Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Guasones

Como un Toro embravecido

Cronista: Gentileza: Gaby Salomone | Fotos: Beto Landoni

18 de Abril, 2006

Como un Toro embravecido

Guasones embistió de lleno en Flores. Con un extenso y no menos exquisito show en El Teatro, la banda oriunda de La Plata sorprendió con un set acústico de lujo.

Aunque algunas lenguas se empecinen en adjudicarles el mote de “banda stone”, Guasones viene demostrando que, si bien ese pudo ser un punto de partida – incluso se refleja en el atavio de sus seguidores- la madurez alcanzada en 13 años de trayectoria los pone en una perspectiva donde el estilo propio cobra un peso que ningún mote finalmente logra abarcar.

Presentaciones como la del sábado pasado en El Teatro Flores, marcan sin dudas que Facundo Soto y los suyos tienen bien en claro que la convocatoria de gente no es una consecuencia de la evolución, sino un motivo para apostar cada vez más en calidad y propuesta.

Y así lo hicieron, con un extenso show brindaron un exquisito recorrido por todos sus discos, sacaron repertorio del arcón, reversionaron lo más nuevo, deleitaron con los clásicos y ofrecieron un ajustado set acústico para relamerse.

Todo eso , sin dejar de sostener la fórmula que vienen trabajando desde la primera hasta la última placa, donde ese embravecido “Toro Rojo” embiste no solo con un rock de guitarras furiosas, también toma aliento con baladas que invitan al meloso encanto de rebelarse al dolor. Y finalmente, esas letras urbanas que hablan de nostalgia y desamor que terminan por imprimir el sello de su risa guasona.

“Fiebre” despuntó la ovación de la sala a las 21.15 cuando el telón se corrió y los platenses emergieron detras del humo con la primera de Toro Rojo, que enardeció a los 1.800 que no pararon de saltar “Como Animales” (2003) cuando se vinieron “Me muero”, “Estrellas” y “Estupendo día”.

Con “Magdalena” viajaron en el tiempo a su primera placa que lleva el nombre de la banda y abrieron el abanico de las baladas a “Todavía”, “Decime la verdad” y “Flores negras”, una trilogía estratégicamente dispuesta para endulzar el vaivén de la multitud que de inmediato retomaría el envión para saltar nuevamente con “100 años”, “Paranoia 26”, “Gracias” y “Eso estaba bien”.

Promediando la noche, el telón se llevó la furia por unos minutos. Dispuestas las sillas, y las guitarras electroacusticas, Facundo Soto se acomodó secundado por el tecladista y una viola para ofrecer una suave y delicada versión de “Chicas de ojos tristes”.

El resto de los guasones se sumaron para “Josefina” y “Amaneciendo” donde la nitidez de cada acorde se ajustó en dos interpretaciones impecables que dieron pie a un templado “Reyes de la noche”. Y como si la magia aún no alcanzara se despacharon con una particular versión de “Es triste” desde la cual fueron retomando las violas electricas para cerrarla bien al palo, y marcar el regreso a la fiesta de saltos y ovaciones.

Para el cierre se guardaron lo más enardecido de la noche, no faltaron “Toro Rojo”, “La flaca Pili y el negro Tomás”, “Hombre del sur” y “Dame”. Y así como lo fue desde el principio, quedó zanjado que la comunicación de Guasones con su gente no pasa por otro carril que no sea la vibración del público devorando todo ese rock and roll.
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