Pero el primer punto alto fue la presentación de Utopians en el escenario Signos con Lula Bertoldi de Eruca Sativa como guitarrista invitada, reemplazando a Gutavo Fiocchi, recientemente desvinculado del grupo. "A mí me gustan las mujeres en el rock. Suerte que este B.A. Rock está lleno de minas. Busqué a la mejor guitarrista del festival y resulta que era mujer", dijo Barbi Recanati, líder de la banda, para presentar a su colega.

Como ya es costumbre, Utopians sonó aguerrido y directo, pero la imagen de estas dos artistas juntas superaba cualquier expectativa. Siempre se identificó a las ediciones anteriores de este festival por tener ese “espíritu rockero” que tanto se le reclamaba desde el vamos a esta edición 2017. No busquen más, ese espíritu estuvo ahí. La complicidad entre estas dos mujeres lo dejó bien claro.

Si algo caracterizó al evento fue la puntualidad de cada uno de los shows. Entre una banda y otra no había posibilidad a la distracción. En el escenario techado, bautizado Artaud, La Mississippi dio cátedra, una vez más, de cómo se debe tocar blues. Y si va a ser blues, que sea en un lugar cerrado. "Festival totalmente argentino, con ediciones históricas. Es un placer estar acá porque nosotros fuimos público de esas bandas”, comentó Ricardo Tapia. Al igual que el blusero, fueron varios los artistas que expresaron sensaciones similares.

Mientras adentro sonaban los ritmos del sur de Estados Unidos, afuera Turf le ponía festividad a una tarde soleada. Con Joaquín Levinton prendido fuego y arengando a todo aquel que osara no moverse se escucharon puros hits: “Yo no me quiero casar, ¿y usted?”, “Magia Blanca”, “Loco un poco”, “No se llama amor”, entre otros. Este tipo de festivales reúne a seguidores de distintas bandas y no siempre es fácil ganarse la confianza del público. Sin embargo, Levinton sabe cómo hacerlo: "Los de atrás, ¿qué pasa? ¿Se durmieron? Son los del B.A. Rock de la primera época. Vamos a hacer un circulo más grande que el del Indio Solari", agitó el cantante.

En tanto, Zona Ganjah y Dancing Mood se encargaron de darle el toque jamaiquino que desde hace años aparece en todo festival local. El día y la temperatura primaveral se prestaban por completo.

Justicias e injusticias

Pese a que fueron muy pocos los músicos que se refirieron a Santiago Maldonado, resultó un acierto por parte de la producción proyectar la imagen del joven desaparecido en cada armado de los escenarios. Por otro lado, un hecho que se da en todo evento masivo: resultó algo exagerado cobrar $80 la botella de agua o $120 una hamburguesa pelada. No parecen precios a los que una chica o un chico les resulte sencillo acceder.

Sí fue una buena decisión hacer tocar a Eruca Sativa en el microestadio, al cual por momentos literalmente le vibraron las paredes. Como invitado del trío estuvo Adrián Bar, ex líder de Orion´s Beethoven, con quien interpretaron “Toda la noche hasta que salga el sol”, canción insignia de la cuarta edición del festival. "Muchas gracias a Eruca Sativa. Llevo 40 años en el rock y nunca vi nada igual”, explicó Bar, refiriéndose a la fuerza de la banda.

El otro grupo que también hizo temblar el escenario Artaud fue Carajo. Si Pedernera, Martin y Bertoldi hicieron vibrar al Malvinas, Corvata y compañía lo detonaron. Con clásicos como “Chico Granada”, “Ácido” y “Sacate la mierda” el público carajero sació su sed de metal.

Y aquí aparecieron algunas injusticias a las que el B.A. Rock no le pudo escapar. Mientras algunos deliraban con Carajo, afuera, en el escenario La Balsa, se presentaba uno de los puntos altos de la noche: David Lebón. Pero hablar de injusticia es también hablar de justicia. ¿Cuántos de los asistentes hubiesen ido a una presentación del Ruso por iniciativa propia? ¿Cuántos de esos jóvenes habían presenciado en vivo los clásicos de Serú Girán y de la voz de uno de sus cantantes? Lo cierto es que mucha gente pudo apreciar a un Lebón inspirado y de muy buen humor. "Qué lindo que vinieron, nunca tuve tantos amigos. Quiero llevarme esta foto para recordarlos", le dijo David a su público, antes de pasear por clásicos de nuestro rock: “Esperando nacer”, “Parado en el medio de la vida”, “Encuentro con el diablo”, “Noche de Perros”, “Cuánto tiempo más llevará” y, como no podían faltar, “Seminare” y “Suéltate Rock n´Roll”. “Ahora me voy a mi casita, a llamar a mis nietos y a ver una película de terror con mucha sangre”, se despidió el guitarrista. Buenas noches, David. Gracias por todo.

Luego le llegó la hora a otra de las bandas de la nueva generación. En el tercer escenario se presentó Militantes del Climax. Un gran mix entre funk y hip-hop que les hizo mover la cabeza a todos los presentes con mucho groove.

Continuando con la línea hitera de Turf estuvo Bersuit Vergarabat, al que solo media hora le alcanzó para dejar a un público con ganas de más. “Perro amor explota”, “El tiempo no para”, “Porteño de ley”, “El viejo de arriba”, “La bolsa” y “Se viene” fueron algunas de las canciones que hicieron enloquecer a los espectadores. "La canción que sigue se la queremos dedicar a Santiago Maldonado. Todos nos preguntamos dónde está, pero nadie se hace cargo", dijo Juan Subirá para dar inicio a "Vuelos".

La otra banda que desató una fiesta, en este caso la fiesta de las banderas, fue Las Pastillas del Abuelo. La banda de Piti Fernández hizo delirar a un público que los sigue incondicionalmente –la mayoría de los asistentes estaba allí por ellos–. "Es un placer tocar en el mismo escenario que David Lebón y el gran Fito Páez. Estamos muy agradecidos por la invitación", dijo el cantante. Unas 10.000 personas deliraron con “Absolutismos”, “Locura y realidad”, “Creatividad” y “Otra vuelta de Tuerca”.

Pero la frutilla del postre no estuvo al final, sino antes. En el escenario principal, previo a las presentaciones de Las Pastillas y Bersuit, se subió otro de los músicos consagrados de la noche: Fito Páez. Al rosarino solo le bastó una canción, “El diablo de tu corazón”, y un pedido de palmas para meterse a toda la audiencia en el bolsillo. La lista de temas fue un una seguidilla de ases bajo la manga imposible de resistir para cualquiera que se proclame amante del rock argentino. Acompañado con los coros de Fabiana Cantilo, Fito alternó entre canciones furiosas y temas más relajados: “Naturaleza sangre”, “La rueda mágica”, “11 y 6”, “Un vestido y un amor”, “Tumbas de la gloria”, “Circo Beat”, “Ciudad de pobres corazones” y “Mariposa Tecnicolor”, entre otros. La banda de Páez sonó muy ajustada y potente, con Fito haciendo de director de orquesta, sin dejar ningún detalle librado al azar. Por momentos el músico dejó la garganta en cada verso, solo faltó Charly para patearle el teclado y que la cosa se terminara ahí. Para cerrar, Fito comentó: "La música americana y mundial no volvió a ser lo mismo desde la invención del rock nacional y hoy estamos acá. Tenemos una democracia, defendámosla con uñas y dientes".

La quinta y tan esperada edición del B.A. Rock pasó entre polémicas, aciertos y errores. Músicos y público de todas las edades compartieron tres jornadas en La Partenal a puro rock. ¿Será hasta la próxima?

TODAS LAS FOTOS