Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Morcheeba

Fragmentos de libertad

Cronista: Fernando Canales | Fotos: Fernanda Guitian

18 de Marzo, 2018

Fragmentos de libertad

Rompiedo la gran calma.

El grupo británico Morcheeba podría ser considerado uno de los verdaderos sobrevivientes del trip hop. Durante más de dos décadas supieron editar ochos discos audaces y cambiantes –la misma cantidad que Massive Attack y Portishead, sus compañeros de fórmula en los 90, combinados-. Pero ese esfuerzo no se vio absuelto de tener que enfrentar picos de dramatismo propios de una novela del prime time. En el nuevo milenio lograron consolidaron su perfil con el disco Fragments Of Freedom (2000) al galope de su hit “Rome Wasn‘t Built In A Day”; más tarde los hermanos Godfrey (Ross y Paul) invitaron a la cantante Skye Edwards a irse y ésta se hizo solista. Trajeron a Daisy Martey de Noonday Underground para suplantarla y solo duró un álbum, The Antidote (2005). Tras una pacífica reunión, la emblemática vocalista volvió al trío creativo, pero el tiempo develaría que Paul y Ross estaban enfrentados, ¿resultado? Paul dejó la banda. Durante un corto lapso el dúo giró como SKYE | ROSS, y ahora, después de idas y venidas legales, recuperaron su nombre original. Sobrevivientes.

Para su cuarta visita al país la paradoja familiar continúa, ya que en el bajo se encuentra Steve Gordon, y en batería Jaega Mckenna-Gordon (22), marido e hijo de Skye Edwards, quien entró parsimoniosa al escenario con su vestido rojo tipo kimono, y no dudó un segundo al subirse al beat oscuro del nuevo single “Never Undo”. La vibra cambió instantáneamente con otro estreno “Love Dub”, seguido por la pregunta “¿Se van a quedar sentados?”, la gente se paró y bailó al unísono contagiados por la energía al estilo de Bob Marley, convirtiendo el ex-cine en un estadio. (No por nada la banda se llama Morcheeba, “more cheeba, más marihuana” en slang británico).

Escondiéndose tras el golpe hipnótico de su hijo en los parches, Skye soltó su voz envuelta en misticismo y sensualidad con tonos de soul y funk tanto en “Never an Easy Way” como en “Otherwise”. Las versiones en vivo de éste Morcheeba son más sanguíneas que en los álbumes, hay zapadas, juegos, además de agregarle los característicos solos de guitarra con wah wah con tinte pinkfloydeano de Ross Godfrey. El baile mitad gitano, mitad árabe de la cantante, acompañado por las luces escoltadas por cuatro bolas de espejos le configuraron un marco perfecto, para el viaje paradisíaco que propone en “The Sea” (Dejé mi alma allí, abajo en el mar, perdí el control aquí, viviendo libre).

“¿Alguno tiene zapatos rojos? ¿Rojos como el vino tinto?”. interactuaba en castellano Skye con su simpatía marcada por su acento british, mientras algunos levantaban su calzado, todo como antesala de “Let´s Dance”, el cover de David Bowie, que dominaría los cuerpos de los presentes haciéndole caso al título del tema. En plano chill out llegó el trip hop bien marcado de “Trigger Hippie”, y las conocidas “Blindfold” y “Let me see” con su estribillo híper coreable, para dar cierre a la primera parte del set.

Los bises se vieron marcados por un yin y yang sonoro, primero con “Sweet L.A.” una hermosa balada con piano Rhodes que formará parte del nuevo disco Blaze Away –que saldrá el 1 de junio- , seguido del cierre cantado con su hit que define perfecto la carrera de Morcheeba, “Roma no se construyó en un día...”-.

 

 

 

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