Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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El Otro Yo

Sábado de Flores para El Otro Yo

Cronista: Gentileza: Jose Alberto Ferrentino | Fotos: Gentileza: Ro Diaz

09 de Agosto, 2006

Sábado de Flores para El Otro Yo

En medio de una multitud, la banda Alterno-Punk de los hermanos Aldana se presentó en El Teatro Flores y durante dos horas de recital tocó temas de gran parte de sus discos.

En los alrededores del recinto musical, las crestas, los pantalones de jeans ajustados y las zapatillas de lona denotaban un contexto particular; ese que acompaña a la banda liderada por Cristian Aldana en cada recital.

Una vez dentro del local se lograban divisar solo cabezas, indicio de que El Teatro se encontraba colmado de gente. Así fue entonces que a las ocho y media de la noche El Otro Yo salió al escenario interpretando “Viaje de luz”, tema de su último disco: Espejismos. El Otro Yo en negro y un telón blanco abarcaban el ancho y el largo de la pared de fondo del escenario…los pelos al viento de Cristian, la cara totalmente pintada de María Fernanda y ese color negro en su ropa contrastando con el blanco del telón de fondo, mostraban el opaco pero ya clásico ambiente alterno.

El recital iba tomando forma, en la batería Raymundo “Ray” Fajardo comenzaba a hacer de la suyas y tras cuatro temas realizó un solo de corta duración pero de una alta carga musical: “Este muchacho sabe.”

“Este tema va dedicado a Gaby y a Cesar ” , se escuchó decir a Fernanda, haciendo referencia y augurando una pronta recuperación para Ruiz Díaz y Andino. El público no dudó en acompañar con aplausos y festejar esas palabras de la bajista de la banda. Para concluir el segmento, simplemente decir que el tema era el clásico “Virus”. “El show debe continuar”, y El Otro Yo, bastante frío con el público, completó un segmento de dieciocho canciones.

Que decir del público, aquel acotado en años, con las medias de red rotas, los ojos delineados de negro, pero que a la hora de agitar se encuentra encendido, pogueando, aplaudiendo y hasta deglutiendo la indiferencia que demuestra la banda para con ellos. Tras un breve receso, volvieron al escenario para realizar un segmento acústico que fue, a mi entender, lo más entretenido del recital… Al no sonar tan violentos (por el estilo de música que realizan) permiten que sus voces se escuchen y así atraer aún más la atención de los espectadores. Fueron sólo cuatro temas en los que se destacó “Violet”.

Para el final se guardaron lo mejor, ya exhaustos y Cristian con varias cuerdas nuevas en su guitarra, interpretaron “No me importa morir” y consecuentemente “Canción del adiós”. Quedaron aplausos, saludos y algunas púas mezcladas con los palos de la batería arrojados al público.

La banda ofreció más de lo mismo. La batería me parece de las mejores que he visto, pero en conjunto al Otro Yo le falta por empezar, una voz que se haga notar arriba del escenario y una viola nueva, ya que desde la salida de Ezequiel Araujo no supo encontrar el sendero musical que, creo, buscan hace ya varios años.
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