Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Nahuel Briones

Bailar, cantar y dudar

Cronista: Redaccion El Bondi | Fotos: Gentileza: Prensa

09 de Mayo, 2019

Bailar, cantar y dudar

Nahuel Briones desplegó todo su repertorio artístico en el primero de sus tres conciertos en Niceto.

Texto: Iván Salomonoff


Son las nueve y pico en Palermo. El público ya colmó la sala de Niceto y espera, ansioso y expectante, el inicio del show. Un solo de batería da la bienvenida al ritual. Empezó la fiesta y nos dejamos llevar en ese estado de trance que nos transporta a otra dimensión. Los músicos entran de a uno a ocupar sus lugares hasta que Nahuel Briones irrumpe en el escenario y entona los primeros versos de la noche. Le basta con cantar: "Nadie te va a juzgar..." para que de pronto cientos de personas se acoplen a su voz. Es que Nahuel te hace cantar. Sus bellas melodías invitan al canto en voz alta, creando un coro multitudinario que hace participar al público, su fiel y heterogéneo público que lo banca en cada una de las paradas que este joven y talentoso músico va copando.

"Sailor Moon" y "Garantizame" se ubican, al principio del show, como los primeros hits de la noche, esos que cantan todes de principio a fin, fundiéndose en un canto colectivo, una sola voz. A medida que pasan los temas sus frases nos van quedando tatuadas en la mente: slogans modernos que Briones se encarga de entregar al universo, para romper ciertas estructuras con las que no comulga. Es que el artista, también, te hace dudar. Sus letras son directas, irónicas y catárticas, pequeños manifiestos de un pibe que creció en un país y en un mundo que, alejados de las maravillas que a menudo nos quieren vender, se acercan más a lo mundano, lo injusto y lo pagano. A veces con metáforas, a veces con la cruda verdad, sus letras dejan expuestas las miserias de una sociedad que no está bien. Pero algo nos queda bien claro: nadie va a robarle la autoestima. Tampoco sus canciones, aquellas que lo acercan a esa hermosa red de amigos que lo siguen y que crece disco a disco.

El amor, y más precisamente el desamor, son ejes centrales en las letras de Briones: lo que queda (si es que algo queda) después del amor, después del desamor, y después de todo ese torbellino de emociones: nada escapa a la antena del músico. Las canciones de Nahuel te psicoanalizan, te juzgan, te interpelan. Pero, sobre todo, en algún punto te tocan, llegan a esos lugares en donde alguna vez estuviste (o no quisiste estar). En esa exquisita búsqueda lírica/musical radica la identidad de este gran compositor, quien logra lo que es, sin lugar a dudas, más difícil de conseguir para un artista: autenticidad. Briones es auténtico. Por donde lo mires: puesta en escena, ideología, vestuario, estética, música, poesía, etc.

Los temas van pasando y el repertorio zigzaguea entre las distintas etapas/discos del artista: El Cruce de Los Unders (2015), Guerrera/Soldado (2017) y El Nene Minado (2018, nominado a los Premios Gardel). La gente, eufórica, no para de cantar. Briones da muestra de su histrionismo y se mueve como pez en el agua sobre el escenario, sostenido por una excelentísima banda que no sólo lo acompaña, sino que es un motor fundamental para que el vivo suene como un disco: Javier Mareco (bajo, teclados y voces), Pablo González (batería, octapad y voces), Sato Valiente (guitarra y voces) y Mariana Michi (sintetizador, guitarra midi, percusión y voces).

Sobre el final de la noche llegan dos temas muy festejados y coreados por el público: "No todo es color de rosa" y "Soldado". Se encienden las luces y la gente amaga con irse, pero su público sabe que falta lo mejor y se queda para el postre. Se vuelven a apagar las luces y la banda regresa al escenario para cerrar una gran noche en donde nadie se quedará quieto. Es que Briones, además, te hace bailar. Un excelente show no podía terminar de otra manera: con toda la sala saltando y haciendo honor al nombre del bis más esperado: "Bailamos". Y todo termina en canto, baile y diversión.

Nahuel Briones hizo vibrar a cientos de personas que coparon Niceto y de esta manera corrobora lo que ya todos saben: que dejó de ser una promesa musical para ser uno de los nuevos referentes de la canción argentina.

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