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Rock en Baradero

Rock en Baradero: La ceremonia del verano

Cronista: Maii Kisz | Fotos: Tomas Llorente

05 de Marzo, 2019

Rock en Baradero: La ceremonia del verano

El festival le puso música al fin de semana de carnaval con un potente line up, que incluyó bandas como La 25, Jovenes Pordioseros, Ataque 77 y Airbag.

El sábado 2, domingo 3 y lunes 4 de marzo se llenaron de opciones musicales para disfrutar en familia; desde las 14:30 hasta las 2 am, el predio que albergó al Rock en Baradero ofreció alternativas para pasar el día y escuchar a decenas de bandas. Cada una de las jornadas contó con tres escenarios: Branca, Spotify y Quilmes: éste último -auspiciado por la cerveza- fue el principal y en el cual se presentaron Babasónicos, Guasones y Eruca Sativa, entre otros.

La organización de las presentaciones dispuestas en diferentes espacios, las cuales se alternaban constantemente, agilizó el comienzo de cada uno de los shows y logró que se respeten los horarios previstos a rajatabla. Otro aspecto importante a destacar fue el hecho de que el predio contó con un espacio de comidas -necesario dada la duración del evento- y con puestos de hidratación a disposición del público. 

Día 1: Nos gusta tanto el rock

La entrada fue confusa. La puerta se encontraba del lado del río y, para llegar, fue necesario bordear el predio. No estaba señalizado y, en ese trayecto, eran recurrentes las preguntas sobre qué dirección era la correcta. Superada la incertidumbre, y una vez dentro del espacio, resultó fácil llegar a los escenarios: el Branca se hallaba al final del camino principal y, en un amplio espacio a la derecha, el Spotify y Quilmes casi pegados. Afortunadamente, el clima acompañó esta fecha: sol, pero no calor.

La programación del día tenía previsto que se presenten tres bandas platenses: Guasones, Cruzando El Charco y La Cumparsita. Sin embargo, este último grupo tuvo problemas con el transporte y no llegó al horario en el que debía tocar. Fue por eso que Francisco Lago, cantante de Cruzando El Charco, invitó a Emiliano Santillán a cantar en conjunto “Circunvalación” demostrando así, una vez más, la solidaridad entre músicos de La Plata.

Las primeras bandas tuvieron 30 minutos para tocar y el tiempo se extendió a medida que se iba haciendo de noche. Pier contó con una hora y, desde el escenario principal, tocó un set de temas ampliamente recordados (“Sacrificio y rock and roll” y “Jaque mate”) por haber rotado en las radios más escuchadas. Acompañó este show Walter Sidotti, ex baterista de Los Redondos - y tal como afirmó Ramiro Cerezo- un referente para muchos de ellos.

El sonido en bandas anteriores como El Plan De La Mariposa u Once Tiros fue óptimo; en cambio, el set de Pier fue diferente. “Hay problemas técnicos cuando no se prueba sonido”, dijeron desde el escenario. La desprolijidad no permitió mantener ni disfrutar a la calidad musical. El punto cúlmine fue en el tercer tema, cuando Ramiro dejó de escucharse y “Soldados de gruesa armadura” comenzó gracias a las voces del público. Este problema afectó por completo la calidad del show de Pier pero, afortunadamente, fue solucionado y la siguiente banda que se presentó en ese escenario, Los Gardelitos, no tuvo inconvenientes.

Minutos después del final de la banda de Cerezo comenzó Jovenes Pordioseros que, desde el escenario Spotify, brindó el show más carismático de la noche. Toti Iglesias salió a escena con un antifaz y la bandera de Argentina como capa. No paró de bailar durante los más de 15 temas que presentó, aunque le costaba respirar por el asma. Pidió perdón en varias ocasiones, pero nunca dejó de dar todo para hacer rock. “Nos gusta tanto el rock”, repetía entre tema y tema y, con esa frase como excusa, pidió que le dejen tocar un tema más cada vez que parecía llegar el final del set.

