Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Divididos

Un rito diferente

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

11 de Julio, 2006

Un rito diferente

Divididos dio un acusticón ecléctico en La Trastienda que tuvo poco de desenchufado, bastante de íntimo y mucho de mágico.

Sillas, mesas, meseras y gente. Mucha gente. No había agite en el ¿campo? de La Trastienda, sino tragos. Besos por celular y mensajes que intentaban reunir a sus autores.

A las nueve y cinco sonó la intro instrumental, una de esas joyitas que Divididos esconde entre los temas de sus discos. Entonces se abrió el telón y salieron ellos. Sentaditos, desenchufados y preparados para una noche larga. Mollo con todos sus equipos; Catriel en el medio del escenario, con todo el coraje encima; y Arnedo tocando una criolla. Así comenzó a sonar, en una casi irreconocible versión, "El viejo", más conocida como "Hombre bueno", del querido Pappo. Y para adelantar lo que se venía, dos temas de Sumo: “Cinco magníficos” y “No te pongas azul”.

Pero una extraña sensación invadía el ambiente. Como si se tratara de un elefante con tutú en el escenario: mucha delicadeza para una banda tan cruda. Sobraba el desconcierto en el público que no terminaba de aceptar el estar sentado para ver al potente trío. Y, aunque lo reducido de La Trastienda permitió una interacción casi imposible en la mayoría de los lugares donde toca Divididos, a veces originó a demasiado protagonismo del público.

Luego vendrían “Vengo del placard de otro”, “La ñapi de mama” y “Tanto anteojo”. Todo parecía la previa de una pelea: los ánimos se iban calentando, los temas iban pasando y las ganas de agitar crecía. Dos temas más de Sumo “TV Caliente (Virna Lissi)” y “Debede”. Y uno más antes de una breve pausa: “Spaghetti del rock”. “Vamos con este, aunque no estaba en la lista”, agregó un Mollo que demostró en todo momento su alegría y no desaprovechó oportunidad para lucirse tocando con lo que le tiraran.

Al regreso desaparecieron las sillas, los instrumentos no convencionales y el espíritu unplugged. “Los sueños y las guerras”, “Cosas de baboon”, y “Cristóforo Cacarnú” fueron los que abrieron la segunda parte de un show que supo medir la cantidad justa de desenchufadez, porque no siempre lo que abunda no daña. “Indio deja el mezcal”, con un alucinante solo de Catriel en batería, que cada vez que toca, deja un pedacito de alma y así va perdiendo el alias de niño.

Hacia el final de las casi 2 horas de un show increíblemente intenso, Mollo hizo una votación a mano alzada para el tema final. “Aladelta” resultó ganador. Entonces no importaron las sillas de bar, ni las botellas y se armó un pogo. Un pogo mini, pero pogo al fin. Un poguito ideal para un jueves a la noche. Cerveza, besos por celular y para cerrar, un poguito. El resto de la noche, dependió de cada uno. Pero para todos debe haber sido la previa de uno de esos fines de semana que quedan para el recuerdo.
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