Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Las Pelotas

Volvió la fiesta pelotera

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

08 de Junio, 2006

Volvió la fiesta pelotera

Después de seis meses, Las Pelotas volvieron a tocar en Buenos Aires. En treinta temas, cumplieron el capricho de cuatro mil pibes que extrañaban agitar como es debido.

Hay una lluvia que no moja tanto, pero que molesta y resfría. Con la del viernes, todos querían llegar a casa, sentarse en el piso y prenderse un merecido pucho. La familia iba llegando, mojados pero felices, cantando desde la puerta, invitando con aplausos a cantar con ellos. Se sientan, fuman y charlan. Obras Sanitarias se iba llenando, ni uno más, ni uno menos: los cuatro mil peloteros se reunieron una vez más para revivir la fiesta que los ex Sumo iban a regalar en el ahora Pepsi Music.

Faltaba rock en el templo, y se notaba. Los mismos de siempre lo sabían y estaban con un hambre tremendo de agite. Mientras tanto, unos picaban, otros armaban, y otros ya se comían el pancho bajonero que nunca falta en el fondo del campo. Arriba, sentaditos, los de la platea, los tranquilos, los que miran, cantan (o tararean) y lo disfrutan a su manera.

La gente se empieza a parar. Hay un sexto sentido que hace que se levanten del suelo para cantar cada uno de los cantitos peloteros. No cabe nadie más, ¿estamos todos?, listo, ¡nos fuimos!

Las luces se apagan. La gente empieza a saltar. El agite es gigante, la fiesta va a comenzar. Llegan ellos y arrancan sin saludo de por medio: “Día Feliz”. Obras Sanitarias explota. Todos explotan.

Los seis la pasan bien, y se nota. Sokol contagia a bailar, German a saltar. Gabriela, esa chica petisa, pelito corto, la del bajo colgando, salta, grita. Tomás, el señor de la guitarra pelotera, en la suya, cantando, pero feliz, como los cuatro mil pibes que miran desde abajo. Las Pelotas volvieron a Buenos Aires, como se los extrañaba.

Pum: Termina. Pum: empieza. Cuatro de seguido: Desaparecido, Combate, 20 minutos, Hoy me desperte. No vale descansar, ya va a ver tiempo para eso, y la gente lo sabe. Hace seis meses que no tocan en Buenos Aires, y eso…es mucho tiempo.

Se supone que van a sacar disco nuevo. Quizás cuando les pinte, pero los temas están. “No hay”, fue el primero de los cuatro de la noche. Un tema tranquilo que bajó las revoluciones y que ya habían tocado en algunos shows del año pasado. La gente lo conoce, lo respeta, y escucha. Aplausos. Ahora el turno de uno de los favoritos de la banda: Como se curan las heridas. No falta nunca. Un tema que reivindica el pequeño orgullo que nos queda después de que ella nos rompa la cabeza. Ahora…sufris vos guachita.

Basta de cursilería, sigamos. El agite volvió con La Cortina, le siguió “un tema nuevo”, según Germán (chiste que siguió haciendo en tres temas bien viejos peloteros) Movete, No me acompañes y Corderos en la Noche. La cosa venia bien, la fiesta seguía un orden ya conocido en los rituales peloteros, pero en Escaleras, se pudrió todo. Todo.

El sonido se vino abajo, había algo que acoplaba y no se sabía qué. Tomás se movía, Sokol se alejaba, Germán miraba al costado buscando una respuesta. El bocha seguía cantando, hasta que paró todo y vinieron las discusiones: Germán se quería comer a todos, Sokol buscaba saber que pasó, y Gaby los iba sacando del escenario. Las Pelotas se fueron, garrón. Tremendo garrón.

Cualquier publico chiflaría, le tiraría lo que encuentre. El pelotero seguía agitando, cantando lo que quedaba de tema. Hasta que la cosa parecía seria, nadie volvía. Los sonidistas probaban el equipo, seguía acoplando. Minutos después, los seis aparecieron, pidieron disculpas y…otra vez Escaleras. Acá no paso nada, seguimos.

Una vez más: el reggae nuestro de cada recital. Si señores, corto, pero efectivo, tricota: Músculo, Hawai y Uva, Uva. Ya todos se olvidaron de los problemas, la fiesta seguía como si nada. Cuatro mil cabecitas se movían de un lado para el otro bailando y festejando.

“Esperando el milagro” se gano el cariño de la gente y se convirtió en el tema que más agite recibe en cada show. Germán comienza tranquilo, con esa sonrisita complice y mirando desde arriba sabiendo que Obras iba a estallar. La ronda comienza a tomar forma. Adentro, diez pibes separando a todos, abriendo cada vez más ese círculo que espera el milagro más lindo de la noche. Todos adentro, todos saltando, todos agitando. Repito: como se hacen extrañar estos tipos.

Como siempre, alrededor de treinta temas. Noches largas y completas. El final llegó con el descontrolado Shine. Pero nadie se mueve, ni aunque se prendan las luces, no sea cosa que Luca se enoje. Las Pelotas volvieron y revivieron a SUMO con 1979 y el explosivo Ojo Blindado.

Las Pelotas reúne a los mismos de siempre, las caras son conocidas. Los invitados, si se portan bien, son bien recibidos. Lo que importa es pasarla bien, y ellos saben cómo. No hay canciones que sirvan como excusa para ir a echarse un pis al baño o a descansar un ratito en el piso. La lista siempre es buena y bien aplaudida. La gente se fue cantando y despidiéndose: “ta mañana che”. La fiesta terminó, todos a dormir…la fiesta seguía al otro día.
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