Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Salvapantallas

Un final luminoso y certero

Cronista: Fernando Villarroel | Fotos: Anabella Reggiani

02 de Noviembre, 2019

Un final luminoso y certero

Salvapantallas dijo "hasta luego". En un cierre emotivo y cálido, Zoe Gotusso y Santiago Celli brindaron con su público y hasta se dieron el lujo de probarse el traje de solistas.

Uno de los últimos fenómenos de la escena independiente local elige decir “hasta luego” y una multitud se hace presente para disfrutar de una función que promete ser inolvidable. Que un teatro sea testigo del último acto de Salvapantallas no pareciera ser una coincidencia random para esta banda que ha sabido dar pasos firmes en su corta -pero contundente- carrera. 

Una escenografía que simula el living de una casa y el auditorio del Ópera, que en respetuoso silencio disfruta de las melodías interpretadas por Zoe Gotusso y Santiago Celli, le regalan a la noche el clima intimista que merece la ocasión. “Mil Mensajes” y “Vueltas” son las canciones que dan inicio al set acústico propuesto por el dúo cordobés; también hay tiempo para el lucimiento personal: “Calefón”, de Gotusso, y “Nada más te parte el corazón”, de Celli, funcionan como preludio para lo que será lo que se verá de ambos en el futuro inmediato.

Mientras la playlist transcurre con total naturalidad y la audiencia disfruta del momento, se puede observar a los líderes de la banda con la convicción de los que saben que la decisión tomada es la mejor. Los presentes pueden observar el momento exacto en que ambos se prueban el traje de solistas; Zoe se muestra impertérrita, fresca y segura de sí misma, mientras que Santiago -a su modo- elige un perfil más bajo aunque no menos confiado de su talento, ese mismo que lo impulsó junto a su compañera a abandonar su Córdoba natal para venir a probar suerte en Buenos Aires.

El tiempo de los covers que los supieron llevar a alcanzar cierta popularidad se hace presente. Drexler, Los Decadentes, Babasónicos y Fabiana Cantilo musicalizan el ambiente en modo incógnito al mismo tiempo que el dueto decide explicar que la pausa tiene como motivo recordar y homenajear a aquellos hits ajenos que les dieron la posibilidad de torcer su suerte.

“El Mirador” y “Monoambiente en Capital” suenan a acuerdo tácito entre los presentes para comenzar a anunciar el final. El tiempo de la banda en forma completa sobre el escenario entrega a un grupo de jóvenes ofreciendo su arte con un profesionalismo que obliga a repensar fuertemente (a los más de 30 años) eso de que no hay nada nuevo y convocante en el medio local, exceptuando a los fenómenos Louta, Londra y Wos.

El cierre, seguramente tantas veces imaginado por Gotusso y Celli, comienza a cristalizarse en el aire. Estéticamente, la puesta de luces y el sonido, se encuentra acorde a lo que cualquier músico debe de imaginar. Emocionalmente, también. Los aplausos y el respetuoso acompañamiento del público le da al marco de despedida una calidez sentida y sin un fragor impostado. El final de una etapa que, en realidad, es tan sólo el inicio de algo que promete ser superador. 

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