Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Catupecu Machu

Eso vive

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

24 de Abril, 2006

Eso vive

Sin sensiblería barata, Catupecu Machu brilló más allá del dolor ante un Obras con más de diez mil personas

Hubo lágrimas, sí. Pero desde las ganas de seguir adelante aún cuando el dolor se instala en el corazón. La energía catupequense se mantuvo intacta todo el tiempo el show. Durante las 3 horas que duró el recital, se sostuvo que el bajista – Gabriel Ruiz Díaz, que sufrió un accidente automovilístico el 30 de marzo pasado- sigue peleando desde su cama. “Cuando llegué al hospital , dijo Fernando (cantante y hermano del bajista) le dije a Gaby que no le iba a decir fuerza porque es lo que le sobra” .

A las 7 en punto se apagaron las luces del estadio. La ansiedad latía en el aire. Mario Pergolini tomó el micrófono y apuntó: “Este es un concierto planeado para amigos, así que griten para que la energía llegue” . Comenzó a sonar entonces “Y lo que quiero es que pises sin el suelo”.

La fecha – resumen al aire libre de 3 shows pautados para el estadio cerrado y suspendidos luego del accidente- contó con más de quince invitados. “Tuvimos que llamar a 5 bajistas para reemplazarlo” había expresado Fernando en una radio con respecto a esta fecha. Diego Arnedo, bajista de Divididos; el Zorrito Von Quintiero, de Ratones Paranoicos; Zeta Bosio, ex bajista de Soda Stereo; como también la gente de Cabezones (sin su cantante César Andino, quien estaba con Gabriel en el momento del accidente y también está hospitalizado); Cuentos Borgeanos, cuyo cantante Abril Sosa fuera baterista en los comienzos de la banda que allí los convocaba y Wallas y Cia de Massacre.

Todo el tiempo el agite se mantuvo al palo, salvo cuando los acordes lo impedían, como en el caso de un cover de “Hablando a tu corazón” de Charly García. Cuando lo tocaron, Fernando empapado en sensaciones dijo que ese tema le abría su corazón. Pasearon, como siempre tan prolijamente desordenado, por todos sus discos. Llevaron adelante versiones impecables de las bandas que estaban invitadas y de las que no estaban presentes o que no existían. Como en el caso de “En remolinos” de Soda Stereo, con Zeta en el bajo; “Globo” y “Pequeña Infinidad” de Cabezones, con casi todos los integrantes de la banda arriba del escenario; o “Plan B: anhelo de satisfacción” de Massacre.

Y si en todos los show Fernando tiene ataques de verborragia, en un momento como este se potenció aún más: “No quería hablar tanto, pero no puedo evitarlo” dijo, entre muchas otras cosas entre tema y tema. “Magia veneno”, “Perfectos Cromosomas”, “Justo a tiempo”, “Entero o a pedazos” y “Secretos pasadizos” musicalizaron el latido de una noche tan especial. Las idas y venidas de los invitados ya habían mareado a casi todos. Salía uno, entraba otro. Pero no era negativo, sino que forma parte de la escencia de la banda de Villa Luro.

A las 20.50 sonó “Dale” emblema fiel del estilo de la banda. Fernando arengaba: “Vamos, que el único que está acostado por el momento es Gaby” Y el suelo tembló. Hablando de fidelidad, aparecieron los inconvenientes: un micrófono que no andaba y aún así a seguir adelante. Como siempre. Luego de los temas que le pusieron el espíritu a la noche de fiesta -como “Héroes Anónimos”; “A veces vuelvo” y “En los sueños”. Y para seguir sosteniendo la política de la banda que los bises no son tocar un tema después de una pausa, sino no parar y volver a tocar un tema que ya haya sonado, volvieron a gritar “Dale!” pero con una pequeña modificación: “Hoy lo cambiamos al “¡Dale“ por “¡Gaby!” . Así fue. Luego lo cambiaron por “¡César!”. Y arriba del escenario se daba una figurita más que difícil:Cabezones, Massacre, Cuentos Borgeanos y Zeta Bosio, todos con un instrumento encima, con toda la energía (la palabra que mejor resuma a esa noche en Núñez) para enviársela a Gabriel, que seguramente sintió la vibración a 30 cuadras de allí.
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