Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Iron Maiden

Rugió la bestia

Cronista: Juani Lo Re | Fotos: Gentileza prensa

12 de Octubre, 2019

Rugió la bestia

Con entradas agotadas en la cancha de Vélez, Iron Maiden volvió por undécima vez a nuestro país con la gira “The Legacy of the Beast Tour”.

El avión Ed Force One, comandado por Bruce Dickinson, aterrizó once veces en Argentina. Las once veces agotaron las entradas, porque toquen en donde toquen, el amor con su público siempre se mantuvo intacto. Tal es así que el viernes, un día antes de show, fueron declarados Huéspedes de Honor por la Cámara de Diputados de la Nación, por una iniciativa de la diputada Victoria Donda.

A horas de la gran presentación, y con una lluvia amenazante que nunca llegó a Liniers, la Doncella de Hierro ofreció un espectáculo impecable de casi dos horas de duración. 40.000 almas metaleras se emocionaron cuando los parlantes dieron play a “Doctor, Doctor” de UFO, ritual habitual antes de los recitales de Maiden. Luego del discurso de Winston Churchill -previo a "Aces High"-, el frontman, vestido de piloto, irrumpió en escena para comenzar la ceremonia; minutos más tarde tuvieron lugar “Where Eagles Dare” y “2 Minutes of Midnight”, hits que motivaron a Dickinson a no cuidar su garganta y gritar “shout for me, Argentina!”.

“Les pedimos disculpas por no tocar en un lugar más grande, la próxima haremos una noche o dos en el fuckin’ estadio de River Plate”, se disculpó el líder de la banda. Es que, afuera hubo un cordón policial (con muy mala organización) que limitó a los miles de fans que querían entrar y tenían su ticket. Canción tras canción, de las 16 que tuvo la lista, Maiden contó con un despliegue escénico único a la altura de la temática de cada momento del show.

Dickinson todo lo puede ser: piloto de avión, cantante, entertainer. Juega a adoptar roles tan disímiles como lo pueden ser William Wallace en “The Clansman” o un monje negro en “Sign of the Cross”, en donde no duda en cogerse a una cruz católica. Su problema en las cuerdas vocales no parece haber dejado secuelas a la hora de cantar “The Trooper”, en donde se batió a duelo con un Eddie zombie gigante de dos metros, y lo remató con la bandera argentina, para ovación de toda la cancha.

Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray compusieron una trifecta perfecta de guitarras cuando tuvieron que llevar adelante “The Wicker Man”. Steve Harris, bajista y fundador del grupo, demolió todo con su bajo en “Iron Maiden” mientras un colosal demonio satánico invadía el escenario. El final llegó con Bruce Dickinson haciendo explotar, - literalmente, - todo el escenario con una caja de TNT en “Run to the Hills”.

Iron Maiden estuvo impecable en el estadio de Vélez Sarsfield. Podríamos “copiar y pegar” esto para su futura presentación en el estadio de River, porque así lo fue la vez anterior en esa misma cancha o la anterior en Ferro. Demostrando, una vez más, que no importa la locación siempre que los británicos siempre aterricen su avión con honores en tierras criollas.

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