Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Alejandro Sokol

Sokol y Compañía

Cronista: Gentileza: Sebastián Barrera | Fotos: Beto Landoni

27 de Junio, 2006

Sokol y Compañía

La voz de Las Pelotas reunió a la familia pelotera en Niceto para repasar viejos clásicos de Pink Floyd, Bowie, Radiohead y otros fenómenos en una noche larguísima con tres bandas soporte que le hicieron el aguante hasta casi el amanecer.

Después de tocar en Obras Sanitarias, Alejandro “bocha” Sokol se quedó con ganas de seguir cantando un poquito más. Es por eso que hizo un par de llamados y organizó una fecha en Niceto donde invitó a un par de amigos que hagan de soporte y convocó, una vez más, a la familia pelotera.

Sólo para íntimos, o los que se enteraron de la fecha. La entrada de 12 pesos, ver al ex Sumo y tomarse un par de cervezas hacían buena combinación para un sábado frío y con una lluvia horrible.

Atrasado, como siempre. Pero no importó. La primera de las tres bandas soportes salieron ante unas cuantas decenas de personas que al escuchar el sonido de Todo Mal Orquesta, se sorprendieron. Como explicarlo. Si ubican al director yugoslavo Emir Kusturica, vamos en buen camino. Todo Mal… presenta un sonido virgen y ajeno para el oído rockanrolero nacional. Con bandoneón, acordeón, y trompeta incluida, las dos voces de la banda cantan en francés, inglés, alemán y español. Raro. Rarísimo, pero divertido. A pesar de no tener un sonido fácil y escuchable, tienen dos discos y tratan de simpatizar a cuanta gente puedan. Sólo para entendidos que puedan apreciar el sonido gitano mezclado con mucha locura.

Le siguieron Aturdidos, con un sonido rockero y un personaje comiquísimo, aunque él no lo sabe, obvio. La intensión fue buenisima: tratar de levantar a aquellos que no querían saber nada con las bandas soportes y querían que entre Sokol. Una misión bastante difícil que casi lo logra alentando y moviéndose como un animador de casamientos. Faltaba el cotillón, y estábamos completos. El sonido de Aturdidos se resume en un rock cancionero, con excelentes melodías fáciles de tararear, pero con una voz difícil de digerir.

El turno era para La Simona: rock cuasi pelotero, cuasi ricotero (de sus últimos trabajos). Matías Quintas, voz de la banda, otro showman (aunque no tanto como el personaje de Aturdidos, un fenómeno) con pinta de rockstar y buena voz, animó y puso a tono al público que ya se estaba impacientando luego de esperar tres horas por Sokol. Repasaron su discografía y se dieron el gusto de tocar un tema de Sumo: El Ojo Blindado. La gente, agradecida.

Ahora sí, todo listo. Era el turno del Bocha, el querido Sokol que tanto cariño contagia. Con un set list poco pelotero y repleto de covers, se animó a jugar a ser Bowie, Iggy Pop, Radiohead y hasta Pink Floyd, por lo menos por un ratito. El bocha se saca el gusto y canta sus temas preferidos. El publico, fiel como siempre, le da el gusto y le hacen el aguante. Seguramente si no fuera Sokol quien canta, no gustaría, pero es él, y la gente lo festeja. A pesar del mal sonido y la voz pelotera no compatible con Roger Waters ni Thom Yorke, la idea era divertirse y escuchar un par de buenos clásicos.

Es como si David Bowie junte un par de músicos y haga covers de los Redondos y Sumo. Es raro y bastante difícil que de eso salga algo bueno, pero el Bocha se saca las ganas y la pasa bien, se divierte y su gente también. La familia pelotera se reunió y revivió viejos clásicos como Wish you were here de Pink Floyd, Creep de Radiohead, One de U2, y Get back de The Beatles.

Hubo lugar para el capricho del público: Regtest, de Sumo. La gente agradeció, saltó y pidió más. “Este es un cover no tan viejo”, mintió Sokol para tocar Si Sentís, de su último disco de estudio Esperando el Milagro.

Ya pasadas las cinco de la mañana, Sokol se despide y vuelve para terminar, como siempre en cada show, con una temita de Sumo: El Ojo Blindado, para que el público se vaya contento y satisfecho de ver y disfrutar de una noche sin reproches a la voz pelotera arriba de un escenario.
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