Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
Seguinos en

Luis Alberto Spinetta

El poeta del bosque

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

16 de Febrero, 2006

El poeta del bosque

“Siempre es bueno verlo al flaco”, decía un joven a su grupo de amigos. Y así fue. Spinetta gratis en Palermo.

Mientras la luna miraba de soslayo y las estrellas brillaban impacientes, Luis Alberto Spinetta despuntaba destellos de magia para los 55 mil presentes en el Rosadal de Palermo. Todo nació con Resumen Porteño, aquella oda a la ciudad de 1983.El poeta incansable volvió a tocar gratis después de 4 años. Y fue en el marco del programa 06 que organiza la Secretaría de Cultura porteña.

La gran cantidad de gente que se acercó pudo apreciar las andanzas de un guitarrista genial, que acompañado por talentosísimos músicos -Claudio Cardone (teclados), Serfio Verdinelli (batería) y Neria Nicotra (Bajo) -le puso melodía a la noche de Buenos Aires.

Se lo vio muy distendido y cómodo arriba del escenario. Hubo mucho diálogo con la gente y no dejó época musical que repasar. Adelantó cosas de su nuevo trabajo Camalotus, pero también se acordó de los ´70. A Starota el idiota de Pescado Rabioso y la impecable calidez de Durazno Sangrando de Invisible, fueron perlas para los nostálgicos.

Algunos observaban contentos, otros escuchaban tirados a la orilla del lago. Mates, familia, amigos. Todo conformaba un marco ideal para el desarrollo de una ceremonia maravillosa.

Presentó temas nuevos: Qué hermosas estás. “Este es otro estreno, ¿quién no le dijo eso a su pendeja?”, enunció el flaco para la audiencia. También pasaron Vida mi, La herida de Paris, Jardín de gente, o Las cosas tienen movimiento del “queridísimo” Fito Páez.

Así fue pasando el recital. El aliento de “Flaco, flaco”, después de cada tema fue infaltable. En un momento todos se alejaron de las tablas para dejar solo a Claudio “Chacho” Cardone que demostró la solvencia y calidad para realizar un solo impecable. Y todas las ovaciones bajaron para el tecladista.

Fueron muchos los momentos emotivos. Tal vez, cuándo se evocó a Almendra, o a Pescado. Pero también, la brillantez estuvo al mostrar nuevamente Kamikaze o Barro tal vez.

La gente fue a ver a un gigante y se encontró con eso. Mucha pasión demostró el Luis Alberto y entre bosques y rosas el poeta despertó a más de uno.
TODAS LAS FOTOS