Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Pier

Sacrificio con sabor a ricota

Cronista: Gentileza: Guillermo Lopez | Fotos: Beto Landoni

29 de Abril, 2006

Sacrificio con sabor a ricota

Pier presentó los temas de su primer disco en vivo el sábado ante un Obras colmado. Con marcadas influencias redondas, la banda enloqueció a un público que no paró de alentar y de desparramar energía

Es sabido que toda banda tiene sus influencias. En el último tiempo surgieron bandas nacionales (e internacionales) que tienen a sus influencias muy presentes pero que aún así logran desarrollar un sonido propio. La voz líder en un grupo es un factor esencial para llegar a esa identidad propia. Pero, ¿qué pasa cuando el cantante parece hacer todo para recordar a otro?. Esto sucede con Ramiro Cerezo, cantante de Pier, que con sus letras, sus movimientos y su voz (por sobre todas las cosas) evoca al mismísimo Indio Solari.

Sin embargo, la banda genera mucha energía en un público que con su aliento contagia hasta al más tranquilo. Y como no podía ser de otra manera, los fanáticos de Pier (autoproclamados como la “única hinchada”) dieron el presente el sábado en Obras para vivir la presentación de los temas de Alucinados como la primera vez, primer disco en vivo de la banda. Cuando sonaba Rock and roll y fiebre (de Pappo), las pantallas del estadio mostraron a los Pier caminando por los pasillos de Obras hacia el escenario. A esta altura, los fanáticos ya anticipaban con gritos y aplausos el clima de fiesta y de mucha energía que se iba a vivir. Y con sus ya clásicas vestimentas negras, Nicolás Ferreirós (bajo) y los hermanos Agustín (guitarra), Ramiro (voz) y Eugenio (batería) Cerezo arrancaron con Banquete gustoso y costoso, pieza perfecta para encender al público. Siguen con Al filo del peligro, Ángeles del olvido (dedicada por Ramiro a “todos los chicos de la calle”) y De andar elegante para confirmar que lo que se absorbe en un show de Pier es mucha energía: todo el campo, las dos populares y parte de la platea salta y corea todos los temas de la banda. Ni siquiera se toman un respiro en los intervalos y en la pausa previa a los bises donde siguen alentando al grupo con el cántico “Dale Pier, te vinimos a ver, alucinados como la primera vez”.

Como para devolverle algo a su inagotable público, Ramiro no paró de agradecer a los presentes. “Con esto –señalando a todo Obras- da ganas de vivir” y “gracias por invitarme a su fiesta” fueron solo algunas de las muestras de agradecimiento.

La banda hizo mucho uso de las pantallas del estadio, como bebé con chiche nuevo. Primero, para anticipar su llegada al escenario. Después para pasar sus videos La última risa, Al filo del peligro y Sacrificio y rock ‘n’ roll al mismo tiempo que tocaban esos mismos temas. Y además, para hacer publicidad de sus ringtones que generó que todo el público silbe como si Pelé hubiera entrado a Obras.

La noche tuvo sus invitados pautados y uno sorpresa. Los esperados fueron Miguel Botafogo y el ex bajista de Riff, Vitico. Ellos, junto a la banda, hicieron el clásico pappero Ruta 66 que despertó los primeros “Ole, ole, ole, ole Pappo, Pappo” de la noche. El invitado sorpresa fue nada más y nada menos que el líder de Intoxicados Pity Álvarez (¿estará en todos lados?), que tocó la guitarra en Sacrificio y rock ‘n’ roll. “Aguante Pier, che”, dijo el ex Viejas Locas antes de irse.

Los bises se fueron de la mano de Conmovidos y Lunares. Y así Pier, que cerró su show donde el público fue la verdadera estrella de la noche. Porque Obras simplemente vibró.
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