Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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Memphis

Sigue girando

Cronista: Gentileza: Nadia Mansilla | Fotos: Beto Landoni

06 de Agosto, 2006

Sigue girando

Memphis La Blusera demostró en La Trastienda una vez más por qué son los reyes del blues local

“A pedido del público”, decía la invitación. Y qué público. Señoras y señores, literalmente, se hicieron presentes el viernes, pasada la medianoche, en la Trastienda para disfrutar de un show extraordinario, donde mostraron temas de su nuevo disco “Etc”.

Luego de la primera media hora del sábado, salieron al escenario. De trajes impecables, hasta los instrumentos les hacían juego. Abajo, el público elegantemente sentado, con sus cervezas Estela Artois y sus Tía María. Entonces, sin mediar palabra, dispararon con “La autopista”. Siguieron con un hitazo, como lo fue en su momento “La flor” y luego con “Rosario”, canción que se mereció un aplauso, cuando el cantante contó las peripecias a la hora de ser creada. Peripecias que incluyen un balcón, una guitarra, una vecina intolerante, un baldazo de agua y la misma guitarra rota. “A ella, que en paz descanse, le dedicamos esta bonita canción”, dijo Adrián Otero.

Así, cada tema tenía una introducción relacionada a alguna historia ocurrida al momento de componer. O tal vez pertenecían a la imaginación de Otero, un cantante que merece un renglón aparte. Por algo habrá sido que al quinto tema estaba todo transpirado: expresar las canciones no sólo implica exprimir su voz nicotínica, sino que también se lleva sudor y pasión. El hombre no para de moverse, de gesticular, de agitar.

Otro párrafo se merecen los solos de saxo de Emilio Villanueva, y de los niños Lucas Sedler en guitarra y Marcelo Mira en batería. Increíbles cada uno en lo suyo, sin dejar de destacar a Germán Wiedemer en teclados y a Daniel Beiserman en bajo, claro. Una aceitada máquina de blues que, junto a Otero en la voz, saben sostener el título que Memphis se ha ganado en la escena local.

No faltaron, claro, “Moscato”, “Se necesita” y “La Bifurcada”. Éste último, con la segunda parte de la historia, “El regreso”. Luego, gracias a la intervención de un amigo, le cantaron el Feliz Cumpleaños en versión blusera a uno de los presentes. El muchacho en cuestión, agradecidísimo.

Minutos después aparecería en el escenario un joven no tan sucio, pero sí muy desprolijo, que se calzó la guitarra y le subió el volumen al palo. “Al padre de este pibe le debemos mucho, así que le vamos a dedicar esta canción”, dijo Otero antes de empezar a tocar “El Blues de las 6 y 30”. Entonces Luciano Napolitano se amoldó como pudo y se comprobó que no solo lleva en sus venas la sangre de Pappo, sino también el amor por la viola.

Luego, hacia el final, ya se sentía el clima de despedida. Entonces sonaron “Irresponsable” y un temazo que coronó una noche brillante:”Rodar”.

Eran las 2:05 cuando el encanto se rompió y la banda dijo adiós al público que aún se había quedado con ganas de más. Es verdad que había una mayoría con mucha mayoría de edad. Debe ser que la experiencia que dan los años es la que permite apreciar a una banda por su talento. Y, por otra parte, también es verdad que los temas son los mismos que hace 20 años. Pero tal vez Memphis sea como un buen vino, que con el tiempo se pone cada vez mejor.
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