Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Tabaleros

Barbas payadoras

Cronista: Milagros Carnevale | Fotos: Mara Moreno

12 de Diciembre, 2019

Barbas payadoras

Los Tabaleros se presentaron en la Ciudad Cultural Konex la noche del 12 de diciembre para compartir el nuevo mundo Chuy y festejar con su público el comienzo del verano.

Es una noche de perlas, de plata y marfil la que comparten Tabaleros y su público en la Ciudad Cultural Konex, y es “Jazmín del País” la canción con la que introducen el mundo Chuy, su propuesta discográfica del 2019. Es una noche especial para la banda, que además de presentar un disco en vivo está grabando un DVD. Los acompañan invitados de lujo: Los Auténticos Decadentes, Juan Taleb, Las Pastillas del Abuelo, Martín Alejandro Fabio (“el Mono de Kapanga”), Femigangsta y Miranda.

Condiciones de existencia de este show: inicio del verano, baile con fernet en la mano, una valija imaginaria para viajar al litoral y predisposición para dejarse picar por los mosquitos y las flores. La escenografía y la pantalla imitan una entrada secreta a la selva, combinan palmeras cuasi exóticas con helechos robados de algún balcón porteño.

“Vamos a traer a unos amigos para hacer más picante la fiesta, porque parece que ya tienen frío y esto no es para frío”, dice con su voz de locutor el cantante y guitarrista de la banda, para luego introducir a sus primeros invitados Los Auténticos Decadentes, que además acompañaron la dirección artística de Chuy. Al compás de “Demonio Paraguayo” la noche se va alejando un poquito de Capital Federal para probar el sabor de las semillas de Paraguay.

“¿Quién dijo que en el Konex no hay folclore?”, pregunta el líder de la banda mientras empieza a sonar “Gatito Curioso”. La canción viene acompañada por visuales de caras de gatitos sorprendidos volando alrededor de una mancha de pintura que dice CRACK cada vez que cantan CRACK. Si alguien dijo que en el Konex no hay folclore Tabaleros demostró lo contrario. Pero ellos no son exclusivamente eso: son un grupo de hombres con barba que en pleno siglo XXI en capital federal usan temas musicales de folclore para contar la droga y el amor.

El segundo invitado es Juan Taleb, contentísimo de tener una excusa para venir a Buenos Aires. Suena “Que no se vea” y después el público canta yo soy Tabalero al ritmo de Sabalero, acompañados por la percusión de Félix Mateos, cuyas caras están siendo registradas en todo momento por el camarógrafo del lado derecho del escenario.

Con el Mono de Kapanga se preguntan a ver qué pasa si te muerdo la nariz, y si “El amor no existe” no fue el tema más cantado fue el segundo más cantado. Fórmula del éxito: la niñez indagando la fisionomía del amor, sumada a la amistad y picardía entre los micrófonos de Los Tabaleros y su invitado.

Las Pastillas del Abuelo llegaron para el carnavalito de “Once”. Merodeando por los finales de esos puestos de flores que no paran de vender la banda hace una buena pregunta: ¿quién se va de vacaciones? No mucha gente levanta la mano. Por suerte hay un remedio: “Turquesa”, que propone vacaciones para siempre en la capital, bajo el manto medio fresco de la noche que se mandó a hacer un vestido sólo para combinar con vos.

Va terminando la noche, pero la energía no se acaba, y menos cuando entra Femigangsta, bomba atómica. De su boca megapintada sale una voz ronca que le da a “Mancha de humedad” el toque rasposo y felizmente resignado que se merece. Por último, es el turno de Miranda. Con su performance estridente de siempre navegan los horizontes de “Niebla Rosada”.

Pincelados por las más variopintas participaciones, Los Tabaleros demuestran que el folclore no pasó de moda. En realidad, el género musical no es más, o nunca fue, lo más importante para esta banda. Su puesta en escena se asemeja a la de una obra teatral, y la sucesión de canciones cuenta una historia. La historia de un grupo de hombres con barba y camisas rojas que pasean por la selva cantando serenatas, drogándose en viajes, tomando vino en cartón, admirando habitaciones vacías y cosiéndole a los ángeles más mundanos sus alas con plastilina.
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