Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Miguel Cantilo

Un Clásico accidentado

Cronista: Gentileza: Bruno Lazzaro | Fotos: Beto Landoni

15 de Diciembre, 2005

Un Clásico accidentado

Miguel Cantilo presentó en el N/D Ateneo su disco Clásico. Entre invitados que no aparecieron y un sonido, por momentos malo, el ex Pedro y Pablo se la rebuscó junto a su banda y consiguió realizar un muy buen espectáculo

Hay veces que las cosas no se dan. Hay algunos que ante los impedimentos de la vida deciden dar un paso al costado y no lucharla. Lo que le paso a Miguel Cantilo el viernes pasado en el N/D Ateneo demuestra que el poeta del rock tiene las pelotas bien puestas para bancarse las bajas a último momento de tres artistas de renombre y, encima, salir airoso.

El espectáculo comenzó pasadas las 24. ”Bienvenidos a la jungla tropical” fueron las palabras iniciales que dio Cantilo, antes de arrancar con el tema que emplea sus tres últimas palabras recitadas, sin suponer que esa selva se iba a transformar en un terreno en el que no lo hubiese gustado estar, pero que así y todo se lo bancó con creces.

Todo comenzó cuando, después de terminar los tres primeros temas, el cantante comentó que para la tercer canción, la bella milonga Che Ciruja (que en el disco interpreta Andrés Calamaro) estaba invitada Claudia Puyó, que por entonces no había llegado, pero que si lo hacía, “más adelante repetimos el tema y listo” .

Le siguió “Dónde va la gente cuando llueve”, aclamado en demasía por el público presente (en su mayoría mayor de 30 y hasta de 40 también), acompañado por Rubén “Mono” Insaurralde en flauta traversa. Para aprovechar la presencia del invitado la banda continuó con la canción más hermosa del disco, la hippie “Que sea al sol”.

Al llegar a “Adonde quiera que voy” se produjo otro faltazo más: Fabiana Cantilo, que estaba invitada para realizar el tema que la había tenido como protagonista en el cd, no se hizo presente porque “estaba estresada por tanto trabajo, y eso para un artista es muy importante por lo que me pone alegre” , disimuló con altura la voz.

Y no todo terminaría allí ya que el primer invitado de renombre se hizo presente por fin. Rubén Rada trepó al escenario secundado por los gritos de los presentes que lo vitoreaban con un “Negro…Negro”. El tema elegido, como en el disco, fue “Yo vivo en esta ciudad”. Pero los fantasmas seguían sobrevolando el tablado. Luego de empezar una de las canciones más conocidas del rock nacional el uruguayo no tenía ni idea de la letra y a través de ruidos extraordinarios intentó tapar lo que era una gran falta de respeto hacia su par. Después de algunas morisquetas y una presencia imponente en el escenario, que hizo reír a más de uno, y ante el asombro de los presentes, repitieron la canción esta vez sí de manera fiel.

Más tarde llegó una de las canciones de amor con más color e imágenes que deben existir: “Catalina Bahía”, donde Cantilo, sentado en medio del espacio demostró que su voz no le teme al paso del tiempo con agudos imposibles que el cantante llevó adelante en su máxima expresión. Pasaron la promocionada “Padre Francisco”, “Blues del éxodo”, con la participación de Hilda Lizarazu (con su encantadora voz y presencia) y la genial Sandra Vázquez en armónica, y “Apremios ilegales”.

Casi en lo que se presumía el final, el ex Pedro y Pablo alteró el orden de la lista de temas e invitó a “una persona de la que aprendí mucho” . El invitado en cuestión era Moris, pero este nunca apareció por lo que decidieron hacer tiempo y tocar “Gente del futuro”, donde aprovechó para presentar a los músicos que lo acompañaron durante el show y provocó la segunda gran ovación de la noche con el tema de principios de los ochenta.

Al finalizar, una nueva presentación y desplante de Moris puso en ridículo a Cantilo, cuando el creador de “El oso” no apareció y el artista se despachó con un “estuvimos ensayando, el quería hacerla en Do, nosotros en Mi, se ve que no le gustó y se fue, así que vamos en Mi” .

La despedida oficial se llevó a cabo con “Marcha de la bronca”, con la aparición fugaz de Jorge Durietz (socio en Pedro y Pablo). Cuando terminaron y, luego de un pequeño corte, volvieron para interpretar dos temas de la dupla más hippie de los setenta. Otra ida, otra vuelta y el final con “Rock contra la mina”.

Fue una noche particular, con lo mejor de nuestra música a cargo de una banda justa y una voz única en estos pagos. Letras de protesta y propuesta a cargo de un pedazo de la historia de rock nacional. Una noche en la que Miguel Cantilo manejó como muchos y equilibró como pocos los hilos de una obra que en principio venía en picada.
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