El repertorio fue variado. Hubo temas viejos como “Cuando me muera” y “Esto no se ve” y algo de lo más reciente como “Late”. Además los covers, se destacaron por ser canciones que rara vez son escuchados en vivo. “A nadie importa si yo cuido mi flor”, “¿Y cómo es él?”, en una versión rockera, y “ñam fri frufi fali fru” en la voz del guitarrista Germán Drago. “Alta Gata” sorprendió con una versión coyuntural. Parece claro que el "te daría tres corchazos por atrevida" necesita dejar de ser naturalizado y la música no es ajena a revisar sus expresiones. Por eso Toti eligió sustituir esta frase por "no no, ni una menos".

Mientras Toti tocaba, en el escenario principal instalaron dos lobos gigantes, uno en cada costado de la tarima. La escenografía de Los Gardelitos resultó la más elaborada de todo el evento. “Sortilegio de arrabal” abrió el set al que luego se sumarían “Un taxi”, “Viejo y querido rocanrol” y, como no podía ser de otra manera, “Gardeliando” con la sonrisa de Gardel dibujándose en la pantalla. El pogo y las banderas fueron lo más destacado del público que no dejaría de saltar hasta que termine de tocar La 25.

El Reggae se hizo presente de la mano de Nonpalidece en el escenario Spotify con temas como “Reggae del universo”, “Tu presencia” y una versión de “Cuidado a quién votás”, que pertenece a Resistencia Suburbana y contó con la presencia de un ex miembro de esa banda, Luis Alfa, como invitado. “El reggae por el barrio hace bien y es necesario”, declaró Néstor Ramljak, cantante de Nonpa y encargado de cubrir esta necesidad. El público pasó del pogo al baile siguiendo el ritmo propuesto por la banda porque, como dijo el artista sobre el escenario, es claro que hay una cosa que atraviesa a todos: la música.

Siguiendo con la lógica de intercalarse, Guasones ya tenía todo listo pero, Facundo Soto decidió hacer una pequeña prueba de sonido cantando un segmento de “Me gusta ese tajo”, de Pescado Rabioso, trayendo el blues al predio, ritmo que retomaría con canciones como “Desirée I”. El rock no dejó de estar presente y, en la lista, se mixturó el pasado y el presente; temas como “Una noche más”, “Estupendo día” y “Pasan las horas” sumadas a “Espejo roto” y “Tan distintos”, fueron algunas de las canciones que hicieron agitar banderas, saltar y bailar al público.

El pogo siguió en el escenario Branca de la mano de Villanos y sus tradicionales remeras a rayas. Un set corto, con canciones como “Sin mi” y “Sale caro”, conocidas por una gran cantidad del público que se acercó a la tarima a alentar y cantar.

Riff presentó en el escenario escenario spotify un show en el que, valga la redundancia, los riffs fueron claros protagonistas. La formación actual la componen Juan Moro, Vitico, Luciano Napolitano y JAF y -los cuatro- eligieron presentarse con un vestuario totalmente negro. Las canciones removieron la historia de la banda y trajeron al presente melodías que nunca quedan viejas como “Que sea rock”, “El forastero” y “Ruedas de metal”, dedicado a Pappo.

Cuando se vio en las pantallas principales el video de “Marginados”, fue claro que era el comienzo del último show de la noche: La 25. Una hora de rock sin pausa en la cual sonó “Adicción”, “Hasta la victoria siempre” y “Chica del suburbano”. Esta banda cerró la primera fecha del festival, que fue también la más rockera, aprovechando para anunciar que se viene un nueva gira de la banda. “Chau loco. Buena vida, como siempre”, deseó Junior dando pie al silencio que indicó el final del show. 

