Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Raly Barrionuevo

KONEX CELESTE Y BLANCO

Cronista: Matias Fangi | Fotos: Daniel Prieto

22 de Febrero, 2020

KONEX CELESTE Y BLANCO

Raly Barrionuevo se presentó en la antesala del fin de semana de carnaval en Ciudad Cultural Konex, dando un espectáculo ATP. Buena energía y mucho carisma fueron los pilares de un show de dos horas donde desplego su nuevo material y sus grandes éxitos. 

Una inmensa araña de hierro hacia las funciones de centinela, observando y protegiendo  a las casi dos mil personas que se presentaron en el patio del Konex para escuchar y vivir las canciones que Raly Barrionuevo trajo desde el corazón del país a la Ciudad de Buenos Aires.

Nacido en Santiago del Estero, Raúl Eduardo Barrionuevo comenzó su carrera musical adoptando el apodo de Raly e interpretando su música en distintos festivales provinciales y nacionales. A los 18 años se radico en Córdoba y su música folclórica alimentada de rock, tango y folk, entre otros géneros, comenzó a expandirse desde el centro hasta llegar a cada rincón del país, hasta atravesar las fronteras territoriales en más de una oportunidad.

Una multitud descansaba en la tribuna esperando que el cantante y compositor se presentara en la noche porteña.  Otro malón de gente se distribuía frente al escenario, algunos descansaban en las hamacas paraguayas, otros aprovechaban a tomar mate sentados en el piso formando pequeños grupos repartidos a lo largo y ancho del patio. Se podía ver desde ese momento que era un espectáculo pensado para toda la familia. Padres, madres, parejas, grupos de amigos, niños y niñas de todas las edades esperaban como con tanta naturalidad como entusiasmo. A modo de previa, algunos celulares ya reproducían la música de Raly. El clima era tan cálido que hacia olvidar el frio viento que inesperadamente azotó en pleno febrero.

Cuando el cantante subió al escenario, todos se pusieron pie como en aquellos actos escolares en los que entraba la bandera de ceremonias y comenzaron a desgastarse en aplausos y ovaciones. La noche comenzó muy tranquila y relajada al ritmo “De mi madre” canción que le pidió prestada un ratito a Los Chalchaleros para empezar armoniosamente una noche que sería muy movida.

“El paisano” trajo consigo más color y algarabía. La gente acompañaba con muchas palmas haciéndole caso a la letra, disfrutando la experiencia; “vivir como solo se vive una vez”. Continuo tocando “Circo criollo”, “La libertad” (dedicándolo a Paulo Freire y a todos los docentes) y el tema que nombro su último disco “La niña de los andamios”.

Junto a la gaitera Pamela Schweblin interpretó una versión irlandesa de “Y seremos agua”. Se estaba gestando un indicio de lo que sería el resto de la noche: varias canciones muy movidas mechadas con algunas que ayudaban al público a relajarse y disfrutar del espectáculo en el antiguo patio de lo que hasta los años 90 fue una aceitera.

El show del oriundo  de la ciudad de Frías, continúo con un canciones de sus últimos discos “La niña de los andamios” (2017), “El sueño de los viajeros” (2015) y algunos de sus éxitos más reconocidos como “Zamba de ustedy “Cuarto Menguante”.

El público se empezó a reunir en rondas e improvisaron pasos de zamba mientras todos acompañaban en un solo grito la letra de “Gato de Festival”, dándole una gran satisfacción al cantante quien luego de interpretar la canción agradeció a todos por la buena onda y pidió que sean retirados los espacios vip de los festivales, asegurando que los festivales son “del y para el pueblo, para  que todos compartan la música y el arte y que no es justo que algunos estén sentados frente al escenario observando  mientras en el fondo la gente de pie baila y canta dándole color y vida a los eventos”.

Tras despedir a su banda y agradecer a cada uno de los involucrados que le permitieron llegar al escenario (transportista, productores, sonidistas, gente de prensa y amigos), Raly se retiró acompañado al ritmo de las palmas y la ovación de las dos mil almas con las que compartió la noche. Éxitos éxitos

Un espectáculo con mucho color y algarabía. Un momento para toda la familia, donde se pudo disfrutar de música autóctona, de sonidos modernos y de inspiraciones musicales provenientes de lugares tan remotos como Irlanda. Queda en el corazón y el gusto de cada uno determinar la calidad del espectáculo o la organización, pero si se puede asegurar que nadie la pasó mal. Colores hubo muchos, pero el celeste y blanco se llevó todos los aplausos en la noche del Konex.
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