Revista El Bondi - 15 AÑOS DE ROCK
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PaloSanto

Welcome To The Latin Jungle

Cronista: Gentileza: Matyas González | Fotos: Beto Landoni

19 de Agosto, 2006

Welcome To The Latin Jungle

A base de un rock latino ochentoso, PaloSanto repartió lo mejor de su repertorio en una noche de fiesta y murga

Antes de que PaloSanto arribe al escenario del N/D Ateneo, Murga y media entretuvo a los presentes con un despliegue colorido, audaz y por demás divertido basado en una estructura creativa e ideológica. “Los Agujeros” es una prueba fiel: “agujeros en el alma, en la sociedad, en las calles, en los cuerpos…de un agujero venimos y a un agujero nos vamos”. Todo recitado de la mejor manera por un colorido hombre con cabeza en forma de cubo verde. Siendo el agujero más representativo el que poseía, a modo de extirpe central, una gran bandera nacional en lugar del febo asoma fiel a los siglos de estandartes patrios. El mismo sol que apareció minutos más tarde reencarnado en una cara con bigotes y rayos, regalando brillo y gracia por cada rincón de la sala. Bombos, redoblantes, coros y actuación teatral para mostrarnos, una vez más, la tan presente argentinidad al palo cotidiana de nuestra urbe.

Una vez bajado el telón, una gran pantalla comenzó a rodar el video-corte difusión de su nuevo trabajo. Hablamos de “Carnicero”, el cual era presentado, grabado y tomado en imágenes para un futuro disco en vivo y un próximo DVD.

PaloSanto invita, particularmente, a sumergirse en un sonido crucero-casino ochentoso, entre teclados calurosos, solos de papel tissue, baladas ska, vaivenes bailables y el aporte de letras que invitan a pensar en no pensar. Todo esto sumado a la reflexión protestona como en “Dime cual es”, con ex saxos invitados de la noche, los cuales aportaron más empuje a la banda. Característica común en los vientos.

Un Palo descontracturante de problemas y estrés a base de bocinas y frenadas con la calidez musical que remite, por momentos, al virus de los Moura o a la banda de Miguel Abuelo (por algo fue una de las bandas invitadas al homenaje que en el 2005 se realizó al ex Abuelos de la Nada; interpretando “Marinero Bengalí”).

Hubo algunos momentos de la noche que sobresalieron como el “Libertando”, de Ástor Piazzola, entre saxos y teclas; o el cover-funky, de Donna Summer, “Bad Girls“, con dos voces femeninas en coros. Momentos de rasgueos en guitarras peladas, las palmas de la gente que, por momentos, y tímidamente, se animó a sacudir caderas y mover el culito.

Como detalle podemos mencionar las imágenes proyectadas en la pantalla en varios de los actos, entre calles luminosas y nocturnas, altos edificios o un sol que se cae hacia el infinito. Imágenes que demostraban una vez más esos mismos agujeros del ser humano, esos vacíos, como el símbolo de Palo: un muñequito casi azteca, o similar, acorralado y expuesto en un sitio del cual no podía salir, encontrando la calma y la frescura en una cama color verde y una guitarra pura y blanca.

Así pasó la noche de estos muchachos nacidos en Caballito, que la vienen remando con un segundo disco en el bolsillo y que apuestan a un buen rock latino. La propuesta es festiva y remite a nuestros sonidos de candombe rioplatenses y ochentosos, con el ska como, a propósito, caballito de batalla. Unos chicos que se mostraron por demás agradecidos y realizados. ”Es un sueño tocar acá”, se escuchó arriba del escenario. Suerte que disfrutaron tanto, como la gente, de este show…su show. Que así sea…
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