Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Natas

El humo de la nata más verde

Cronista: Gentileza: Guillermo Lopez | Fotos: Beto Landoni

13 de Diciembre, 2005

El humo de la nata más verde

La banda de ¿rock progresivo? ¿stoner rock? (¡qué importa!), Los Natas, despidió su ciclo Viernes Verde. Ahora, se dedicaran a la producción de su próximo disco que grabarán en el verano del 2006. ¡Verde que te quiero verde!

Un show de Los Natas provoca sensaciones complejas y raras, algo muy difícil de encontrar en una banda. Su sonido es un viaje místico, con aires de santuarios shaolins (bien al estilo Kung Fu) y climas densos y por momentos oscuros. Definitivamente, presenciar un show de los natas es toda una experiencia.

Mientras suena El cono del encono, el bajo de Gonzalo Villagra hace estragos en el público que se ve envuelto en una bola de vibraciones graves. Los efectos de luces, otro punto a favor, ayudan al estado de trance de algunos. De hecho, toda lo que hace a la escenografía es acorde al grupo: desde los juegos de luces antes nombrados hasta las diapositivas que proyecta una película bélica (al estilo Pelotón), muy afín a la atmósfera pseudoviolenta generada por los acordes de Contemplando la niebla.

Pero, ese aire no se percibe en todo el show. Su sonido no es 100 por ciento heavy. Para variar un poco, ofrece momentos de calma, como un oasis en un desierto de distorsiones. Esos momentos se hacen realidad en temas como Lei Motive, donde la melodía de la guitarra de Sergio podría ganar el premio al arpegio más pegadizo, o en los comienzos de Tufi meme, escoltada por una voz casi apartada del tema.

Como pocos grupos de la escena local, los muchachos de Los Natas tienen ese condimento que hacen a una banda exquisita al ser oída: comunicación musical. Este factor se hace evidente en el desempeño del baterista Walter. Y lo confirma, una vez más, cuando suena La ciudad de Brahman donde todo parece indicar que el músico tiene relojes en sus manos, pies y cabeza. Además, sumado a la performance de Gonzalo, forman una base que muchas bandas quisieran tener.

Otra delicia de Los Natas es el hecho de que jamás tocan un tema igual a como suena en el disco. Quizá producto de muchas horas de ensayo, el trío le saca otro sonido a sus canciones cuando las toca en vivo. Lo mismo ocurre al escuchar cualquiera de sus álbumes: cada vez que se los oye se encuentra algo diferente. Presa fácil para los curiosos, sus discos se convierten en trabajos escuchables del primer al último tema.

Después del merecido descanso de cinco minutos, los tres volvieron al escenario para tocar Planeta Solitario. Antes había pasado Humo negro del vaticano, tema nuevo que de seguro estará en su próximo disco que grabarán en enero y febrero del 2006. Walter lo anunció como “un experimento”. Pero, ¿qué tema de ellos no es un experimento?. El sonido ‘natero’ es el resultado de una experimentación entre una sólida base, una guitarra distorsionada con tonos fríos y por momentos claros y una voz que cierra todo con su acompañamiento.

Para cerrar la noche, fueron elegidos los clásicos/infaltables Patas de elefante y Humo de marihuana. De esta manera, dieron fin a una catarata de distorsiones y el trío despidió a su público de capital hasta el año que viene y a su ciclo Viernes Verde.

Un show de Los Natas te invita a transportarte a otro lado, efecto que logran transmitir muy pocas bandas. Su sonido y desempeño en vivo se van consolidando cada vez más y lo plasman en discos que por suerte editan con frecuencia. Así que, calienten bien la leche porque después de todo un poco de nata no hace mal a nadie
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