Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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U2

Achtung River

Cronista: Beto Landoni | Fotos: Beto Landoni

11 de Marzo, 2006

Achtung River

U2 llegó a la Argentina y en 2 noches sucesivas reventó el gallinero con su Vértigo Tour. La pregunta es: ¿cómo ser objetivo en este comentario con una banda que seguis durante mas de 22 años? Aquí… NO está la respuesta

Cuatro de la mañana del jueves y 500 personas adelante mio piensan...¿entraré al corralito? Si , asi es…4 de la mañana y este sencillo mortal esta con otros 500 locos de la guerra haciendo una cola para poder ver a la 10 de la noche a sus ídolos. Dieciocho horas nos separan del olimpo.

Armado con mi remera para la ocasión, vianda, gaseosa, walkman y otros menesteres (para hacer mas llevadera la espera) comenzó la vigilia. La gente de alrededor inicia la charla y empiezan a formarse una serie de foros “uchuisticos” donde los más fanáticos cuentan lo vivido el día anterior.

Tras una espera interminable bajo el rayo del sol y algunas peleas por la típica avivada criolla en tratar de colarse,… cabe destacar la labor del “Pelado de control” (y no es un personaje del Super Agente 86) que bajo rigor militar nos hizo sentar (aunque no quisieramos), sacó a los colados, abrió vallas para que la gente podiera llegar a los baños químicos (muy escasos en la zona de la calle y para las mas de 2 mil personas que esperabamos) o para poder comprar algún alimento….clap clap clap (aplausos para el pelado)

Luego de varios intentos fallidos y de algunos apretujones logramos entrar y la búsqueda del lugar perfecto era moneda corriente. Todos quieren entrar en el famoso círculo dorado (que en este caso no era círculo, ni tampoco dorado) que los acercara mas a los 4 irlandeses.

Alrededor de las 20:30hs Franz Ferdinand hizo lo suyo, 10 u 11 temas tocados correctamente y con un sonido e iluminación acorde una banda invitada, realizó su set en 45 minutos exactos, entregando de esta forma el escenario para que plomos y crew desarmaran los instrumentos cual hormigas a su presa.

Exactamente a las 22:17, las luces se apagaron y los acordes de “City of blinding lights” invadieron el estadio. La silueta de The Edge se recortaba en el escenario principal mientras que por uno de los brazos que se extendian por delante del escenario Bono hizo su aparicion. Con una campera con la bandera argentina saludó al cielo y al público que esperó 8 años volver a verlo. La adrenalina subió con temas como “Vertigo”, “Elevation”, “Until the end of the world” y el clasico de clásico: “New Year’s Day”.

La comunicación de Bono con su público se mantuvo durante todo el recital en frases como “Gracias por esperarnos” o recordando los momentos difíciles pasados por nuestra Argentina. También recordó a su padre en el tema “Sometimes you can’t make it on your own” en el cual se despojó de sus gafas para regalarlas al público.

El momento más impactante fue en el tema “Coexist” donde Bono hace referencia a la convivencia de 3 religiones (islamismo, cristianismo y judaísmo) y caminó con una venda en los ojos con los signos de estas religiones y arrodillado prendió una bengala roja.

Fueron varios los clásicos que sonaron a lo largo del show: “Sunday bloody sunday”, “Bullet the blue sky”, “Pride”, “Where the streets have no name” y “One” en el cual miles de celulares fueron prendidos para iluminar el estadio a modo de estrellas en una noche de campo.

Antes de realizar el primer amague de despedida hicieron un set de temas de discos relativamente nuevos, “ZooTv”, “The Fly”, “Achtung Baby”, “Zoo Station” con una mezcla de “I can’t get no, satisfaction” de los Rolling, “Mysterious ways” y el archi conocido “With or without you” donde a mas de uno se le pianto un lagrimon.

Luego de un parate de unos minutos volvieron para tocar 3 temas: “Mothers of the disappeared” donde aparecieron solo Bono y The Edge al mando de un charango que le fue regalado dias antes y con una dedicatoria a las Madres de Plaza de Mayo, “Original of the species” y cerrando con “All I want is you”.

Valió la espera, valieron los ocho años de ausencia, valieron las infinitas horas de cola en la puerta, valió cada centavo, cada grito de aliento, todo eso y más quizás, vale por cada segundo de esa magia que destila U2.
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