Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Cabezones

Alegría Gris

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

19 de Julio, 2006

Alegría Gris

Emocionadísimos y con todas las ganas de seguir remando, Cabezones presentó su DVD en La Trastienda en un show cargado de sensaciones

El martes pasado La Trastienda parecía sacada de una escena de la película argentina 76-89-03: muchas sensaciones en un mismo momento y espacio. Alegría, tristeza y melancolía, por supuesto. Es que a pesar del destino que llevó al cantante de Cabezones a sufrir un accidente -junto a Gabriel Ruiz Díaz de Catupecu Machu- la banda de Santa Fe siguió como pudo con la realización de su DVD, con todo lo que implica una tácita presencia forzada por las vueltas de la vida.

Mucho delineador negro, mucha remera a rayas y mochilas enchuladas. A las nueve en punto empezó a proyectarse el DVD. La imagen relataba el show brindado a mediados de febrero pasado en el Teatro Colegiales. Un tema, dos temas, tres temas, cuatro temas... ¿cinco temas? Y justo cuando la ansiedad (¿o la paciencia?) estaba a punto de estallar, César Andino salió a agradecer la presencia del público que llenó el local de San Telmo.

Unos minutos más tarde empezó el show en vivo que, aunque breve, fue más que intenso. Y al micrófono Fernando Ruiz Díaz, con sus gritos desesperados por mantener un show al palo, cueste lo que cueste. "Ya lloramos antes de salir", dijo el guitarrista de Cabezones, Esteban Serniotti.

Entonces sonó "Silencia" y le siguió "Hombre Paranoico", "Globo", "Inmóvil", por mencionar algunas de las canciones que integraron una lista de temas que procuró poner espíritu de fiesta cuando se pronosticaban chaparrones de lágrimas.

"Pequeña infinidad", "Pasajero en extinción" y "Lejos es no estar", fueron los que antecedieron al final. Firme a sus principios, Ruiz Díaz mantuvo la teoría que empezó a llevar a la práctica en Catupecu sobre que los bises deben ser repeticiones de los temas ya tocados y no una excusa para que el público pida un tema más. Así que se fueron del escenario pidiendo que los aclamen, y en cuestión de segundos volvieron al ruedo. Y sonaron de vuelta "Hombre Paranoico" y "Silencia".

Fue una presentación íntima, llena de percepciones oscuras. Pero en este tiempo los chicos de Santa Fe se fueron alejando del negro y acercándose al gris, pero siempre manteniendo la fuerza en las guitarras de Serniotti, las oscuras letras de Andino y la magia que le agrega el resto de la banda.
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