Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Lo Pibitos

IN DA HOUSE

Cronista: Juani Lo Re | Fotos: Barbara Sardi

17 de Agosto, 2019

 IN DA HOUSE

Con mucho flow, Lo’ Pibitos pusieron a bailar a un Teatro Vorterix con entradas agotadas.

Luego de hacer tres Nicetos sold out en el verano, era obvio que Lo’ Pibitos necesitaban un lugar con más capacidad. El Teatro Vorterix fue el lugar idóneo para seguir con la presentación de En Espiral (2018) el sábado pasado.

Solo quince minutos luego de las 21 horas salió el dúo a escena. Dúo que en realidad no es tal, por momentos más de diez músicos ocupan el escenario creando una plataforma sonora para que los MC’s Tomás Bacigaluppi y el Dog Ruggiero disparen sus rimas.

“Anda corriendo el rumor”, de su último disco, fue el tema inicial que sirvió para que el público entre en calor rápidamente. La sinergia estuvo en los dos lados del escenario. Mientras que el Dog y Bacigaluppi intercambiaban veloces rimas, abajo las parejas se divertían saltando o tirando interesantes pasos de baile.

En el disco hay muchos artistas invitados que también dijeron presente el sábado en Vorterix. Amanda Querales dio el puntapié inicial a una poderosa versión de “En Espiral”, canción que hace amigos al funk con los ritmos latinos, y EMME aportó su potente voz durante casi todo el show.

Mientras que Pablo Vidal de El Kuelgue, ensambló su saxo con la sección de vientos en una versión hip-hopera de “La Rubia Tarada” de Sumo, fue A.B.R.E. el letrista del grupo, quien cantó el hit “El Ritmo de la Vida”, del álbum A Punto Caramelo (2015).

Un emotivo homenaje a Facundo Cabral precedió a “Hay un Lugar”, canción con la que los melifluos arpegios de Juan Infinito Arbe se entrelazaban con los punteos de Andrés Cortés. “Empuja” y “Todos Hablan”, fuerte radiografía de la sociedad actual, subieron la temperatura de un show que hasta hizo que Bacigaluppi y el Dog salten del escenario para cantar entre la gente, mientas miles de celulares iluminaban el Teatro.

Luego de una escasa pero intensa hora y veinte minutos de un show que no bajó los decibeles en ningún momento, “Nada que ver” anunció los títulos finales. “Yastá”, una suerte de cierre con el que Lo’ Pibitos concluyen sus últimos recitales, contó con una (no tan) improvisada zapada de percusión con la premisa de que, si la milonga arrancó con todos bailando, así es como debían irse a sus casas.

Tal cual como lo hicieron en los tres Nicetos estivales, Lo’ Pibitos le pusieron su sello a una fiesta de funk y hip-hop, continuando el legado de los Illya Kuryaki & the Valderramas, aunque con una impronta propia.

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