Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Kenny Garrett

Hora de Bailar

Cronista: Juani Lo Re | Fotos: Alan Guex

17 de Noviembre, 2017

 Hora de Bailar

En su primera visita a la Argentina, Kenny Garrett cautivó al Teatro Coliseo con el poder de su saxofón.

Como si fuese una gran entrada al Festival de Jazz que se realizó en Buenos Aires, la leyenda Kenny Garret tocó por primera vez en Argentina.

El oriundo de Detroit tiene a sus espaldas el haber sido descubierto por el mítico trompetista Miles Davis, integrar su banda y luego tocar con Woody Shaw y Joe Henderson. Más que entrada fue un suculento plato principal.

La atractiva propuesta, la de presentar su nuevo disco Do Your Dance! (2016), invitaba a un show con ritmos latinos donde el público podía bailar y sumarse a la fiesta.

Luego de un cálido set de Pablo Bernard Cuarteto, a las 21.30 horas apareció la figura de Garrett con su saxo alto y un saco azul eléctrico.  De espaldas al público y mirando fijamente a su banda compuesta por Vermell Brown (piano), Corcoran Holt (contrabajo), Samuel Laviso (batería) y Rudy Bird (percusión), dio la señal de apertura.

Navegando por todas las variantes del jazz contemporáneo, “Philly” y “Haynes Here” hipnotizaron a casi 1.500 personas que promediaban los cincuenta años. Las influencias latinas venían por parte del percusionista Rudy Bird, aunque sus timbales también acercaron sonidos desde el África.

Garret bailó con su saxo, marcó el tempo con el talón y dejó a su banda pasear por el free jazz, apartándose por momentos para dejar que los demás músicos se luzcan. En algunas ocasiones, arengaba con la mano para hacer llegar las ovaciones del público.

Como parte de un setlist muy heterogéneo, “Do your Dance!” invitó a bailar una música más acercada al soul y marcó un quiebre en el show. En la última media hora, Garret dejó de lado el hermetismo que logró con su banda para ponerse a jugar con el público.

Con “Waynes Thang” y “Chasing the Wind”, el saxofonista, ayudado por Bird invitó a los asistentes a levantarse de sus butacas, aplaudir, bailar y hacer coros de sus canciones que hasta hace un momento eran puramente instrumentales. Tras ese juego de seducción, Garrett y su quinteto abandonaron el escenario luego de dos horas de jazz carnal bajo una ola de aplausos interminables.

Cuando se habla de jazz, se habla de Miles Davis, de John Coltrane y Thelonious Monk. Con oficio y años de trayectoria, Garrett intenta escribir sus propias páginas doradas en la historia de la música negra.

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