Día 2: Ya estamos acá, vamos a bailar

La fecha contó con una notoria renovación de público. No hubo banderas y disminuyó la cantidad de remeras de bandas. En su lugar, los vestuarios más diversos se hicieron presentes en el predio. Vinchas ubicadas en la frente, pantalones oxford y remeras de variados colores eran parte de las vestimentas elegidas por los y las presentes. El pogo se sustituyó por baile y el indie ganó lugar de la mano de Bandalos Chinos, Indios y Peces Raros.

Lo pibitos le puso hip hop a la noche. El show lo abrió la cantante venezolana Amanda Querales al entonar las primeras estrofas de “En espiral”, tema que da nombre a su más reciente disco. La banda brindó un show corto y movido. El repertorio incluyó temas como “Anda corriendo el rumor” , “El ritmo de la vida” y “La rubia tarada”, de Sumo. La banda se despidió no sin antes anunciar que su próxima fecha será el 21 de marzo en Niceto.

Mientras transcurría el show hiphopero en el escenario Spotify, en el Quilmes dispusieron un banco blanco decorado con girasoles. El público corrió por el espacio que separaba un escenario de otro. La percusión dio los primeros golpes y las pantallas titilaban en rojo: era el turno de Louta. “Están vendiendo el cielo, todos con el celu”, entonó Jaime James, cantante del grupo, mientras el escenario se llenaba de humo. A los pocos minutos, un bailarín y una bailarina se sumaron para completar el combo Louta y convertir el show en una performance conceptual. “Felix”, “Somos tan intensos” y “Abrir tu corazón” fueron algunas de las canciones que sonaron sobre el escenario Quilmes esa noche. Los covers “Bien loco”, de Nova y Jory y “Pump it up”, de Danzel, aportaron con ritmo bailable al espectáculo.

El escenario Spotify ya estaba listo para que Marilina Bertoldi salga a relucir su saco negro brillante y sus anteojos del mismo color. El rock de la noche arrancó con “En Mi” y continuó con temas como “¿O no?”, “Fumar de día” y “Tito volvé”. “¿Cuántas somos esta noche, dos minas?, ¿Tres?, ¿Cuatro? Un montón, ¿No? Gracias, che”, expresó Marilina cuestionando la escasa cantidad de mujeres sobre el escenario. Un reclamo laboral que se sostiene en el tiempo. El set de Bertoldi fue acompañado por Paloma Iturri y Vero Gerez, de Bestia Música, siendo la banda con mayor presencia de pibas en la noche. Lo que sí hubo en este festival es un 100% de Mujeres ofreciendo productos. Algunas estaban paradas al lado de los dos autos estacionados en la puerta del escenario principal el segundo día y otras, durante los tres días, tentando con la oferta de cigarrillos.

Una melodía instrumental y columnas de humo que se dispararon hacia arriba desde el borde del escenario marcaron el comienzo de un show eléctrico y lleno de carisma. Airbag subió al escenario para seguir demostrando la versatilidad de los hermanos Sardelli. La coordinación y capacidad para complementarse entre instrumentos y voz hace que cada canción sea diferente. Algunas, como “Relámpagos” y “Como un diamante” fueron interpretadas por Guido. Otras como “Solo aquí” y “Huracán” en la voz de Pato.

Ambos aprovecharon el escenario acercándose al público y caminando de un lado a otro. Gastón tuvo menos presencia escénica, pero no musical. Manteniéndose firme en el bajo y logrando, junto a sus hermanos, extensos momentos en los que los instrumentos eran los únicos que hablaban. “Si chupan no manejen y si cogen usen forros. Cuidate y cuidá al otro”, pidió Pato. La armónica llegó para “Cae el sol” en manos de Pato y, antes de terminar, sonó una versión rockera e instrumental del himno.

