Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Riddim

Esta vez las noticias las presenta Riddim

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

13 de Mayo, 2006

Esta vez las noticias las presenta Riddim

Riddim, una de las bandas revelación del reggae, se reunió en el Teatro de Colegiales para presentar su último disco Buenas Noticias y demostrar que si quieren, la pelean bastante bien entre los grandes.

El argentino tiene épocas musicales, “booms” por asi decirlo. Desde la cumbia villera, el rock and roll cervecero, hasta el reggae nacional. La fiebre jamaiquina se apoderó de Buenos Aires con cientos de bandas que esparcen el olorcito a verde por todos los escenarios.

Bien. No hay nada que criticar. La capital porteña presenta los mas variados sonidos. Ustéd elija, hay de todos los gustos y colores. El nivel del reggae nacional ha sobrepasado todos los límites y sigue sorprendiendo por su concurrencia.

Riddim es una de esas viejas nuevas bandas de este sonido, que la sigue peleando para posicionarse entre los grandes del reggae nacional. Pety y compania se inflaron el pecho y dijeron: “¡ma’ si! Hacemos un teatro” –¿cual?- preguntó uno. “Mmmm, ¡el qué este libre!”. Y así fue, Riddim llegó al Teatro de Colegiales para presentar su último disco Buenas Noticias y además, repasar parte de su historia, que ya lleva diez años.

Pocos cantitos, la gente iba llegando de a poco, se prendia un cigarrillo...de tabaco, y esperaba tranquilo. A las 22, y con espacio de sobra, el telón se corrió para que los músicos introducieran a la banda con sus intrumentos. Al frente, tres bailarinas morochas, y bien voluptuosas bailaban. Al rato, salió él, aplausos y silbidos, Pety al frente de la banda y de las morochas para comenzar, sin saludo de por medio con Culpable No Soy. Todos bailando, todos contentos, todos locos.

Los temas venian uno atrás del otro, las bailarinas iban y venian con tres cambios de vestuario. La monada abobada debajo mirando los tres culos, las seis tetas y las tres polleras que dejaban ver un poco más. Pety, como siempre, bailaba mientras cantaba La Mascara, Restos Vivos y Dejate de Llevar, asi, de un tirón.

En el reggae son todos amigos. Se hacen un par de llamaditos y entre todos se hacen la gamba para aparecer un ratito y reggear con amigos (ya fue, inventemos un nuevo verbo). Atrás, en el fondo, aparecieron para sumarse a los otros tres vientos, Sergio y Hugo de Dancing Mood para prestar sus pulmones en Basura y Requering Lion. Al rato, y después del faltazo de Superman Troglio que se rumoreaba que aparecia para tocar la bateria en algunos temas, llegó Guillermo “miracomotehagounhit” Bonetto, el lider de Los Cafres para levantar los animos con Rifter y Abrime tu Corazón. El público agradeció satisfecho.

“¿Quién se copa?”, gritaba Pety con el encendedor en la mano pidiendo que iluminen el Teatro para cantar Remando, del disco que lleva el mismo nombre lanzado en el 2002. Las cosas venian bien. Desde lejos, se veian cientos de cabecitas que se movian de un lado para el otro. Es que es así, el reggae hace eso, uno no puede dejar de moverse, bailar o saltar. Sobretodo en Dando Todo, donde todos, sin excepción, se entregaron a los vientos para volar por un ratito más antes que las cosas se terminen. Una noche larga, tranquila y necesaria a esta altura del año, donde el trabajo y los problemas ya empiezan a cansar. El reggae, por lo menos en dos horas, sirve para desenchufarse y olvidarse que afuera, hay lío. Mucho.

Para agudizar el comentario del “boom” del reggae en estos tiempos, es el público nuevo que se pudo ver entre los “mismos de siempre”: chicos con buzos atados al hombro, algunas remeritas cuello polo y alguna señorita con tacos y saquitos lindos. Esto es bueno, supongo, salvo que se hayan equivocado de recital esperando a encontrar a Dargelos de Babasónicos, pero que el público se renueve y esperimente nuevos sonidos, es positivo. Claro que siempre fluye el egoismo de adentro, donde uno no quiere que su banda se haga conocida, ni salga en Radio Disney ni en MTV, pero esto demuestra que la música es de todos, y los rastas, los zapatitos naúticos y los flequillos stones, pueden juntarse para saborear buena música por lo menos por un rato.
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