Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Helloween

El legado del infierno

Cronista: Gentileza: Gaston Magallanes | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

03 de Abril, 2006

El legado del infierno

Helloween regresó al país para dar una contundente muestra del mejor power metal

Los alemanes mostraron, una vez más, todo su poder y contundencia en un Obras repleto. Con una solvencia impecable y un sonido de primer nivel Helloween no dejó a nadie insatisfecho.

La antesala estuvo de lujo. Dos grandes exponentes del género nacional tuvieron la responsabilidad de mostrar su virtuosismo arriba del escenario. El primer turno fue para Jason. La banda tocó, entre otros temas, parte de “En lo alto del cielo”, de su última placa. Los arreglos de guitarra de Ariel Ranieri y la potencia en la parches de Toto revelaron que pisan bien fuerte. Después fue el turno de Patán. El quinteto heavy, a través de la voz y el carisma de El Soldado Oliverio, dejó fascinado a los que no los conocían.

Pero faltaba lo mejor. El plato fuerte. Después de probar todos los instrumentos, y mientras la gente se impacientaba, comenzó a sonar a todos volumen “For Those About To Rock (We Salute You)”, de AC/DC. Que mejor “hola” para los argentinos presentes. Con todo el amor que se le tiene a la banda de Angus Young en estas pampas.

A grandes rasgos, el show de Helloween no traslució fisuras ni cesó de crecer, preparándose sin fugas para desatar la máxima liberación de energía en un “ King for a 1000 years” de su última placa, como piedra angular. A eso le siguió “Eagle fly free”, sencillamente impecable. Un furioso “Hell was made in heaven " transmutado en orgía de fuego, el formidable "Keeper" y consecuentemente la brutal explosión del público al grito criollo de “Helloween, Helloween”… y todos los aplausos.

En el marco de “The Legacy World Tour 2006” los alemanes llegaron a Obras para hacer alrededor de 15 temas y mostrar toda su sabiduría con los instrumentos. Enfundado en un saco de cuero largo hasta los tobillos, Andi Deris himnotizó a todos con su gran voz. Jugó mucho con la gente y eso hizo que no sea un recital parco, sino que eso fue un plus para que los fans sientan la pasión de los músicos tocando para ellos.

En el curso de un concierto bien iluminado la hinchada salta y grita de emoción ante los temas y ante cada demostración especial del grupo. El solo de batería de Dani Loeble fue demoledor. Y si a eso le sumamos la batalla con Markus Grosskops en una mini batería… im-pre-sio-nante!!! Más tarde fue el turno de Sascha Gerstner en otro duelo. El guitarrista digitó su Gibson Les Paul negra contra una mini viola.

También sonaron Power, Mrs. God, I Want out, entre otros. Y para coronar la noche cerraron con un tema del emblemático álbum de 1988 “Keeper Of The Seven Keys II”: el clásico Dr. Stein.

Martes a la noche. Qué mejor que un poco de Power Metal para arrancar la semana con todas la pilas. Con un espectáculo realmente impresionante, Helloween, no dejó dudas que conocen bien el valioso secreto del Rock and Roll extremo.
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