“Ya estamos acá, vamos a bailar”, pregonó Gregorio Degano, de Bandalos Chinos quién, con un vestuario absolutamente negro, puso voz a canciones como “El verano”. Seguido a ellos, Attaque 77 demostró que, después de 30 años en la música, todavía le queda energía para seguir compartiendo canciones como “Western” y “Setentista”, que trajo el canto del público en contra de Mauricio Macri. En ese momento, Mariano Martínez dio vuelta el micrófono apuntando al público dejando que se exprese. En la pantalla, fueron alternándose diversos logos e insignias que acompañaron a la banda durante las tres décadas: la estrella roja con el número, un corazón con una banda en la que se leía Attaque 77 y el de los 30 con un águila en el centro. “Este festival es una buena oportunidad para encontrarnos con amigos”, definió Mariano que, entre otras palabras, también se expresó en contra del maltrato animal.

Tras el fin del set de Attaque, cuando unas luces blancas empezaron a titilar en el escenario Spotify. Era el turno de Usted Señalemelo, que se vió afectado por la tormenta. Sonaron temas como “Agüetas” y “Laser 420”, pero el set no pudo terminar. Por el mismo motivo, el recital de Babasónicos se reprogramó para el día siguiente. La gente se refugió donde pudo y el público comenzó a salir, incluso antes de saber qué pasaría con el show de que coronaría la noche.

Día 3: El corazón sobre todo

La tormenta se fué, pero el barro quedó. El escenario Branca no pudo ser rearmado tras la lluvia y la fecha fue reprogramada por completo, sumando a Babasónicos y quitando muchas otras bandas. Los nuevos horarios fueron anunciados unas horas antes del show y, nuevamente, se respetaron por completo. Debido a que el recital del día anterior no había podido completarse, las entradas de esa segunda fecha eran válidas para este día.

Revanchistas presentó un show de media hora. El vestuario del cantante, Fercho Bertuccio, empezó todo negro y terminó con la camiseta que lleva el 27, número insignia de la banda. El público los acompañó hasta después de finalizar el set. No se movieron de frente al escenario hasta que sacaron el último instrumento. Cantaban alentando a Revanchistas mientras, en el escenario Quilmes, sonaba una melodía que indicó el inicio del show de Eruca Sativa.

“Tenemos una tarde muy especial que queremos compartir con mujeres que admiramos”, expresó Lula Bertoldi, cantante de la banda, y dió pié a la primer invitada: Gimena Alvarez Cela que se sumó al teclado en “Para que sigamos siendo” y, antes de dejar el escenario, pidió por más músicas en los escenarios. La cantante y compositora Nana Arguen fue la siguiente invitada y deslumbró con la guitarra. Para el final del set, Kris Alaniz le puso rap a “Tarará” complementando con palabras la decisión de demostrar el talento de várias mujeres sobre el escenario. “Ninguna piba nace para ser esclava. Ningún pibe nace para ser un chorro“, entonó y el canto por el aborto legal sonó por parte del público acompañando el saludo de la banda que se abrazó en el escenario para despedirse del público.

Muy en otra sintonía, frases como "No puede ser que estés tan sola con lo buena que estas”, se escucharon en el set de Coti. El espectáculo contó con una excelente calidad musical y un repertorio de canciones que conocía todo el público, lo hayan ido a ver a él alguna vez, o no. “Andar conmigo”, de Julieta Venegas, “Antes que ver el sol” y “Nada fue un error” fueron algunas de las canciones que sonaron antes que Coti vea al cantante de Estelares en el escenario de al lado. “Moretti, te quiero”, dijo Coti al micrófono y Manuel le contestó agradeciendo por dejar el espacio caliente.

El show de Estelares contó con una sucesión de escenas de película en la pantalla. Una diferente para cada canción. Temas de todas las épocas entre los cuales pasaron “Ella dijo”, “Rimbaud”, “Tanta gente” y “El corazón sobre todo”.

