Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Palo Pandolfo

De buen Palo está hecho el vino

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Beto Landoni

20 de Marzo, 2006

De buen Palo está hecho el vino

En el ciclo del Club del Vino que se desarrolla todos los jueves de marzo, el siempre pasional Palo Pandolfo irradió vertiginosas melodías.

Caminar por las calles de adoquines y entrar al hermoso Club del Vino, con su fuente y su viejo patio de galerías, siempre es como refugiarse un poco en las lejanías del tiempo. Las paredes decoradas con diversos varietales de místico sabor, un escenario con poca luz y la magia de un cantor mutando de estilo, hicieron de la noche del jueves un momento único.

Palo volvió. ¿Alguna vez de fue? El tiempo sin tocar no es tiempo perdido. Es parte de la vida que hace que te pasen cosas para poder escribir, para poder crear. Y eso es lo que sucedió con este artesano de las melodías. Bajó de los pagos del Oeste para, con muchos amigos, convertir su música en magia.

Acompañado solo con una guitarra criolla Pandolfo se sentó frente al público y comenzó con El ritual. La velada arrancó tranquila. Una pequeña iluminación blanca lo enfocaba. A cada final de tema le seguía un coro de aplausos, provenientes de todos lados. El primer invitado fue el legendario Miguel Zabaleta. Se sentó en el piano e interpretaron el tango de Virginio Espósito, “Chau, no va más”.

Mostrando diferentes facetas de su música, Palo estuvo acompañado Gustavo Semmartin y Rodrigo Guerra –ambos también integrantes de la agrupación Me Darás Mil Hijos- y Santiago Fernández –de Pequeña Orquesta Reincidentes y habitual colaborador de Flopa. Más tarde se suma la banda con la que grabó y presentó su último disco de versiones Antojo, integrada por Tito Losavio en guitarra, Timoty Cid en batería y percusión y Hernán Gravelloni en baby bass.

Con sus onomatopéyicas melodías, el cuarteto de cuerdas y los invitados, fueron generando un clima que muy intenso. Siempre cantando con pasión interpretaron Madrugadas. Luego Palo tocó un viejo tema inédito que la estuvo guardado en una mesita de luz por varios años: Soledad. Y a eso le siguió La balada de los tres de Juan Gelman. Ahí se lo vio al cantor parado con pose melancólica mientras duró la base instrumental, para, luego, volver con toda la furia.

La faceta tanguera iba cobrando más importancia. Fue con la impresionante versión de un tango de la década del 20, Tabernero, que todo estalló en aplausos. Otra invitada fue Lidia Borda de la Orquesta El Arranque. Juntos hicieron Turbias golondrinas. Después ella sola en voz interpretó la tradicional composición de Gardel y Le Pera, Volver.

Los invitados, los temas y esa sensación de negarse a bajar del escenario fueron contagiando al público de una adrenalina musical muy interesante. Con 5 guitarras interpretaron una hermosa canción que habla sobre los tiempos post estallido: Argentina 2002.

Para el final, con todos los músicos invitados y estables, arengaron con Tapa de los sesos. Después llegó el turno de un tema de los Visitantes: Estaré. Y ahí la algarabía se hizo fiesta arriba y abajo. Y con eso pareció que terminaba la noche. Palo se fue, pero volvió (como siempre).

Ella vendrá de Don Cornelio, Ellas de su última producción Antojo y Playas Oscura fue el cierre deseado por todos. O no. La gente gritaba que siga. Y el trovador no se quería ir. Pero las luces se encendieron y todo llegó a su fin.

Paso por el Club del Vino, en su tercera presentación. Se lo vio muy inquieto durante todo el show. La faceta acústica le sienta bien, pero no del todo. Y él aunque se quiera convencer de esto, no puede hacer. Y es así que anunció que la próxima va a ser eléctrico. Ahí se verá al verdadero Palo Pandolfo.
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