Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Viralisados

Nostalgia viral

Cronista: Nahuel Perez | Fotos: Barbara Sardi

04 de Noviembre, 2017

Nostalgia viral

La banda tributo a Virus, integrada por el baterista original Mario Serra y con el sobrino de Federico Moura como cantante, se presentó en el ND Teatro con entradas agotadas. Repasó los grandes éxitos de la banda, y recorrió especialmente Superficies de placer en su treinta aniversario.

El primer bloque del recital en el ND Teatro, que fue transmitido por streaming, fue un relevo de algunas de las canciones que componen Superficies de Placer (1987) -el exitoso séptimo disco de Virus- como "Mirada speed", "Impulsos aleatorios", "Amores perpetuos" y "Ausencia". Con otro Federico Moura en la voz -el sobrino del Federico Moura original e hijo de Jorge Moura, desaparecido durante de la dictadura militar-, y con Mario Serra tras los parches -baterista de la época dorada del grupo-, ambos funcionaron como puente entre la máquina de hits de los ‘80 y el tributo actual, que junto a una banda de lujo, llevaron al público que colmó el ND en un viaje por el tiempo a sus años mozos.

Muy a tono con la obsesión actual por los aspectos más pueriles de la década del ochenta que invaden el cine, la televisión y el diseño gráfico, este regreso musical a la discografía de una de las bandas más populares de Argentina, contemporánea al final de la dictadura, la guerra de Malvinas, la hiperinflación y la arremetida del neoliberalismo en el mundo, supo aprovechar la nostalgia selectiva de la sala y con un destacable apoyo visual, trajo de vuelta clásicos bolicheros como "Pronta entrega" de Locura (1985), "Soy moderno no fumo" de Wadu wadu (1981) o "¿Qué hago en manila?", de Agujero interior (1983).

Ya para la recta final con "Hay que salir del agujero interior" y "En mi garaje" también del disco del ’83, y los bises "Una luna de miel en la mano", "Wadu Wadu" y "Carolina" el público se fue al pie del escenario y bailó cada uno de estos recuerdos del pasado con desenfado y alegría. Sobre las tablas, un homenaje a una banda que supo hablar de sexo, en casi todas sus canciones, sin que la censura del momento o los sectores más pacatos de la sociedad lo advirtieran gracias a sus melodías alegres y divertidas.

Durante dos horas de show, Viralisados revivió una de las discografías más destacables de los  años ochenta, plenos de fluor, sintetizadores y arte pop, con un tributo a Superficies de placer y lo mejor de Virus ante una concurrencia repartida entre aquellos ávido de los buenos recuerdos de una juventud que ya ha quedado atrás, y para tantos otros no pudieron ver a la formación original, no quisieron perderse la oportunidad de bailar al son de los clásicos.

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