Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado

Un equipo de primera

Cronista: Augusto Fiamengo | Fotos: Jose Fuño

08 de Marzo, 2020

Un equipo de primera

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda del Indio Solari, ofreció un conmovedor concierto al aire libre en el Estadio Malvinas Argentinas con entradas agotadas.

La atmósfera de celebración se adueña de todo. La ausencia física del Indio Solari (afectado por el Mal de Parkinson) parece convertirse apenas en una anécdota y su público redobla la apuesta y confirma que el Indio está más presente que nunca: en miles de remeras, a través de sus canciones y con la actuación de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que montó luego de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Tras el recital en 2019 a beneficio del baterista Martín Carrizo, que padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), y con el aliento del propio Solari, la agrupación prosigue con dos shows al aire libre en el Estadio Malvinas Argentinas, dispuesta a saciar sus ansias de escenario y repasar ante miles de personas buena parte de la vasta y luminosa obra de su líder.

Pasadas las nueve y media de la noche del domingo, Los Fundamentalistas inician el recorrido de la segunda función con tres canciones de su primer trabajo junto a Solari, El tesoro de los inocentes (2004). “Nike es la cultura” cuenta con el tecladista Pablo Sbaraglia en la voz, “Amnesia” corre por cuenta del formidable guitarrista Baltasar Comotto y Gaspar Benegas, el otro mago de las seis cuerdas, se hace cargo de “El charro chino”. Desde el comienzo queda delineado el modus operandi de la velada: los músicos van alternando en el rol de voz líder, acompañados verso tras verso por un coro de miles de fans que emociona de comienzo a fin.

Las primeras descargas del arsenal ricotero no se hacen esperar, y el saxofonista Sergio Colombo se luce en “¡Me matan Limón!”, seguido por la legendaria Deborah Dixon y “¡Es hora de levantarse, querido! (¿dormiste bien?)”. El trompetista Miguel Tallarita abre surcos con su instrumento desde el inicio del concierto y le llega el turno con “Gualicho”. El sonido es un punto alto de la noche y la puesta escenográfica resulta imponente, con pantallas al centro y a los costados del escenario y un impresionante juego de luces.

Luego de una primera pausa, Los Fundamentalistas con se despachan con “Rock para el Negro Atila”, con Comotto en la voz, quien le pasa la posta a Sbaraglia en “El pibe de las astilleros”. El bajista Fernando Nalé se anota con “Preso en mi ciudad”, uno de los clásicos de Oktubre (1986), el segundo trabajo de Los Redondos. Comotto conmueve con sus solos en “A la luz de la luna” y Benegas no se queda atrás en “¿Por qué será que no me quiere Dios?”, con una soberbia performance de la corista Luciana Palacios.

Por esperado, el momento no es menos impactante: el Indio se hace presente a través de las pantallas y canta “Salando las heridas”, un ataque certero al corazón de su feligresía, que suma su garganta al rojo vivo estrofa tras estrofa. Amante de las posibilidades que ofrece la tecnología, Solari sube la apuesta y aparece en modo de holograma para interpretar dos canciones de su último disco El ruiseñor, el amor y la muerte (2018), las entrañables “La oscuridad” y “El callejón de los milagros”. Sorpresa, alegría y desconcierto son algunas de las sensaciones que atrapan a buena parte del público, que no saca su vista del centro escenario y registra el momento con la cámara de sus teléfonos.

Luego de una segunda pausa, el tridente Sbaraglia-Comotto-Benegas se reparte las interpretaciones de clásicos redondos en el tramo de los bises, y suenan demoledoras versiones de “Un ángel para tu soledad”, “Vencedores vencidos” y “Mariposa Pontiac-Rock del país”. La infaltable “Jijiji” y “el pogo más grande del mundo” son el broche de oro para una festiva noche de domingo y una experiencia que tendrá un nuevo capítulo el 28 de marzo en el Anfiteatro de Rosario, con la segura aparición del Indio Solari en forma virtual.

 

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado confirman en Malvinas Argentinas por qué el Indio Solari los definió en su libro de memorias como “una big band demoledora”. La banda desborda energía y talento sobre el escenario a lo largo de veintiséis temas, y los músicos se amalgaman para apabullar con sus interpretaciones, su sobrada experiencia y su espíritu amateur. Darle vida a este grupo es otro punto que Solari puede anotarse a su favor. 

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