Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Accept

Academia del metal

Cronista: Dario Kullock | Fotos: Diego Carnevale

17 de Noviembre, 2017

Academia del metal

Los teutones deleitaron a la fervorosa multitud que copó El Teatro de Flores con una catarata de clásicos y una cátedra impecable de música pesada old school.

Pocas bandas en la esfera del heavy metal internacional entienden el negocio con tanta perfección como Accept. Ya con el carismático Mike Tornillo consolidado en las voces, más el liderazgo histórico de la guitarra de Wolf Hoffmann y el bajo de Peter Baltes (únicos miembros fundadores que se mantienen en el grupo), los alemanes sonríen, posan, arengan, no paran de moverse y, sobre todo, tocan sus instrumentos con una precisión innegociable que los convierte en una aplanadora sin ningún tipo de reparos. Además de ganar siempre al fútbol, ganan siempre al hard rock.

La responsabilidad de dar inicio a la fecha recayó sobre los hombros de Drenaje. El joven proyecto de Beto Ceriotti, bajista de Almafuerte, convenció con su solidez y dejó el terreno acondicionado para la atracción principal. Pasados unos pocos minutos de las 9 de la noche, el telón se abrió y la calva resplandeciente de Hoffmann se asomó entre una escenografía que parecía representar una instalación militar distópica, desatando un vendaval de riffs eficaces y estribillos pegadizos que no dio cuartel.

“Die by the sword”, extracto de The Rise of chaos (2017), fue el elegido para comenzar la fiesta. El disco de estudio más reciente de los oriundos de Solingen también aportó al repertorio “Koolaid”, “No Regrets”, “Analog man”, y el tema que da nombre al álbum, todos interpretados de forma consecutiva.

Al margen de un pequeño problema de saturación en la primera canción, Accept transcurrió todo el show sin una sola mácula, haciendo gala de su experiencia y categoría. Christopher Williams aprovechó la ocasión de su cumpleaños número 32 para lucirse más de lo habitual, con varios arranques escalofriantes en el doble bombo. Junto con el violero Uwe Lulis, las más recientes incorporaciones del conjunto redondearon una performance acorde al contexto, lo cual es mucho decir.

El primer clásico del concierto llegó temprano y fue “Restless and wild”. El álbum homónimo, grabado en 1982, confirmó que es el trabajo más celebrado de los teutones, al menos a ojos del público argentino. La afición sostuvo su entusiasmo inagotable durante más de dos horas, y sólo entró en aguas calmas cuando el recital navegaba por su ecuador, justo entre “Shadow Soldiers” y “Neon Nights”, momento en que Hoffmann quedó en soledad sobre el escenario y se despachó con un solo épico para revalidar su vigencia y virtuosismo.

El acostumbrado cierre falso llegó de la mano de “Fast as a shark”, pero el éxtasis máximo de la jornada tuvo lugar cuando los cinco guerreros volvieron a escena e hicieron sonar “Metal Heart”, tema que exhibe una introducción en versión eléctrica de la “Marcha Eslava” de Piotr Ilich Chaikovski y el bellísimo solo que interpreta la melodía de “Para Elisa”, obra maestra atemporal del también alemán Ludwig van Beethoven. El tramo final de la velada arribó a Flores con “Teutonic Terror”, de Blood of the Nations (2010) y el mundialmente famoso “Balls to the wall”, del álbum que lleva el mismo nombre (1983).

Con más de 40 años y 15 discos en la espalda, Accept parece haber encontrado una fórmula programática que no conoce la posibilidad de fallar. Los afortunados asistentes que colmaron El Teatro de Flores tuvieron el honor de disfrutar, una vez más, de un derroche irrefrenable de oficio y buena onda por parte de una banda que mantiene viva y saludable la llama de la vieja escuela del heavy metal y el rock pesado.
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