Más tarde, La Delio Valdez le puso cumbia y color a la velada. 13 personas, de las cuales 12 estaban vestidas con camisas que contenían manchas rojas, azules, amarillas y verdes. La cantante lucía ropa negra y en conjunto tocaron sobre el escenario festejando que por fin llegaron a tocar en un festival como el Baradero Rock y transmitiendo al público la energía bailable. Fueron los únicos que continuaron tocando aún cuando se había terminado el set. El público pedía una más y la banda comenzó a cantar sin equipos. Después de un rato, les devolvieron el sonido para terminar, sobreponiéndose al comienzo del show de Babasónicos que, desde el escenario Quilmes, ya se hacía presente con una melodía que trajo una gran ovación del público frente al show que más se hizo desear.

La pantalla del fondo del escenario fue dividida al medio y sólo la mitad de abajo fue utilizada en el show para proyectar el nombre de la banda, rectángulo de colores en tonos pastel, líneas o simplemente color blanco. El vestuario de Adrián Dárgelos estaba compuesto por un saco blanco, un pañuelo alrededor del cuello y un pantalón violeta, verde y rojo. El cantante supo aprovechar lo largo del escenario caminando de un lado a otro y acompañando con el cuerpo lo que cantaba. Entre las canciones se encontraron “Flora y fauno”, “El maestro” y “Fan de Scorpions”.

A continuación, El Kuelgue se presentó en el escenario de al lado dando un show que, desde el principio, demostró la importancia de la trompeta en el sonido característico de la banda. Hubo tiempo para chistes, canciones que piden separación de la iglesia y el Estado y letras que critican al sistema capitalista. Si bien el escenario no era grande, por lo que no había posibilidad de mucho movimiento, esta banda realizó casi todo el recital bailando desde sus lugares.

Kapanga marcó el comienzo del fin. Con una lista de canciones conocidas hicieron bailar y saltar a todo el predio. “Desearía”, “No me sueltes” y “El mono relojero” formaron parte del repertorio. Para “La taberna” El Mono separó al público en 2 y pidió que la primera parte del pogo la hagan las mujeres y la segunda los hombres. “La que está ahí de calzas grises, Pamela, se encarga del pogo femenino. Pamela: que pan dulce”, expresó el artista y, cuando ya estaba todo organizado se dispuso a tocar. Casi al final indicó que se vuelvan a unir los pogos y recomedó: “Chicas, tengan cuidado con las uñas y las ojotas. Sean solidarios con el compañero de pogo”.

El Mono, también como invitado, subió a tocar “Home sweet home” con Los Pericos, brindando una versión única y demostrando que los festivales son una excelente excusa para seguir encontrándose y compartiendo espacios. El set de los pericos se tiñó de rojo, verde y amarillo gracias a las luces que, dado que era de noche, se apreciaban completamente. “Complicado y aturdido”, “Boulevard” y “Eu vi chegar” fueron otras de las canciones interpretadas por la banda que tiene a Juanchi Baleiron por cantante.

El show más largo de las tres jornadas fue para La Beriso que utilizó las dos horas para tocar una canción tras otra, logrando un set de más de 20 temas en el que las guitarras se destacaron ampliamente, logrando extensos solos. Rolo no habló demasiado esta vez, pero utilizó el escenario para invitar, en medio de “Enloquecer”, a un chico con síndrome de down a quien no presentó y dejó que se quede durante el resto del show al cerca del escenario. El cover de Victor heredia, “Sobreviviendo”, formó parte del repertorio junto con temas propios como “Madrugada”, “Miradas” y “Como olvidarme”. Al finalizar, el líder de se despidió agradeciendo y dejó el escenario junto al resto de sus músicos.

El festival, en su totalidad, contó con más de 20 bandas por día y la organización y lograr armar el line up de cada una de las fechas (y respetarlos) resultó un trabajo excelentemente diagramado. Lamentablemente, contó con una poca cantidad de mujeres sobre sus escenarios, aún así cabe destacar la calidad y variedad de las bandas que se pudieron ver. El evento resultó un gran momento de encuentro entre públicos que iban a ver a diferentes artistas, así como también entre músicos y músicas que compartieron espacios.

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