Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Buffalo

De la crudeza pura a la más exquisita instrumentación

Cronista: Gentileza: Pablo Gabriel Krause | Fotos: Beto Landoni

18 de Febrero, 2006

De la crudeza pura a la más exquisita instrumentación

Después de un largo tiempo sin pisar los escenarios porteños, y con su segundo disco bajo el brazo, Buffalo volvió a la Capital y rockeó el Buenos Aires Club de San Telmo en compañía de Poseidótica y 202

De a poco el verano va llegando a su fin y las bandas van retornando a sus pagos, o más precisamente, a la Capital Federal. Tal fue el caso de Buffalo, que si bien no paseó su música por la Costa Atlántica, acaba de lanzar su segunda placa, Karma, y hacía tiempo no se presentaba en la city porteña. Además la noche de sábado acercaba dos bandas con un “prontuario” interesante: Poseidotica, quienes contaron con la colaboración de Walter Broide en batería la grabación de Intramundo, y 202 (del ex Santos Inocentes, Raul Cariola).

Con Poseidotica sobre el escenario, una cortina de música con tonadas árabes sirvió como introducción. En tanto, la banda iba atravesando diferentes climas para terminar en una especie de estallido rockero que combinó durante todo el show el espíritu rockero del stoner (bien vale recordar que nada tiene que ver con el rock “stone” o “rollinga” sino todo lo contrario) con melodías, arreglos y cortes de un perfil más progresivo y hasta sinfónico que bien podrían incluirse en cualquier disco de Pink Floyd o, en algunos pasajes, hasta de Opeth.

En medio de la complejidad de las composiciones de Poseidótica, resalta sobre todo el trabajo de las guitarras en donde riffs distorsionados y frenéticos segmentos de guitarras gemelas se intercalan con cortes y escalas limpiamente trabajadas. Y de ahí arremeter nuevamente con la dosis justa de agresión, sin perder el cuidado por la estética musical. Por momentos hasta es envidiable el sentido de la instrumentación y composición de la gente de Poseidótica, que en épocas donde todo parece volcarse cada vez más a la imagen y la potencial comercialidad de un grupo, resaltan uno de los valores esenciales del rock: la experimentación.

Después de la grata sorpresa que había significado la actuación de Poseidotica, llegó el momento de 202, banda que liderada Raúl Cariola, quien fuese antiguamente el encargado de las voces en Santos Inocentes. Y la verdad es que la propuesta de 202 no se aleja demasiado de las línea musical que mostraba Raúl en su anterior proyecto.

Dicho sea de paso, los muchachos no se andan con chiquitas a la hora de preparar el show. La batería totalmente microfonada, dos bajos a disposición de su ejecutor, teclados Korg y un incesante desfile de guitarras de la talla de ESP e Ibanez hicieron que la banda sonara impecable.

Pero por desgracia, más allá del profesionalismo de la banda sobre el escenario y el intenso cuidado del look de cada uno de sus integrantes (que incluía al guitarrista envuelto en cadenas y con cara de malo, que terminó cantando melososamente los coros de la balada “Te daré lo que soy”), el rock no puede aparentarse con equipos ni con imagen, sino que debe demostrarse sobre las tablas y es allí donde 202 no ofrece nada que el público no haya escuchado antes.

De cualquier manera, no deja de ser un numero obligado para aquellos adeptos a la propuesta de Santos Inocentes, que además se pueden dar el gusto de volver a escuchar “Rockstar” en el cierre del show.

Así como Poseidotica parece revalorizar la importancia de la experimentación en el rock de hoy en día, Buffalo apunta a otro de esos olvidados elementos que tan saludables son para la música que amamos: la crudeza. Un término tan simple y básico al que hemos sido desacostumbrados con la supuesta “evolución” de la escena rockera en los últimos tiempos. Sí señores, de eso se trata Buffalo, un power trio de rock bien crudo, pesado y cargado de furia, capaz de sacudirte hasta los huesos sin dejar de lado la estructura musical y el sentimiento, otro de esos pequeños ingredientes del rock que hemos visto quedar relegados con el paso del tiempo.

Como bien dijo Luca Prodán alguna vez: “hacer rock es muy fácil, yo te cuelgo una guitarra y vos haceme latir acá en el pecho”. Esa es precisamente la impresión que deja Buffalo sobre el escenario, con riffs incendiaros que contagian a la gente de esa energía rockera que desprende la Les Paul de Claudio “Pastor” Filadoro. Como él mismo afirmó, Buffalo estaba de muy buen humor la noche del sábado, y eso se tradujo tanto en la respuesta de la gente como en la performance arriba del escenario, que dejó más que satisfechas a ambas partes. ¿Qué mejor manera de terminar (o empezar, para algunos) la noche de sábado, que con una buena dosis de puro rock?

Tanto Buffalo como Poseidotica buscan, con propuestas claramente diferenciadas entre si, una revalorización de aquellos elementos esenciales y básicos del rock que la escena fue dejando de lado en su afán de transformar todo producto en algo apetecible a los oídos de las masas. Esto se suele dar, sin importar la relevancia musical de lo que se ofrece, sino simplemente satisfacer la demanda de un mercado que parece atentar contra la propia esencia del género. Y es ahí donde apunta el proyecto de ambas bandas. Rescatar la mística rockera de la primera época sin estancarse en viejos clichés del género y brindar a la escena de hoy una alternativa que priorice, por sobre todas las cosas, al rock en su estado más puro.
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